jueves 22 de febrero de 2024
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Milei Presidente: El tercer cisne negro

El tercer cisne levantó vuelo. Fue un domingo 19 de noviembre. 

Se predecía una elección reñida, pero cuando se contaron los votos Sergio Massa fue derrotado por casi doce puntos de diferencia. Un resultado contundente y una merecida sanción a un gobierno y a un candidato que de modo obsceno  e irresponsable dispuso de los recursos de un estado casi en bancarrota para promocionarse en una campaña electoral plagada de maniobras tramposas y recursos demagógicos. El peronismo fue derrotado en toda la línea. 

Una oposición esta vez unida le dio una paliza inolvidable. 

Nobleza obliga: la elección fue transparente y a las dos horas de cerrado el comicio ya estaba elegido el nuevo presidente. Una fiesta de la democracia y una fiesta para quienes lo votaron a Milei, fiesta a la que campaneo de afuera, del otro lado del alambrado, porque no lo voté por motivos que ya expliqué en varias notas. Como es bien sabido, las fiestas son muy alegres, muy necesarias, pero suelen terminar al amanecer. Sobre todo las fiestas políticas. 

Después llega el momento de ejercer las responsabilidades, es decir, de gobernar. El país anda mal y el peronismo en su repliegue no va a facilitar las transiciones, por el contrario, y màs allá de improvisados buenos modales, pondrá todos los obstáculos que pueda y se preparará para ejercer una oposición salvaje fiel a su consigna de que todo presidente no peronista es un intruso en la Casa Rosada que como tal merece ser tratado.. 

Milei seguramente intuye que deberá lidiar con un adversario tramposo y amigo de los golpes bajos y las puñaladas traperas. Hoy lo respaldan millones de votos, pero ya se sabe que en política los votos vienen y van. Conocemos las fortalezas de Milei, pero también sus debilidades. No tiene representación parlamentaria gravitante, tampoco cuenta con gobernadores y creo que apenas suma dos pequeñas intendencias. Para que los peronistas no se lo coman crudo deberá proponer iniciativas eficaces, decisiones audaces y abrir juego y tejer alianzas. Fácil decirlo, difícil hacerlo. 

Toda alianza, todo acuerdo, exige concesiones. Tampoco conocemos las habilidades políticas de Milei, sus condiciones de estadista, su temple para soportar presiones, intrigas y conspiraciones. El peronismo ha sido derrotado, lo cual es una muy buena noticia, pero para asegurar esa derrota se impone un programa de gobierno y una gestión que más allà de la alegría de esta noche sigue despertando más interrogantes que certezas.

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Veinte Manzanas

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