Nadie sabe dónde o en qué condiciones está Nahuel Gallo. La dictadura chavista ignora todos los reclamos y gestiones del gobierno argentino. Su familia lo espera.
El gendarme argentino Nahuel Gallo cumple este sábado dos meses desaparecido en Venezuela. La dictadura chavista lo secuestró el 8 de diciembre de 2024 en un paso fronterizo entre Cúcuta (Colombia) y el estado (provincia) de Táchira. María Alexandra Gómez, su pareja venezolana, lo esperaba junto con el hijo argentino de ambos. El plan era pasar las fiestas de Navidad y poco después regresar a Mendoza, donde viven y Gallo hace de guardia en la frontera con Chile. Todo eso quedó trunco: no hubo reencuentro, abrazo familiar ni paseo.
Lo último que se supo de Gallo fue que efectivos de la dictadura, de alguno de los tantos cuerpos de inteligencia o contrainteligencia, lo subieron a una camioneta para supuestamente revisar su documentación personal. Gómez asegura que Nahuel tenía su DNI y su pasaporte, además de una carta de invitación en la que detallaba los motivos del viaje, los lugares que visitaría y las fechas de ingreso y egreso a Venezuela, país que entre otras cuestiones, al ser —aun en estatus de suspendido— miembro del Mercosur, no debería exigir tantos recados. A lo sumo, no más que el DNI argentino, como cuando se viaja al Uruguay, Brasil o Paraguay.
Nada de eso le importó a la dictadura. Tampoco que transcurridas 48 horas de la detención no lo presentaron ante ningún juez ni juzgado, por lo que según la Constitución, debió ser liberado inmediatamente.
En este momento, mientras leés esto, no hay señal alguna de Gallo. Diosdado Cabello, número dos del chavismo, reconoció que lo tienen preso. Tarek William Saab, titular del Ministerio Público, afirmó en un comunicado la detención. En contra de toda ley venezolana y convenio internacional, y en violación a la declaración universal de los derechos humanos, justificó que no dan detalles sobre cuál tribunal o juez tiene en sus manos la suerte de Gallo porque alegan que es un terrorista que quiso asesinar a Delcy Rodríguez, la vicepresidenta de la dictadura. Todo eso sin mostrar ninguna prueba, más que palabras tiradas al aire.
El chavismo solo mostró un video en el que a Nahuel se lo ve caminar vestido con un uniforme celeste, típico de los que utilizan los presos políticos en cárceles comunes, devenidas en campos de concentración. Como no se divisa ningún paisaje, no hay manera de determinar el momento, cómo o dónde se tomaron esas imágenes, o si luego lo llevaron a otro centro de detención, sea entre los conocidos o clandestinos.
El gendarme, además, no ha tenido visitas ni acceso a llamadas, por lo que nadie sabe a ciencia cierta si lo torturan, lo golpean, le dan de comer, de beber o le brindan alguna atención médica. Ni siquiera le dieron la oportunidad de designar abogado, ni de parte de su familia, o de diplomáticos argentinos o brasileros, que son quienes a esta hora tienen a cargo la embajada argentina en Caracas.
Gestiones sin resultados
El gobierno argentino tiene al ministerio de Seguridad Nacional, a cargo de Patricia Bullrich, y a Cancillería, que responde a Guillermo Werthein, con el caso de Gallo cargado a los hombros. Ambos se reunieron en más de una oportunidad con los familiares de Gallo que viven en la Argentina. Están, en su mayoría, radicados en Catamarca. El gobernador de esa provincia, Raúl Jalil, envió una carta al Papa Francisco —con quien tiene llegada constante— y le pidió interceder por el gendarme según Clarín. Y Javier Milei, cuando recibió a Edmundo González —presidente electo según las únicas actas disponibles— en Buenos Aires, también abordó el tema. Y hubo presentaciones en organismos internacionales como la OEA y la Corte Penal, sin que hasta ahora nada le doble la muñeca al chavismo.
“No nos olvidamos, pero no estamos en condiciones de dar información sobre el gendarme”, dijo Bullrich este viernes a Radio Mitre cuando le consultaron sobre el caso.
Diariamente Gómez, la pareja de Nahuel, postea en X alguna fotografía en la que aparecen ambos junto a su hijo argentino, que hace poco cumplió dos años y sigue con ella en Venezuela. Viajaron a mediados de 2024 para atender a la abuela. Con todo y la tensión política, en varios reportajes contó que nunca imaginaron correr esta suerte, en especial porque si un espía o militar extranjero fuera a Venezuela para acabar con Maduro, no lo haría presentándose a cara descubierta, su documentación y un itinerario por un puesto migratorio, como cualquier ciudadano común.
A dos meses de aquél episodio mantienen la esperanza de saber dónde y en qué condiciones está Nahuel, a quien quieren abrazar y tener con ellos para poder regresar a su hogar en la Argentina.