lunes 15 de abril de 2024
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Raúl Alfonsín: Su legado imperecedero

En 31 de marzo, un día como hoy pero del 2009, es decir hace 15 años, moría Raúl Ricardo Alfonsín. La Argentina en ese momento se detuvo; la ciudadanía quedó envuelta en un sinfín de sensaciones. La invadió el dolor, la nostalgia y la orfandad. Este último sentimiento aún perdura porque la mayoría de los argentinos lo reconocían entonces, tanto como en el presente, como el último líder de la política argentina que vivió atado a férreas convicciones democráticas; hombre honorable a carta cabal en todos los planos de su vida personal y pública. Fue y sigue siendo, la figura que encarnó no sólo la epopeya la recuperación de la democracia en el país en 1983 que  puso fin a la última dictadura militar y a medio siglo de inestabilidad institucional en el país. Pero, además, logró que la ciudadanía internalizara a la democracia como el presupuesto básico para que una sociedad sea protagonista del desafío de construir en paz una Nación con posibilidades de desarrollo en el marco de la plena vigencia de los derechos y las obligaciones individuales y colectivas que emanan del imperio de la Constitución Nacional.

Durante toda aquella jornada del 31 de marzo de 2009 las informaciones que daban cuenta los medios de comunicación no eran esperanzadoras acerca del estado de salud de Alfonsín. La noche de ese martes, a las 20:30, en las puertas del domicilio del ex Presidente de la Nación, un número significativo de militantes de la UCR, tanto como otros ciudadanos, con o sin otra pertenencia política, se agolpaban ante el hall de entrada del edificio sobre la avenida Santa Fe al 1700 al igual que una multitud de periodistas de medios nacionales y extranjeros. Ante ellos, a esa hora, médico del líder radical, Alberto Sandler, con su rostro que denotaba una profunda consternación, habló ante la prensa. “Lamentablemente a las ocho y treinta de la noche el doctor Raúl Alfonsín ha fallecido, tranquilo, en su domicilio, acompañado de familiares, mucha paz así lamentablemente nos despedimos de él”. Fueron las breves y suficientes palabras para dar la noticia que causaría conmoción. Un momento después, tuvo que referirse a ello, ante esos cronistas de múltiples medios periodísticos del país y de otras nacionales, José Ignacio López, ex vocero de Alfonsín durante su mandato como Presidente de la Nación.

El país se conmovió. Desde todos los ámbitos, tanto del gobierno de entonces como desde los diferentes sectores de la vida nacional, surgieron las expresiones de dolor y condolencias y tan sólo un par de horas después el Palacio del Congreso de la Nación se convirtió en lugar en la iban convergiendo los radicales y quienes no lo eran porque allí, en el salón Azul del Senado de la Nación, serían velados los restos de Raúl Alfonsín con todos los “honores de Jefe de Estado”.

Con el amanecer del 1 de abril, una multitud de argentinos se había congregado en el Congreso de la Nación y se formaban las larguísimas ‘filas’ de quienes lentamente comenzaron a pasar por la capilla ardiente para dar el ‘último adiós’ a Alfonsín, mientras en las afueras del palacio legislativo otros se ubicaban en la Plaza de los Dos Congresos y adyacencia para una ‘vigilia’ que se prolongó hasta las primeras horas de la tarde del jueves 2 de abril en el que tras los ‘discursos políticos’ de de despedida de funcionarios del gobierno, autoridades del Poder Legislativo y ex presidentes de países vecinos, muchos de los cuales eran ‘amigos entrañables’ del líder de la UCR, hablaron para rendir su homenaje y despedir los restos del ‘Padre de la Democracia’ en la Argentina. Tras ello, el   ‘cortejo’ hacia el cementerio de la Recoleta, se transformó en una ‘larga marcha’ hasta la morada definitiva del aquel hombre que entregó con vocación su vida a la política, a la democracia y a su partido, la Unión Cívica Radical. Lo hizo desde el llano o ejerciendo la función pública. Fue él, como Presidente de la Nación el que inauguró el período más extenso de vigencia de la democracia que reconozca la historia de la Argentina. Ante sus restos, aquellos correligionarios que hablaron no hicieron más que ratificar lo que el pueblo argentino en su conjunto le reconocía entonces y le  reconoce en Alfonsín: Su inquebrantable lucha por la democracia en la Argentina. Por eso, el tiempo le dio la razón al extinto legendario referente peronista, Antonio Cafiero, quien en su  discurso, al despedir los restos de Alfonsín, subrayó: “Alfonsín ya, queridos radicales, no les pertenece; Alfonsín es de todos”.

Ante el reconocimiento permanente de la inmensa mayoría de los argentinos quedarán al margen aquellos que, sólo desde el fanatismo y la irreverencia se atreven a denostar e, incluso, a agraviarlo. Casi con certeza Alfonsín sería magnánimo con ellos.  Podría imaginarse a Alfonsín intentado, a través del diálogo, ‘persuadir’ -como le gustaba decir- a quienes que no piensan actualmente como él. Los consideraría, seguramente, circunstanciales adversarios políticos pero jamás enemigos.

En cada aniversario de su muerte difícilmente en la inmensa mayoría de los argentinos no haya quienes se detengan un instante para recordarlo como cuando se evoca que ya han transcurrido más de 40 años de vigencia de la democracia que, siempre perfectible, se ha consolidado en nuestro país y se constituye en el legado de Raúl Ricardo Alfonsín, cuya figura ya nadie discute está íntimamente vinculada a aquella conquista alcanzada en 1983.

Fue de tal magnitud aquella epopeya democrática que encaró Alfonsín que, aun cuando puedan debatirse distintos aspectos de su gestión presidencial, la mayoría de los argentinos le reconocen y expresan su gratitud por su valentía, honorabilidad, tenacidad, el valor de su palabra y la rectitud de sus procederes, condiciones que, en el presente, adquieren una dimensión extraordinaria y que algunos que detentan el poder bien podrían intentar emular y no caer en el ridículo al menospreciar la figura de Alfonsín, cuyo legado imperecedero está, precisamente, en los pilares que construyó para que en el país hubiese: ¡Democracia para Siempre!

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