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13 02 2021

Ricardo López Göttig: "América Latina no figura entre las prioridades de la política exterior para Estados Unidos"


Autor: Esteban Lo Presti









Mientras se transitan los primeros días de la administración Biden y se produce el desenlace del impeachment a Donald Trump (finalmente absuelto pese a que siete republicanos acompañaron a los democratas), entrevistamos al profesor Ricardo López Göttig, especialista en temas de política internacional.

A pocos días de iniciada la administración Biden, ¿qué balance puede hacerse de la misma?

Aún no ha transcurrido un mes de la nueva administración, pero se puede señalar su ánimo de restablecer relaciones sólidas con los aliados de Europa occidental, la OTAN, el continente asiático y la Unión Europea. En el aspecto interno, se está concentrando en enfrentar la crisis sanitaria del Covid-19 y en dar una respuesta económica ante la pérdida de empleos que hubo en Estados Unidos durante 2020.

En pocos días, Biden duplicó el ritmo de vacunación, a la vez que, aun sin efecto de esta inmunización, los casos de COVID están bajando un 30% en promedio. ¿Qué escenario se anticipa en las relaciones tumultuosas entre China y Estados Unidos una vez que este último de por superada la pandemia?

La relación entre ambos países seguirá tensa, independientemente de quién gobierne en Estados Unidos, y hay quienes afirman que se trata de una nueva guerra fría. Es claro que el régimen imperante en la República Popular China tiene una política de largo plazo, por ser un régimen unipartidista y autoritario, que despliega su influencia en Asia y África, y en lo que se ha dado en llamar la región Indo-Pacífico. La presidencia de Trump se centró en este enfrentamiento en Asia Oriental, una línea que seguramente continuará durante el período presidencial de Joe Biden, con el fortalecimiento de la alianza tácita conocida como Quad, formada por Estados Unidos, Australia, Japón e India.

¿Cuál será la mirada de Estados Unidos hacia Latinoamérica? En ese sentido fue muy importante mantener la calificación de Dictador a Maduro que hizo el Secertario de Estado. ¿Mantendrán la presión en pos de la recuperación democrática en Venezuela?

América Latina no es un escenario que figure en las prioridades de la agenda de política exterior para Estados Unidos, salvo en lo que se refiere a las migraciones procedentes de México y Centroamérica, por su impacto en los estados fronterizos y el cambio demográfico que esto supone en el largo plazo. Allí veremos muchas continuidades, como lo es en referencia a Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Dado que ambos partidos norteamericanos, el Republicano y el Demócrata, resisten tensiones internas de sus partidarios de los extremos, en el caso de Biden y, habiendo conformado ya en parte su gabinete, ¿logra tener un equilibrio en torno a sus distintos sectores internos?

Joe Biden ha incorporado a dos antiguos rivales de las primarias demócratas, como la vicepresidente Kamala Harris y el secretario de Transporte, Pete Buttigieg. En ambos casos, representan las corrientes de centro del Partido Demócrata, a la que él pertenece y precisa fortalecer. Por lo pronto, y no habiendo transcurrido un mes desde su asunción, los sectores más corridos a la izquierda aún no tienen espacio para presionar con aspectos de su agenda. Esto, probablemente, lo veamos de cara al 2024, ya que Joe Biden no se presentaría a la reelección y se abriría un proceso intenso de selección en las primarias tanto en el Partido Demócrata, como en el Republicano.

En el caso de los republicanos en la última semana se han dado tensiones internas aun más fuertes, cuando algunos miembros de la Cámara votaron a favor del impeachment al expresidente Trump. Dado que algunos de esos votos son del establishment partidario, como el caso de Liz Cheney, número tres del bloque e hija de un exvicepresidente, ¿podemos estar ante el intento de dicho sector de recuperar las riendas del partido?

Sí, claramente el establishment republicano intentará retomar el control del partido y del alma del republicanismo. Es indudable que Donald Trump tendrá una influencia poderosa en el seno del partido durante unos años y que el “trumpismo” puede llegar a sobrevivir al propio Trump. Es notable que los más críticos al trumpismo sean los think tanks conservadores, así como antiguos miembros del gobierno de George W. Bush, entre otros. Se trata de personas que no están expuestas al humor electoral y no temen perder sus escaños en el Congreso en las elecciones de medio término de 2022 o las generales de 2024. Este año será clave para observar cuánta fuerza y relevancia tienen los críticos de Trump dentro de los sectores conservadores, que siempre lo observaron con mucha desconfianza.

¿Qué puede pasar con el impeachment a Trump en el Senado?

Probablemente no se obtenga la mayoría necesaria de dos tercios en el Senado, aun cuando algunos senadores republicanos acompañen a la bancada demócrata. Donald Trump aprovechará esta exposición para cimentar su discurso de que es un outsider del sistema, y que es perseguido por enfrentar a fuerzas poderosas que controlan la política y la economía de los Estados Unidos y del mundo. La administración Biden necesita tender puentes con el Partido Republicano para establecer una agenda bipartidista, y por ello evitó involucrarse en el juicio político (Nota del Editor: Finalmente no se alcanzaron los 67 votos necesarios).

Durante los días previos al asalto al Capitolio y durante el mismo, tomó estado público la existencia de un movimiento conspiracionista: QAnon. ¿Quiénes son? ¿Cuáles son sus motivaciones? ¿Qué buscan?

Es un movimiento que sostiene la existencia de un “Estado profundo” (Deep State), un entramado corrupto y secreto que controla los hilos de la administración pública, con ritos de carácter satánico y de pedofilia. Las teorías conspirativas, que siempre existieron, seducen y pretenden explicar la complejidad del mundo con una narrativa muy simplona y maniquea. La novedad es que las redes sociales les dan megáfonos a los partidarios de este tipo de teorías y que, cuánto más inverosímiles sean, más atrapan. Los partidarios de la teoría de QAnon vieron en Donald Trump a la figura antisistema que arremete contra el “Estado profundo”.

¿Hay alguna explicación para que en un país altamente institucionalizado, la democracia más antigua del mundo, surja este tipo de movimiento?

Ninguna democracia es inmune a su autodestrucción, pero las situaciones de crisis son un terreno fértil para que este tipo de narrativas prosperen y ganen adeptos. Ya en años anteriores, el ex gobernador republicano de Utah, Jon Huntsman, alertó que el Partido Republicano no debía transformarse en un partido anti-ciencia, y ahora se suman voces remarcando que no puede ser un partido de las teorías conspirativas.