miércoles 24 de abril de 2024
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Milei y el peligroso sueño de convertirse en el Donald Trump de las pampas

“Nachito no la ve, es un pobre chico que no pudo leer ni un contrato, es de una precariedad intelectual muy grande”, dijo días atrás el presidente Javier Milei sobre el gobernador de Chubut Ignacio Torres, en medio del conflicto entre Nación y las provincias patagónicas, que tuvieron el respaldo de todos los gobernadores del país a excepción del tucumano Osvaldo Jaldo.

Horas después de realizar ese comentario y en un frenético fin de semana donde no dejó de interactuar en la red social X, ex Twitter, el Presidente eligió como favorito un tuit de un seguidor fake y anónimo que con un meme se burlaba del gobernador chubutense caracterizándolo como una persona con Síndrome de Down, lo que valió el repudio generalizado y el pedido de disculpas públicas de parte de la Asociación Síndrome Down de la República Argentina (Asdra), que señaló: “El exabrupto de Milei preocupa porque antes de que asumiera a la Presidencia utilizó el término ´mogólico´ para insultar y descalificar a una persona”. Así son los modos del primer mandatario: se siente cómodo en el barro de la pelea y el conflicto, aunque a veces actúa como un “hater” (odiador en redes sociales) algo absolutamente inapropiado y desubicado para su investidura. El gobierno desmintió el hecho luego de que la publicación fuera borrada, para Asdra y quienes siguieron el tema el “me gusta” del Presidente sobre el posteo existió.

La pelea del gobierno con Chubut abrió varios interrogantes. Uno de ellos se cae de maduro: ¿por qué el gobierno nacional es tan estricto con el cumplimiento de los contratos como acreedor y no lo es como deudor? El caso más claro es que, al igual que lo hizo Alberto Fernández, el presidente Milei no está pagando la deuda a CABA que obtuvo un fallo en la Corte Suprema de Justicia en diciembre de 2022 que ordenó se entregue a la ciudad de Buenos Aires el 2,95% de la masa de fondos coparticipables (CABA pide 3,50% en el reclamo de fondo que continuará sustanciándose en la Justicia) y que dichas transferencias se realicen en forma diaria y automática por el Banco de la Nación Argentina. Exige cobrar con una disciplina que no muestra a la hora de honrar sus deudas también heredadas y cumplir con los fallos del máximo tribunal.

Otra observación que nos deja este conflicto es que está cada vez más clara esa coincidencia de estrategias entre los libertarios y el kirchnerismo. Ambos eligen confrontar siempre, aún a costa de que el resultado de esas peleas lo paguen los argentinos. En estos días, además del conflicto con las provincias, tuvimos paros de ferroviarios, docentes, aeronáuticos, entre otros, que afectaron a millones de personas.

Los gremios, con mucha influencia kirchnerista, eligen la confrontación salvaje, el paro para mostrar y medir sus fuerzas, y el Gobierno acepta el convite y lo permite. En ninguno de los conflictos gremiales señalados el gobierno de Javier Milei optó por solicitar la “conciliación obligatoria” a la cartera de Trabajo, como haría cualquier gobierno para evitar una medida de fuerza. Incluso en el megaDNU, que está vigente, se habla de “servicios esenciales”, lo cual podría limitar el alcance de la huelga aeronáutica. No lo recordaron o no quisieron hacerlo, pero la norma por el gobierno dictada fue ignorada por ellos mismos. Prefirieron confrontar ante la sociedad exponiendo a los que, según su prédica, “arruinaron el país” con este tipo de comportamiento.

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