viernes 19 de julio de 2024
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Rápidos y Furiosos

Rápidos y Furiosos es una emocionante producción cinematográfica llena de acción, velocidad y adrenalina. La saga comenzó en el año 2001 con la película original The Fast and the Furious, que se centraba en carreras callejeras ilegales. Desde entonces, la franquicia ha evolucionado hacia atracos y espionaje en una saga de 10 diferentes películas desde entonces.

Han transcurrido 180 días del inicio de la gestión presidencial de Javier Milei y parece ser este un buen momento para preguntarse en qué ha consistido esta película.

Merece ser destacado que Javier Milei asumió con un discurso con pretensión fundacional como los de Raúl Alfonsín de 1983, Carlos Menem en 1989 y Néstor Kirchner en 2003, enunciados aquellos en contextos de crisis terminal o percibida como terminal: el colapso del régimen cívico-militar entre 1982/1983 luego de la debacle de Malvinas en el caso de Alfonsín, la hiperinflación de 1989 en el caso de Menem y el colapso social de 2001/2002 en el caso de Néstor Kirchner.

En base a un severo diagnóstico sobre la crisis argentina Javier Milei propuso a la sociedad un programa de transformación radical de la economía, la sociedad y el sistema político contando con escaso apoyo en el ámbito territorial, en las instituciones legislativas, con un incondicional rechazo de las diferentes organizaciones sociales y un condicional apoyo de los mercados y la opinión pública.

Volviendo a la saga, dos podrían ser las características que permitirían describir esta trama de 180 días: en primer lugar el vértigo, en segundo término sus déficits en materia de Gestión Política y Técnica.

Respecto del vértigo, una buena metáfora podría ser la del propio futbol: el presidente/Teórico Anarcocapitalista/director técnico Javier Milei puede o bien tener un destino de éxito como el del técnico de la Selección Argentina Lionel Scaloni o de desilusión deportiva como su antecesor Jorge Sampaoli. La clave puede residir en la planificación y capacidad de trabajo colectivo en el caso del primero y la imprevisibilidad/desordenada celeridad como rasgos característicos del segundo. Estos seis meses nos han mostrado un presidente más en estilo Sampaoli que en clave de Scaloni.

Ese vértigo en materia decisional representa la contracara del déficit en materia política y administrativa: en efecto, con una oposición legislativa fragmentada y gobernadores con necesidad de fondos frescos para hacer frente a erogaciones constantes, el gobierno de Javier Milei no pudo (o no supo o no quiso parafraseando a Raúl Alfonsín) aprobar ninguna iniciativa legislativa durante los seis primeros meses de su mandato presidencial.

Esta evidencia nos pone a las claras frente a la realidad de un poder ejecutivo con dificultades de gestión política, que comienzan a ser parcialmente compensadas con la aprobación en general de la Ley Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos en el Senado Nacional con reformas a ser tratadas nuevamente en la cámara de Diputados. Cabe destacar que una más moderada versión de la Ley Ómnibus original ya había sido aprobada en general en la prolongada sesión de los días martes 29 y miércoles 30 de abril pasado en la cámara de Diputados con el apoyo de 142 diputados, el rechazo de 106 legisladores y 5 abstenciones.

El episodio de la demora en la entrega de alimentos puso sobre la mesa las dificultades en materia de gestión administrativa con foco particular en un megaministerio de Capital Humano que concentra múltiples funciones como Adolescencia Familia y Niñez, Educación, Trabajo Empleo y Seguridad Social y Cultura entre otras agencias. Sumado a ello una conducción a cargo de una funcionaria, Sandra Pettovello, con escasa (o nula cabría decir) experiencia en la gestión pública: el resultado no ha sido otro posible que el de la dificultad para garantizar una eficiente provisión de bienes públicos con un elevado grado de rotación de funcionarios a cargo de las diferentes áreas de gestión.

Para finalizar, quisiera apelar a las politológicas nociones de Gobernabilidad y Gobernanza. Mientras la Gobernabilidad se refiere a la capacidad de implementar políticas públicas y resolver problemas de manera eficiente efectiva y legítima, la noción de Gobernanza se refiere a la forma en que se gobierna y cómo se responden a las necesidades sociales, políticas y económicas de un país.

Gobernabilidad y Gobernanza representan en definitiva los principales desafíos a enfrentar en esta criolla y emocionante saga de acción, velocidad y adrenalina.

Publicado en Clarín el 13 de junio de 2024.

Link https://www.clarin.com/opinion/rapidos-furiosos_0_0A9VbFAuHb.html

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