martes 21 de mayo de 2024
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Quedan dos inviernos por atravesar…

Las pantallas de los televisores no cesan de mostrar las imágenes de una guerra impensada, con el dolor y la destrucción que va sembrando. Los celulares, internet, las redes sociales, nos informan en vivo y traen ese mundo feroz a cada casa.

Apesadumbrados por el regreso de todos los fantasmas de la destrucción y una escalada que nadie sabe hasta dónde llegará, nuestras desventuras se empequeñecen. Un Estado en bancarrota, carcomido por una política de prebendas; una sociedad cada vez más pobre, más desigual, menos educada y más aislada del mundo; un modelo económico que obtura las necesarias reformas para sacarnos de la decadencia.

Los cambios geopolíticos que estamos viviendo no permiten distraerse mirando el pasado, buscando culpables sin dar respuestas a los problemas cada vez más acuciantes. Tampoco toleran las vacilaciones ni la complicidad que ha mostrado el gobierno argentino ante la invasión de Putin a Ucrania, un hecho que quiebra las reglas fundamentales del Derecho Internacional.

Un gobierno bicéfalo, dividido en sus propias filas, enfrenta este fenomenal cambio en la economía y la política global y lo hace en momentos en que se acerca a la comunidad internacional para financiar su deuda.

La coalición gobernante repite una tradición del peronismo, la de ser oficialismo y oposición a la vez y trasladar la lucha interna al gobierno. Para el kirchnerismo, el FMI es el causante del sufrimiento de nuestro pueblo.

El voto de rechazo de Máximo Kirchner y sus seguidores, sumado a abstenciones y ausencias y al silencio con condena de la vicepresidenta al FMI, dejaron al gobierno a merced de la oposición. A pesar de la gravedad de la fractura interna, el Frente de Todos sigue unido. Una singularidad más de la política argentina.

No habrá reformas, proclamó el presidente Fernández. Extraño acuerdo que promete cumplir metas fiscales sin sacrificios, sin que nadie pague los costos de una fiesta de despilfarros y de políticas de corto plazo que hipotecaron el futuro.

Las medidas económicas harán inevitables una mayor recesión e inflación. Acaso en cada revisión trimestral tendremos la amenaza del default por incumplimientos. Vamos viendo, dirán en el gobierno. Las consecuencias que trae aparejada la invasión de Putin a Ucrania, convierten los números del Ministro Guzmán, en ciencia ficción. El Gobierno dirá, es culpa de Putin.

Gracias a la mayoría de los votos de Juntos por el Cambio, el gobierno logró convalidar en Diputados la renegociación de la deuda con el FMI. Las medidas económicas que se tomen serán competencia del Ejecutivo, como debe ser. JxC actuó como si fuera coalición de gobierno.

El reino del revés, diría Maria Elena Walsh. Aun falta convalidar el acuerdo de financiamiento en el Senado, pero todo indica que habrá de lograrse para alejar el abismo. Los gobernadores peronistas tienen buen instinto de supervivencia.

¿Habrá llegado la hora de la verdad y el gobierno tendrá que practicar la disciplina fiscal? Néstor Kirchner practicó la disciplina fiscal y pagó la deuda al FMI de una sola vez. La abundancia de entonces hizo posible una política proteccionista y distributiva con rigor fiscal, a la vez que aseguró la ausencia de auditorías externas de las financias públicas.

Eran tiempos de bonanza, un formidable instrumento para consolidar liderazgos políticos. ¿Podrá este gobierno subordinar su futuro electoral a la gobernabilidad de le economía? Acaso la vicepresidenta podrá despegarse del costo de eventuales ajustes y despejar el camino hacia otro regreso, lapicera en mano. La Argentina da sorpresas decía José (Pancho)Aricó. En el mundo de hoy, lo improbable se hace posible.

De nuevo la andanada de piedras asolando el Congreso Nacional. Bombas Molotov en el ataque y destrozos en el despacho de la vicepresidenta, víctima de los tirapiedras que aparentemente defienden su causa. José Luis Romero ya señalaba en 1959 que el bien escaso en la Argentina era la posibilidad de coincidir. Y sin embargo, era un país de abundancias. Y lo sigue siendo, sólo que carece de las políticas de largo plazo que hoy nos hubieran dado la oportunidad de abastecernos y de exportar energía.

Otra vez la resistencia violenta ante toda medida que recorte el gasto para sostener una sociedad que tiene casi la mitad de su población en la pobreza , una sobrepoblación redundante de empleados públicos y numerosas instituciones estatales con funciones superpuestas. No asombra que las estructuras del Estado sean “ cajas políticas”.

El Estado es botín de los que mandan y distribuyen premios y castigos a su arbitrio. Ese Estado botín desata la furia de los que proclaman la eliminación de la “casta política” y, auspician un Estado mínimo. Proteccionismos, intervenciones y subsidios caracterizan a un régimen económico que nos hunde en la decadencia.

Sin embargo, destruir el Estado no nos lleva a la solución. Sin políticas públicas que regulen el mercado y den protección a los más débiles viviríamos en un estado de darwinismo social, de caos y represión.

El camino hacia el 2023 será difícil. Quedan dos inviernos por atravesar. Es el tiempo para la transición de coaliciones de oposición a coaliciones de gobierno que den respuesta a los problemas de la sociedad, con respeto de los derechos humanos, plena vigencia del equilibrio, contrapeso y control de los poderes, y eficiencia.

Publicado en Clarín el 17 de marzo de 2022.

Link https://www.clarin.com/opinion/quedan-inviernos-atravesar-_0_5TL0ks9Kp4.html

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