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Opinión 12 09 2020

Un despojo a la Ciudad de Buenos Aires, en medio de la pandemia


Autor: Facundo Suárez Lastra









Es una metáfora militar, lo sé. Pero estamos librando un combate; un combate sin descanso contra el Coronavirus. En estos momentos, cuando no debería haber ni adversarios ni enemigos el presidente elige otra batalla, abre una grieta entre lo que él considera “ellos” y “nosotros”. El único “nosotros” que existe hoy es el que está enfrentando un enemigo común: el Covid-19 y sus consecuencias sobre la salud y la economía.

Si algo podíamos rescatar de este ominoso presente, es el trabajo de las tres administraciones para enfrentar la pandemia: Nación, Provincia y Ciudad de Buenos Aires sumando esfuerzos para suplir la falta de coordinación interjurisdiccional de la que adolece históricamente la Región Metropolitana. Es aquí, con la concentración del 40 por ciento de la población -la más alta densidad demográfica de la Argentina y la mayor cantidad de compatriotas bajo la línea de pobreza- donde el virus encuentra su mejor medio de propagación.

Las conferencias informativas que compartían el Presidente, el Gobernador de la provincia de Buenos Aires y el Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma, transmitían certezas a todos los argentinos y fundamentalmente a los 15 millones de habitantes de la Gran Buenos Aires.

Sin embargo, este miércoles, en plena batalla sanitaria para contener la expansión de la pandemia y atender a los pacientes contagiados, el Presidente de la Nación le pegó un tiro por la espada al Jefe de Gobierno, quitándole recursos a favor del Gobernador que ya ha recibido más del 50 por ciento de todos los recursos girados por la Nación al resto de las provincias. Fuego amigo.

Mientras en el mundo se asignan recursos extraordinarios a los gobiernos que tienen que llevar adelante la tarea de enfrentar el Covid-19, en la Argentina despojan de recursos indispensables a quienes están financiando y manejando el sistema de salud de los 34 hospitales públicos mejor preparados con equipamiento y personal del país para enfrentar la pandemia.

Es un tiro fulminante que, sin aviso previo, iniciará un proceso de pérdida de recursos que va a significar una disminución mensual de $ 2.900 millones y de $ 35.000 millones por año.

Esta exacción equivale a dos meses de sueldos y a la mitad del costo anual del mantenimiento de los hospitales que conforman el sistema de salud mejor dotado de la Región Metropolitana, del que el 50 por ciento de los usuarios son habitantes del Gran Buenos Aires.

Sí. En medio de una pandemia grave, de desarrollo incierto, el Presidente de la Nación despoja del equivalente a la mitad del costo de la prestación de salud al sistema en el que se atiende a habitantes de la ciudad y del Gran Buenos Aires en idéntico número. No se me ocurre un acto más insensato, arbitrario y peligroso que se pueda hacer. Están desfinanciado al jugador más dotado en la lucha contra la pandemia.

Trabajando por la creación de una Agencia Metropolitana que sea el ámbito donde se piense, se planifique y se resuelvan las prioridades en la región he conversado con los intendentes del Gran Buenos Aires. Me consta que, a la hora de enunciar los problemas e inclusive las prioridades de inversión para la locación de bienes públicos, hay coincidencias al margen de la pertenencia a una fuerza política u otra.

Lo que no es cierto es que la ciudad sea rica y la provincia sea pobre. Esa afirmación lleva a un malentendido que nos aleja de la posibilidad de comprender el problema.

La provincia de Buenos Aires y la Ciudad son de los que más contribuyen a la creación de riqueza y aporte de recursos tributarios al régimen de Coparticipación Federal de Impuestos. La Provincia aporta el 36% del PBI y recibe el 19.93% de la coparticipación. CABA a su vez, contribuye con el 22% y recibe ahora, después de la exacción de más de 1 punto, solo el 2,32% .

El camino más razonable para paliar esa injusticia es que el Gobierno Nacional, que ya casi no tiene ni escuelas ni hospitales ni parte sustancial de la Policía Federal a cargo, aporte a la Provincia por lo menos 5 puntos del 42,34% de la distribución primaria que utiliza para sus propios gastos.

Debemos abandonar la lógica dual y los argumentos tendientes a calificar a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires de “opulenta” simulando quitar a los ricos para financiar a los pobres. La salida elegida por el Poder Ejecutivo Nacional redunda en un ejemplo más de discrecionalidad en la repartición de los fondos nacionales.

Por más exclamaciones de federalismo mirando a la cámara esto es otro capítulo de las peores prácticas centralistas del gran poder unitario de la Argentina que no es la Ciudad de Buenos Aires sino el Gobierno Nacional.

Esto pasa cuando el poder es ejercido con opacidad en la distribución del Fondo de Aportes del Tesoro Nacional a las provincias, cuando hay discrecionalidad en la selección de provincias donde ejecutar obras públicas con fondos nacionales y ahora, con el avasallamiento a la institucionalidad de Coparticipación.

Si hubiera un ranking de ricos en la Argentina, estaría encabezado por la Provincia de Buenos Aires. Pero este ranking solo existe en la cabeza de los que no entienden los procesos de generación de riqueza que permiten a los pueblos progresar y superar la pobreza.

El parámetro que sí existe es el de cuánta riqueza se genera y cuánto se produce en un territorio. También en esto la Provincia de Buenos Aires está a la cabeza contribuyendo con alrededor del 33 % del PBI nacional, seguido por la CABA con alrededor del 21 %, Santa Fe y Córdoba, con alrededor del 9%.

Alrededor de esta decisión del Presidente se pueden hacer varias conjeturas. Especular con intenciones pero prefiero dejarlo para otro momento. Hoy en plena lucha contra la pandemia, la prioridad es enfrentar el Covid-19.

Lamentablemente, el Presidente con su accionar no solo está demostrando que el Coronavirus no es su prioridad, sino que divide y fractura el campo del trabajo común y el esfuerzo compartido para enfrentarlo.

Nos preocupa la actitud; nos preocupa el desempeño del Presidente frente a esto, lo instamos a escuchar, a dialogar y sobre todo a cambiar de enfoque. A que se anime por fin a ser el presidente de todos los argentinos, de todas las provincias, a no dividir, a hacer posible que desde la perspectiva de cada uno, trabajemos juntos para superar la pandemia y el estancamiento económico.

Publicado en Clarín el 11 de septiembre de 2020.

Link https://www.clarin.com/opinion/despojo-ciudad-buenos-aires-medio-pandemia_0_M4yWcyMqm.html