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Opinión 18 09 2020

Un balance de los 180 días de cuarentena en Argentina


Autor: Julián Álvarez Sansone









Aunque al Presidente Fernández le cueste asumirlo y de hecho lo niegue absurdamente, los argentinos llevamos alrededor de 180 días de cuarentena. Para algunos analistas, no sólo es la cuarentena más larga del mundo, sino también una de las menos eficientes. Ciertamente, los casos nunca pararon de crecer. Semana a semana cada vez hay más casos, rompemos récords diarios de nivel de contagios y de muertes, y los sistemas sanitarios de varias provincias están cada vez más complicados y cerca del colapsar. Para ejemplificar con un dato, teniendo menos población que Italia, Francia y Alemania y teniendo menos densidad poblacional que ellos, tenemos muchos más casos. Argentina ya ronda los 600.000 casos confirmados (y haciendo pocos testeos), mientras que esos países europeos que hicieron muchos más testeos tienen alrededor de 300.000  casos confirmados y una curva de contagios que ya pasó el pico.

 Algunos intelectuales firmantes de la polémica carta sobre la supuesta "infectadura" consideran que el Presidente y varios gobernadores se aprovechan del coronavirus para gobernar y tomar medidas sin ningún tipo de control, freno o contrapeso. Un caso que ejemplifica esto fue el intento de estatización de la cerealera Vicentín, que gracias a la movilización de los ciudadanos y a la presión de la oposición y algunos medios de comunicación se logró frenar. De hecho, se logró que el mismísimo Presidente asuma públicamente que se "equivocó en intentar estatizarla". También, probablemente, la polémica y discutida Reforma Judicial sea un ejemplo de ello.
El Congreso y la Justicia están casi paralizados. Hubieron muy pocas sesiones en ambas cámaras y ciertamente muchas causas judiciales no tuvieron avances. Casualmente o no, muchas de las que no avanzaron son las que investigan casos de corrupción de funcionarios o referentes del kirchnerismo. El funcionamiento del Poder Judicial, dicen algunos, se viene dando durante este período de Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (A.S.P.O)  "a cuenta gotas", y se parece más a una novela de ficción que a un país "normal". En las últimas semanas, hemos evidenciado sesiones polémicas y vergonzosas, en donde se veía que el Sistema no registraba a los Diputados presentes (los de la oposición), y figuraban como presentes aquellos que estaban ausentes (los del oficialismo).
La situación económica es indudablemente desastrosa. La inflación está indomable (en parte a causa de la imparable emisión monetaria efectuada por el gobierno nacional), y la pobreza no para de crecer. El actual mandatario asumió su cargo en un país con 35,5% de pobres, y ahora esa cifra pasaría por lejos el 50%. De hecho, se dice que a fin de año dos tercios de las familias serían pobres. También es preocupante el índice de pobreza infantil, que pasará de 53% a 58% según informes de la Organización de Naciones Unidas. Sumado eso, varias multinacionales han anunciado que se van del país. A los ya conocidos casos de LATAM, Nike, Air New Zealand, y Emirates, por sumarse a algunos, se le suman los recientes casos de Falabella, Sodimac y Glovo. Algunas de estas empresas han decidido dejar de operar en Argentina para instalarse en otros países vecinos como Brasil, Uruguay y Chile. En paralelo, como si fuera poco, miles y miles de pymes cierran por día a tal punto que se habla de un "cementerio de pymes". El desempleo, así, también se agravó considerablemente. Sumado al desempleo y la inflación, el reciente aumento en las restricciones a la compra de "dólar ahorro" en un país altamente inflacionario como éste es sin dudas preocupante. Simboliza un nuevo golpe al bolsillo de la clase media y los sectores productivos del país, que se ven cada día más imposibilitados de adquirir una moneda extranjera que simboliza un refugio para sus ahorros.
En términos sociales, la gente día a día y mes a mes manifiesta su hartazgo. Todos los meses, de mayo hasta acá, hemos evidenciado marchas de protestas en todo el país. Las hubo para el 25 de mayo, para el 20 de junio, para el 9 de Julio, para el 17 de agosto y también a inicios de septiembre. Eso, sin contar otras movilizaciones o cacerolazos más pequeños pero igual de ruidosos. Es evidente que la gente está agotada, y no solo eso, también está frustrada y desilucionada. Muchos ciudadanos votaron a un candidato que prometió llenar la heladera  y hoy no tienen para comer. Muchos ciudadanos votaron por un Presidente que prometió asado y hoy están recibiendo la polenta que les cocina el Ejército. En términos socioecónomicos, lo único que más o menos nos puede salvar es el campo como generador de divisas y motor de las tan necesarias exportaciones, pero ciertamente cada vez aparecen más ataques a silobolsas que contienen granos para exportar. Se cree, aunque no está comprobado, que estos ataques son efectuados por simpatizantes kirchneristas que atacan a los ruralistas porque, se sabe, la Sociedad Rural Argentina siempre fue opositora de los gobiernos peronistas.
Pero lo más grave no son ni los cacerolazos ni la rotura de los silobolsas, sino el aumento de la violencia institucional. El caso de Facundo Castro, que llevaba más de 100 días desaparecido fue intolerable y apareció muerto, refleja un sorprendente aumento de la violencia institucional. También, representa la imposibilidad de asumir que las desapariciones de personas no son exclusivas de las dictaduras y también suceden lamentablemente en nuestras democracias. Para ejemplificar, hay varios casos como el de Jorge Julio López (desaparecido el 18 de septiembre del 2006) y el más reciente de Facundo Castro (el joven que fue visto por última vez el 30 de abril cuando iba rumbo a Bahía Blanca a ver a su exnovia).

