domingo 25 de febrero de 2024
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Una situación crítica que exige respuestas perentorias y eficaces

Diversas conjeturas se han tejido para explicar la llegada meteórica de Milei a la Presidencia de la República. Sin duda, muchos votantes ajenos a su ideología, apostaron por quien les prometió resolver los problemas a los que ninguna de las dos grandes coaliciones supo dar respuestas.

Fue un voto contra “la casta”, concepto que caló hondo en una sociedad fatigada y descreída. Las desregulaciones y reformas que se proponen a través de un DNU y una “ley ómnibus” son un síntoma más del agotamiento del sistema político surgido de la crisis de 2001. De ese agotamiento emergió Milei, sin organización ni equipos propios, tan sólo blandiendo una motosierra, símbolo de la liquidación del antiguo régimen y de la tarea equiparable a la de un Robespierre: arrasar con un sistema que nos condena al atraso.

Sin la aplicación de las reformas, Milei advierte que se avecina una “catástrofe de proporciones bíblicas”. No hay tiempo que perder. Estamos ante una emergencia que exige respuestas en tiempos que no son los que le insume al Congreso elaborar consensos para transformarlas en leyes.

La imagen de un Milei gestor eficaz y eficiente, frente a un sistema político lento y poco transparente, busca reforzar la empatía hacia la población que sufre el contexto económico actual. Promete una transición dolorosa cuya duración dependerá de la celeridad y eficacia con que se implementen las medidas propuestas.

Los beneficios a futuro no están claros para muchos expertos. Y sin embargo, la idea de que no hay otra alternativa arraiga en una sociedad que sabe que “esto no va más”. Como en el tatcherismo, parece que no hay opciones y evoca la década del 90 que diera vida al menemismo.

La situación es crítica y ha sido llevada a extremos por la irresponsabilidad de la gestión anterior, decidida a conseguir votos al precio de una emisión monetaria descontrolada.

Hoy la Argentina tiene el récord de inflación a nivel mundial, superando a Venezuela. Con casi la mitad de la población en la pobreza y la capacidad de compra de los hogares dañada día tras día– los ingresos de la gente se dinamitaron y hoy el promedio cayó desde U$S 1.700 en 2017 a U$S 400- surge otra pregunta inquietante. ¿Hasta cuándo durará el aguante de los argentinos de distinta extracción social que apostaron por este cambio?

El estallido es lo que prometen los sectores del peronismo kirchnerista, hoy convertidos en defensores de la división de poderes, azuzados por sindicalistas y dirigentes sociales , todos dispuestos a defender sus cotos de caza. “Hay que ganar la calle hasta que caiga el gobierno” proclama un prestigioso cineasta que nos retrotrae a los años oscuros de la violencia. La CGT decidió un paro general antes de que este gobierno cumpla los dos meses en ejercicio. Un sindicalismo político de negocios sigue luchando por sobrevivir en este capitalismo prebendario y un romanticismo nostálgico de los trágicos años setenta se resiste a morir.

La situación es crítica en términos económicos, políticos y sociales. La dirigencia responsable sabe que el grueso del paquete de desregulaciones y de reformas, aunque con modificaciones o postergaciones, tendrá que ver la luz. Hay reformas que no pueden postergarse y se precisa de un programa de estabilización de la economía sin el cual, ninguna reforma tendrá éxito.

No hay lugar para la ambigüedad de quienes desde JxC proclamaron la necesidad del cambio. Estos son tiempos peligrosos en el mundo entero con el trasfondo de guerras que amenazan generalizarse. En Francia,

Macron echó mano a la vía del decreto sin votación para poner en marcha la reforma del sistema de pensiones, tema clave entre las reivindicaciones del país del “Toujours plus”. Macron logró sobrevivir a la moción de censura en un régimen parlamentario que tiene instrumentos de los que carece el sistema presidencialista. Nuestros DNU sólo caen si las dos cámaras lo rechazan, gracias a la ley de 2006, iniciativa de la entonces senadora Cristina Kirchner.

La incertidumbre es el rasgo de la coyuntura política. Sabemos que está en juego la oportunidad de salir del pantano en el que estamos sumergidos, pero puede ser otra oportunidad perdida. Esta encrucijada requiere de decisiones responsables que antes que abdicar de convicciones, logren compromisos que las hagan posibles.

Se necesita de las instituciones y de las personas. Tenemos las instituciones, pero están debilitadas por los comportamientos de muchas de las personas que las integran. Es un desafío para los legisladores.

Hoy, a las puertas de una elección decisiva en Estados Unidos porque se juega la suerte de un orden mundial minado por el crecimiento de las autocracias, atravesamos tiempos peligrosos. El Informe “Riesgo Político 2024” elaborado por el CIEUC nos proporciona un decálogo de los desafíos que enfrentará la región, entre los que la inseguridad, el crimen organizado y el narcotráfico, encabezan la lista.

Además, el informe advierte que no habrá viento de cola en este 2024 y que América del Sur tendrá la tasa más baja de crecimiento en un contexto de radicalización de la protesta social.

Un panorama sombrío al que la inestabilidad internacional agrega incertidumbre. En este mundo de hoy se juega el futuro político de una Argentina dividida en la que vivimos hoy. ¿En quién confiará la sociedad argentina si la apuesta de cambio de Milei fracasa?

Publicado en Clarín el 16 de enero de 2024.

Link https://www.clarin.com/opinion/situacion-critica-exige-respuestas-perentorias-eficaces_0_lH5yuin9vk.html

 

 

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