miércoles 19 de junio de 2024
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Sobre la falta de gas: no fue frío, fue impericia

El gas es el vector energético más importante del país. Explica más del 50% de la energía que consumimos a diario, ya que el 55% de la energía eléctrica se genera en usinas que consumen gas natural.

Además, Argentina es uno de los países con mayor inserción de gas en su matriz energética, el 61% de las familias tienen acceso al gas de red, es líder en Latinoamérica (Brasil o Uruguay la cobertura “residencial” de gas solo alcanza al 4% de las familias). Y a esto se suma que más de 2 millones de vehículos en nuestro país funcionan a GNC.

Queda claro que, para nuestro país, la seguridad del abastecimiento de gas es clave y el precio al que se accede a este combustible es decisivo.

Los acontecimientos de esta semana muestran una combinación de coyuntura climática e impericia.

No es novedad que en mayo comienza el frío, y con el frio llegan las importaciones de gas desde Bolivia y por barco.

Si bien es cierto que las temperaturas de mayo 2024 estuvieron por debajo del promedio histórico, también lo es que Bolivia (nuestro histórico proveedor), había anunciado en febrero la imposibilidad de continuar enviando los volúmenes comprometidos, sencillamente porque sus yacimientos ya no producen las cantidades necesarias. Por lo tanto, el gobierno ya sabía que en lugar de recibir los 12/14 millones de m3/días previstos, solo recibiría 5mill m3/día… y con suerte…

Por lo tanto, la importación en barcos de GNL resulta critica para el pico de invierno de 2024. Es por esto que resulta poco entendible que si en mayo de 2022 y 2023 se importaron 7 buques que inyectaron en promedio 12 Mm3/día, en mayo de 2024  los buques contratados fueron sólo 3, que inyectaron en promedio 5Mm3/día.

Es decir, las importaciones de gas del 2024 fueron 1/3 de las importaciones de GNL de los últimos dos años en el mismo mes.

Como era previsible con la llegada de la primera ola polar, se cortó el suministro al GNC vehicular y luego el corte a industrias consumidoras intensivas de gas…

¿Es culpa del otoño más frío en décadas?, ¿Puede el gobierno decir que no sabía que las obras para completar el gasoducto Néstor Kirchner no estarían disponibles al inicio del invierno? ¿Puede aducir ignorancia respecto del retraso de la reversión del gasoducto del norte (una obra critica para el abastecimiento del centro/norte del país)?

La respuesta es no. El JGM informó las demoras en las obras tanto en las plantas compresoras del gasoducto a VM, como en las licitaciones en el gasoducto del Norte. El propio SE en su visita al senado en ocasión del debate de la Ley Bases dio precisiones sobre la situación de las obras y su puesta en operación plena recién a finales de agosto.

Dos pueden ser las respuestas a esta contingencia: 1. Impericia o inexperiencia de un gobierno con dificultades para completar el organigrama y que enfrenta su primer invierno con problemas de coordinación y gestión, o 2. Existió una decisión de priorizar la caja en búsqueda de mantener el superávit primario, una decisión que demoró la compra de barcos, cuyo pago es en efectivo previo a llegada a puerto y el clima jugó una mala pasada y la apuesta fracasó.

Algo queda claro, la seguridad de abastecimiento energético es un bien a preservar por el Estado, y la planificación es un rol indelegable del mismo. La falta de planificación tiene altos costos y el costo de oportunidad de parar gran parte del aparato industrial, aun transitoriamente, por falta de energía es infinitamente mayor al de importar la energía necesaria (Gas y Gasoil) para un invierno que se muestra inusualmente frío.

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