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17 11 2020

No entubar el Río de la Plata


Autor: Andrés Borthagaray









Mucho de lo que apreciamos hoy en la ciudad es el legado de generaciones que pensaron en el futuro. En la educación y en el espacio público. En las calles y en los parques. De un conjunto de intendencias de distinto signo democrático quedan espacios, barrios y pulmones verdes integradores en la ciudad.

Más recientemente, hubo grandes períodos en los que se practicó la venta de tierra pública asociada a un modelo de concesión de obra que avanzó en tres grandes oleadas.

El primer gran corte fue a partir de fines de la década del ‘70, donde se había llegado a plantear la venta del Zoológico para cubrir gastos y se avanzó con un modelo de obra pública por concesión a la empresa de autopistas. En esa época se rellenó el Río de la Plata con los escombros de las demoliciones frente a la Costanera Sur.

Con la recuperación de la democracia, un sentido de lo público cambiaba el eje de lo que se reivindicaba y se pretendía. A pesar de tener que pagar costosísimos avales fiscales de obras que supuestamente no le iban a costar un peso a los porteños, y a pesar de errores y contramarchas.

Un segundo gran corte se produjo en 19921994, con una política de concesión de obras públicas que combinó las trazas de autopistas urbanas en los accesos a Buenos Aires con una reducción drástica de servicios ferroviarios, con beneficiarios socialmente polarizadas.

En esa época, más allá de avances puntuales, también hubo intentos de concesión de una parte del Parque 3 de Febrero, frente a la cual asociaciones como Los Amigos del Lago se levantaron desde la sociedad civil, junto al esfuerzo de otras personas y organizaciones.

Con la reforma constitucional del ’94, la autonomía y la constitución de la ciudad de Buenos Aires parecía que la revalorización del espacio público llegaba para quedarse. Con contradicciones y contramarchas, nuevamente, pero con demoliciones emblemáticas en avances privatizadores sobre la Costanera Norte, la recuperación del Subte y las primeras leyes de la ciudad autónoma.

Sin embargo, la combinación de concesiones y facultades delegadas siguió su avance sobre el Río de la Plata. Hoy se construye un estacionamiento frente a Aeroparque, a pesar de la prioridad que hubiera debido tener el acceso por transporte público.

Hoy, en plena pandemia y en un contexto de calentamiento global, podemos valorar gestos positivos, como la prioridad a la bicicleta en algunas avenidas. Pero en las veredas, nuevos carteles publicitarios para automovilistas sacan espacio a los peatones junto a motos a las que no se les ofrece otra alternativa de estacionamiento. Debemos afrontar la deuda financiera y pasivo ambiental de infraestructuras erráticamente justificadas en el acceso al puerto. Frente a un nuevo avance sobre los últimos puntos de contacto con el Río, es hora de asignar los recursos a las prioridades básicas, en el marco de la constitución de la ciudad y con una visión del espacio público como integrador social y articulador de una relación inclusiva con el ambiente.

Publicado en Clarín el 16 de noviembre de 2020.