lunes 15 de abril de 2024
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¿Por qué recordar una vieja festividad falangista importada por nuestros nacionalistas?

¿Por qué hoy debemos recordar una vieja festividad falangista, importada por nuestros nacionalistas?  En Argentina siempre hemos tenido unos nacionalistas curiosos, que miran más afuera los ejemplos que adentro, son capaces de copiar, de darle un significado distinto a las mismas fechas, a otros hechos. 
En la década del 30 los nacionalistas copiaban lo peor de lo europeo: la Falange, el fascismo y el nazismo, formaban parte del marco de referencia de los nacionalistas
autóctonos. En 1930 el golpe a Hipólito Yrigoyen tuvo a quienes soñaban que “Von Pepe” (José Felix Uriburu)  fuera un Benito Mussolini propio.
El diez de abril de 1938 el Luna Park se pobló de esvásticas, en consonancia con el plebiscito en Austria para aceptar la anexión a Alemania,  convocado por la filial local del Nacional Socialismo con el objeto de pedir que los austríacos se incorporaran a Alemania (Anschluss).
Adhirió al criollo acto la Alianza Libertadora Nacionalista, que intercaló oradores con los nazis alemanes. Entre ellos se encontraba un futuro gobernador bonaerense, Oscar Bidegain, en ese entonces referente juvenil. La agrupación contó entre sus jóvenes militantes a Rodolfo Walsh y Jorge Massetti. 
La ALN adoptó el saludo fascista, usaba camisas grises con corretaje, era antisemita, repudiaba el liberalismo, la democracia, el capitalismo y el comunismo. Soñaba con un parlamento corporativo y un avance de los derechos sociales. La Alianza tomó como referente local a Juan Manuel de Rosas, y empezó a conjugar nacionalismo y rosismo.
También empezó a copiar el modelo sindical falangista, adoptó el nacionalsindicalismo y organizó la Vanguardia Obrera. 
El nacionalismo intentó -sin éxito- ser una fuerza influyente en el peronismo, pero terminó siendo una fuerza de choque que se dedicaba a realizar actividades anticomunistas en la calle, a apoyar al gobierno de Perón y a retener los signos del fascismo aún caído. 
La ALN usaba el saludo fascista y tenía una fuerte reminiscencia falangista – el fascismo clerical- más que el nazismo que tenía un tono anticlerical y pagano. 
Al comienzo de la Guerra Civil Española los republicanos condenaron a muerte y fusilaron a uno de los hijos de un dictador español y fundador de la falange, José Antonio Primo de Rivera, el 20 de noviembre de 1936. A partir de allí siempre el falangismo usó hasta el hartazgo la fecha y la figura de Primo de Rivera para mostrar un mártir que enrostrar a los republicanos. 
A su vez, los nacionalistas locales le dieron un nuevo significado a la fecha y recordaron la Batalla de la Vuelta de Obligado, que también era un 20 de noviembre, y lo transformaron en una fecha clave para el nacionalismo, donde se reunían y saludaban como sus primos españoles.  Hay una continuidad histórica entre la Alianza, Tacuara, y luego Montoneros, quienes usaban la tacuara – con el fusil cruzado- en su escudo y la estrella federal rosista. Todos usaban la misma simbología y eran las mismas familias que -a veces en distintas generaciones o a lo largo del tiempo- militaron en unos y otros grupos. El kirchnerismo -a su manera- validó como algo positivo a Montoneros, pese a que el matrimonio Kirchner adoptó la postura contraria desde el enfrentamiento entre Perón y los Montos. Huérfanos de historia confesable, (ejecutar casas por la 1.050 no es épico) adoptaron ideas ajenas como propias.
El peronismo en 1946 se sintió cerca de Franco, lo auxilió y salvó su gestión en una gira inolvidable. Franco -ya disgustado con Perón por su vicio de quemar iglesias- lo protegió en sus días más duros, en recompensa por los viejos favores, pero, no se alegró demasiado por el huésped porque el falangismo terminó siendo una forma clerical del fascismo, así como el primer peronismo era esencialmente clerical. 
El joven militante de la ALN que habló en el Luna Park terminó siendo un gobernador montonero (Bidegain). La fecha como baluarte del nacionalismo se fue pasando de agrupación en agrupación, hasta que por consejo de algún viejo se transformó en este feriado. Los kirchneristas han transformado a los viejos neofascistas de montoneros casi en hombres de la izquierda y han copiado muchos de sus mitos, entre estos la fecha que hoy se recuerda. 
Para completar la simbiosis, la muerte del eterno dictador español -Francisco Franco- fue el 20 de noviembre de 1975, pero, el falangismo estaba herido de muerte. Tal vez hubiera sido más lógico que nuestros nacionalistas no importaran todo su ideario, sino que tengamos fechas para recordar la libertad en las escuelas en vez del viejo ideario falangista, siempre retocado, porque -en el fondo- les da un poquito de pudor.
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