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17 05 2020

“Unidad no, Unión sí”, dijo Pugliese


Autor: Luis Quevedo









“Nunca desperdicies una buena crisis”, advertía Winston Churchill. ¿Hemos seguido este consejo los argentinos en nuestras cíclicas caídas? ¿Lo estamos haciendo en esta  pandemia?

Los historiadores han escrito y descripto en las últimas semanas (y antes también) cómo, ante los mismos problemas, aplicamos las mismas soluciones de siempre. Sin entrar en el catálogo de dificultades (pobreza estructural creciente, desequilibrios macroeconómicos, ausencia de moneda, anomia social, desconfianza e incertidumbre hacia las políticas públicas, falta de institucionalidad, falta de transparencia, tendencias autoritarias, y otros), quizás podemos detenernos en un gran común denominador de todas ellas: la incapacidad para acordar objetivos, estrategias y políticas comunes para seguir.

En el/los relatos, el tema se encara hablando de la unidad de los argentinos. “El Presidente llamó a la unidad de los argentinos” es un titular que abunda en la iconografía de nuestra prensa. Este Presidente, y los anteriores. Este Gobierno y los anteriores.

Recuerdo que en la Primavera Alfonsinista editábamos la revista Respuesta y publicamos un reportaje a Juan Carlos Pugliese, por entonces presidente de la Cámara de Diputados. Fuimos a verlo con Miguel Sintas y Susana De Palma. En ese tiempo también, por supuesto, se hablaba de la unidad de los argentinos, que fue motivo de una pregunta.

“Unidad no, dijo Pugliese, yo prefiero hablar de unión. Porque la unidad es uniformidad, es unicidad, es homogénea, y de lo que se trata es de que estemos juntos y trabajando en un mismo objetivo aquellos que somos diferentes, que tenemos distintas ideas y pertenecemos a distintos Partidos. La Unidad  excluye, la unión incluye” (cito de memoria). ¡Clik! Foto.

La memoria popular asocia a Pugliese con “les hablé con el corazón y me respondieron con el bolsillo”. En mi recuerdo prima la frase “unidad no, unión sí”.

Dicho de otro modo: ponerse de acuerdo. Tan fácil decirlo.

Tenemos una buena crisis para no desaprovechar, tenemos identificado el sendero por dónde comenzar. ¿Seremos capaces esta vez?  Si la respuesta es sí, estaremos limitando los efectos de estos tiempos apasionadamente inciertos, y también quebrando las placas tectónicas de nuestro atraso. Si la respuesta es no, lo que vendrá ya lo hemos vivido.