Pero no conforme con las desapariciones, también el aumento de la violencia institucional se vio reflejado en el incremento de casos de gatillo fácil. Un informe de la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI) señala que durante la cuarentena han aumentado los casos de violencia policial y gatillo fácil. 

Pero en estos 180 días hubieron hechos policiales y judiciaes sumamente preocupantes como el asesinato de Fabián Gutiérrez, uno de los arrepentidos que más comprometía a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner en sus innumerables procesos judiciales. Vale mencionar que el empresario Victor Fabián Gutiérrez era miembro de una reconocida familia peronista de Río Gallegos, donde conoció al expresidente Néstor Kirchner y su esposa (también ex presidenta y actual vicepresidenta) Cristina Fernández de Kirchner. Fabián Gutiérrez, llegó a ser secretario de ambos y también asesor/secretario de Cristina cuando esta fue Diputada y Senadora Nacional

Un párrafo aparte en términos de seguridad merece el reclamo de la Policía Bonaerense a las afueras de la Quinta de Olivos. Dicho acontecimiemiento consistió inicialmente en un reclamo salarial ante un Ministro de Seguridad que normalmente no está en su oficina y no tuvo capacidad de negociación, lo cual motivó (entre otras razones) a que la Policía de la Provincia de Buenos Aires traslade su reclamo a la Residencia Presidencial, situada en Olivos. Dicho hecho fue inédito en la historia del país porque fue la primera vez que un Presidente se vio rodeado por hombres armados que deberían responder a él y no oponerse a él. Así, esta escena amenazante e inaceptable que generó el repudio de todas las fuerzas políticas del país puso levemente en jaque la democracia argentina. Cabe agregar con respecto a este conflicto salarial que el Estado Nacional decidió quitarle un punto de coparticipación a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para aumentarle el sueldo a la policía de la Provincia de Buenos Aires, lo cual fue señalado por varios analistas como una medida inconstitucional.

Por último, es necesario recordar que durante estos 180 días de cuarentena el gobierno ha intimidado a periodistas en varias oportunidades. En junio, por ejemplo, el mismísimo Presidente de la Nación descalificó en una entrevista a la periodista Cristina Pérez y la mandó a leer la Constitución. Por otro lado, diversos comunicadores de la talla de Luis Majul, Baby Etchecopar y Viviana Canosa denunciaron públicamente que recibieron presiones y "aprietes" por parte de funcionarios del actual gobierno. Sumado a eso, en un informe reciente sobre la libertad de prensa a nivel mundial, la Argentina descendió 7 puntos en su ranking desde que asumió el binomio Fernández-Fernández. Así, en dicho ranking (como en otros) cada vez nos alejamos más de países como Noruega, Suiza y Suecia, y nos acercamos a otros de la talla de Venezuela, Corea del Norte, la República Islámica de Irán o Angola.