viernes 23 de febrero de 2024
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Santiago Leiras: “En el discurso del presidente sobresalen las ausencias”

Invitamos al profesor Santiago Leiras a hablar sobre el discurso de apertura de sesiones del presidente y esta etapa de definiciones en el gobierno.

¿Qué se puede destacar del discurso del presidente?

Lo primero que me parece que sobresalen son las ausencias, la de una condena a Putin (aunque apareció la palabra invasión y eso es un avance), la del proceso electoral reciente (recordemos que terminó con un oficialismo festejando su “derrota pírrica”) y la de los escándalos (vacunatorio VIP, fiestas e Olivos etc.) que rodearon al proceso de vacunación, del cual el presidente hizo una fuerte reivindicación tanto de la campaña de vacunación como de la gestión de la pandemia.

Lo otro que salta a la vista lo voy a sintetizar en una frase: fue un discurso de apelación al pasado, que además sobrevoló el presente y con cierto intento de fuga a un futuro indefinido.

Finalmente, y en buena medida como consecuencia de lo que señalaba recién, el otro aspecto a destacar es que el tercer discurso de Alberto Fernández pareció más por momentos un discurso de asunción de mando que el de un jefe de Estado que ingresa a su tercer año de mandato presidencial y que hace una suerte de relevamiento del estado de la Nación en su tercer año de gestión.

¿Fue un discurso “albertista”, uno dirigido a contener a la tropa propia o un discurso de “pato rengo”?

No me pareció un discurso albertista y al respecto me permito una digresión: un chiste que circuló en estos días era que como consecuencia de la guerra de Ucrania se postergó (una vez más) el lanzamiento del “Albertismo”. Definitivamente no, no se trató de un discurso albertista.

Me pareció más bien una pieza destinada a contener a la oposición, no a la que está fuera del oficialismo claro sino la que tiene el gobierno dentro del gobierno (la jefa de la oposición estaba sentada al lado del presidente), con una oposición (la del gobierno) que tuvo significativas ausencias tanto en la calle (La Cámpora) como en el congreso (por la ausencia de Máximo Kirchner, pero también por la de Oscar Parrilli, es decir que el Instituto Patria gritó ausente). Acá cabe recordar una vez más aquella aguda frase de Juan Carlos Torre cuando sostenía que el peronismo es un sistema político en sí mismo, capaz de crear su propio oficialismo y la oposición al y dentro del oficialismo.

En este contexto hay que entender las críticas a los “enemigos de siempre” a la “oposición real” (el poder judicial y en particular la Corte, el poder económico y los medios de comunicación) y por supuesto a Mauricio Macri: los enemigos de siempre abroquelan al oficialismo y a su oposición interna.

A principios de 2022, el gobierno convocó a sesiones extraordinarias, pero no envío ningún proyecto. Se supone que ahora no podrá esquivar el debate político, dado que tiene que tratar el tema del acuerdo con el FMI. Sin embargo, ¿la relación de fuerzas en el Congreso, lo favorece?

El arreglo con el FMI aparece prisionero del dilema, que atraviesa a la coalición, entre privilegiar cierta racionalidad económica o apelar a la épica fundacional. Un acuerdo con el FMI es poco sexy, aburrido y poco épico. La épica fundacional es poco racional y con potenciales consecuencias de grandes turbulencias en los próximos años, pero al mismo tiempo es un factor de movilización y fidelización del núcleo duro del “cristinismo”.

Al mismo tiempo en la oposición existen posiciones como la del PRO que rechaza ser definido como parte del problema al mismo tiempo que se lo convoca a un acuerdo más amplio y aquellas como las del radicalismo o la Coalición Cívica en la cuales predomina algún criterio de privilegiar la racionalidad macroeconómica y la gobernabilidad, aunque comparte las reservas del PRO y también algunas críticas al propio PRO.

En este contexto si al oficialismo lo favorece la relación de fuerzas será por Default, es decir no por virtud propia o convencimiento íntimo de los legisladores sino porque los actores políticos no tienen la voluntad de ser los responsables del aislamiento (mayor aún) de la Argentina del mercado financiero internacional.

A quién le debe temer más el gobierno, a la oposición o a sus propios soportes electorales, como la vicepresidenta y la agrupación de su hijo.

Teniendo en cuenta lo que te comentaba en una pregunta anterior, esto es la idea del peronismo como un sistema político en sí mismo, a la oposición que más debe temer Alberto Fernández en primer lugar es a la propia, esté esta encarnada en la vicepresidenta, en La Cámpora o el Instituto Patria: parafraseando a la “Jefa de la oposición” a Dios solo tiene que temerle un poquito.

Despejado este primer temor, sin duda que una alternativa electoral competitiva por parte de la oposición (la que está fuera del oficialismo) es un factor a tomar en cuenta; los ataques al gobierno de la Ciudad de Buenos Aires son una buena muestra del temor que genera Horacio Rodríguez Larreta, aun cuando estamos frente a un enemigo construida por el propio oficialismo como en su momento sucedió con Macri: en este sentido el Frente de Todos no parece haber aprendido la lección de lo que sucedió con la creación del enemigo encarnado en aquel entonces en Mauricio Macri.

Pese a las diferencias, la oposición se mantiene unida. ¿Crees que lograrán “institucionalizar” la coalición como muchos de sus referentes han planteado?

Por lo pronto, es auspicioso que la oposición se mantenga unida a pesar de las diferencias.

En una entrevista que me hicieras el año pasado, te señalaba que el gran desafío que la oposición tenía (y tiene) por delante es el avanzar hacia un proceso de institucionalización de Juntos por el Cambio ¿Qué supone esto? En primer lugar, establecer reglas para la resolución de los conflictos que se puedan suscitar al interior de la coalición, segundo que esas reglas sean de reconocimiento y aceptación por parte de los actores que integren la coalición (sea esta versión actual o una ampliada, eso se verá).

En esta oportunidad, y teniendo en consideración la voluntad de los actores políticos en la preservación y consolidación de la unidad es que veo muy factible que logren institucionalizar la coalición.

¿Cuánto perjudican las idas y vueltas del gobierno frente a la invasión de Rusia a Ucrania en el posicionamiento internacional?

En relación a la negociación con el FMI poco, el Fondo Monetario Internacional finalmente acuerda con la Argentina para no pagar el costo de quedar como el villano que llevó a nuestro país a un nuevo default, aún a costa de algunas concesiones a su ortodoxia.

En lo que respecta al diseño global de la política exterior argentina es difícil precisarlo porque no queda demasiado clara cuál es la política exterior argentina (si es que hay alguna): es cierto que la Argentina depende por un lado de la demanda doméstica china y por otro de la evolución de las tasas de interés que establece la Reserva Federal de los Estados Unidos, pero más depende de un diseño inteligente y quirúrgico de relación con el mundo y con los condicionamientos sistémicos que nos impone ese mundo y es precisamente ese diseño el que está ausente.

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