lunes 22 de julio de 2024
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Perdía, la soberbia armada

El gran periodista y escritor Pablo Giussani escribió uno de los libros más críticos de la guerrilla peronista Montoneros La soberbia armada. Giussani los conocía muy bien porque había trabajado en Noticias, el diario que financiaba Montoneros, junto a varios de sus dirigentes cómo Rodolfo Walsh y Miguel Bonasso.

En su libro, uno de los best sellers de la recuperación democrática y la primavera alfonsinista, Giusanni encuentra similitudes entre Montoneros, sectores de la Juventud
Peronista y el fascismo italiano. Relata cuando un periodista europeo que había vivido la época del fascismo, le pregunta si Montoneros era fascista. Giussani le replica “son de
izquierda”, y el europeo le dice “que raro porque se parecen mucho en su forma de marchar y cánticos, a la juventud del fascismo italiano”. A partir. de esto Giussani analiza la similitud entre el culto a la muerte del fascismo y las consignas montoneras “Patria o muerte” y “Perón o muerte”.

Roberto Cirilo Perdía fue el tercer dirigente más importante de la organización Montoneros. Provenía de una familia de clase media rural, de la provincia de Buenos Aires. Sus dos tíos eran curas católicos y tuvieron mucha influencia en su formación religiosa y política de la Doctrina Social de la Iglesia. Perdía se recibió de abogado en la Universidad Católica y fue presidente de su centro de estudiantes. Luego se sumó a la resistencia peronista incorporándose a la guerrilla de las Fuerzas Armadas Peronistas que protagonizó el fallido campamento guerrillero en la localidad de Taco Ralo, provincia de Tucumán.

Luego Perdía se incorporaría al grupo Montoneros y llegaría a convertirse en uno de los dirigentes más importantes. Se le adjudicó el liderazgo de la “Operación Primicia”, en la que los Montoneros coparon el Regimiento de Infantería de Monte en Formosa, con un saldo de 30 muertos entre militares y montoneros. También se lo responsabiliza junto a Vaca Narvaja y Firmenich de haber ordenado la “contraofensiva montonera”, en la que murieron alrededor de 300 personas, la mayoría guerrilleros, y algunos policías.

Roberto Cirilo Perdía fue sometido a persecución penal por decreto del Presidente Alfonsín, que también ordenó el juicio a las juntas militares. Estando prófugo fue indultado por el
presidente Menem en diciembre de 1989, junto a Firmenich y Vaca Narvaja. De esta forma Menem cumplió con su promesa a los Montoneros, que habrían aportado un millón de dólares a su campaña electoral.

En los últimos años Perdía dirigió la Organización Libres del Pueblo (OLP), que replicó el nombre de la guerrilla terrorista palestina de Yasser Arafat, aliada de Montoneros.

Con Robero Cirilo Perdía, alias “El Pelado”, fallecido a los 81 años, se va uno de los máximos protagonistas de la violenta tragedia setentista.

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