jueves 29 de febrero de 2024
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Maduro arrecia la persecución contra la oposición mientras coquetea con una posible guerra

La dictadura venezolana apuesta por la vía militar para controlar el Esequibo, un territorio rico en petróleo, oro y gas del que disputa el control con Guyana desde el siglo XIX.

Venezuela se mantiene en vilo. El chavismo, que esta semana cumplió 25 años desde que Hugo Chávez llegó al poder por las urnas en 1998 tras dos intentos fallidos de golpe de Estado, amaga con abrir una compuerta hasta ahora desconocida: una posible guerra contra Guyana, un país vecino que cuenta con apoyo de Reino Unido y Estados Unidos.

Maduro, en lo discursivo, luce decidido a avanzar para ganar presencia en el Esequibo, un territorio más grande que países como Portugal o Inglaterra, de dimensiones similares a las de la provincia de Córdoba o Uruguay, rico en petróleo, gas, oro y minerales, con salida al océano Atlántico. Desde 1899 Venezuela y Guyana han disputado en diferentes instancias internacionales mecanismos para delimitar las fronteras y así definir quién controla el lugar. En 1966 ambas partes firmaron el Acuerdo de Ginebra, y la Corte Internacional de Justicia (CIJ) también es mediadora en este caso.

El domingo pasado la dictadura llevó a cabo un referéndum para intentar dotar de legitimidad acciones “de cualquier tipo” como las que ahora se ordenan desde Caracas. Con un poder electoral amañado desde hace años, se desconoce cuánta gente votó en la consulta. El chavismo, en un primer reporte, informó que hubo más de diez millones de votos para un total de cinco preguntas. Horas después subió la apuesta y aseguró que habían votado diez millones de personas, un número sin precedentes en ninguna elección en la historia del país, jamás alcanzado por ningún presidente de la democracia, tampoco por Chávez en su momento cúspide. Tanto en ciudades como pueblos hubo escuelas sin filas. Y transcurridos varios días no siguen en el limbo datos como la abstención o cuánta gente acudió en cada estado (provincia) o municipio.

A la noche del martes Maduro, en un discurso ante militantes y militares, anunció la creación de una filial de la petrolera estatal PDVSA en Guyana, mientras dio un plazo de tres meses a petroleras en el Esequibo para romper relaciones con el gobierno guyanés para ponerse a disposición de Caracas, que pasaría a otorgar licencias para explotar los recursos naturales en esos suelos. En simultáneo ordenó al Ejército que se acerque a la zona. Y en escuelas y universidades exigió que todos los mapas anexen el Esequibo. A los guyaneses, por otra parte, les ofreció otorgarles la ciudadanía venezolana.

Apenas unas horas después, de lo bélico saltó a lo político: la dictadura emitió 14 órdenes de captura, la mayoría contra colaboradores cercanos a María Corina Machado, electa en primarias como candidata presidencial de la oposición para unas elecciones que deberían llevarse a cabo en 2024, siempre que Maduro no modifique el calendario o directamente las suspenda. En la lista figuran, también, dirigentes como Leopoldo López, Juan Guaidó o Julio Borges, quienes están hace años en el exilio y con causas penales abiertas. Por otra parte apuntó a dos exministros de Chávez.

Según la narrativa chavista, estas 14 personas han colaborado de alguna manera con la petrolera Exxon Mobile, que tiene concesiones en Guyana, por lo que desde Caracas los acusan de un boicot. Los imputaron por los delitos de conspiración, traición a la patria, lavado de dinero y asociación para delinquir.

Al momento de la edición de esta nota, sobre Machado pesa una inhabilitación para postularse y ejercer cargos públicos por los próximos 15 años, por lo que estos gestos no invitan a pensar que algún tribunal chavista le permita ser de la partida.

Guyana pide apoyo a EE.UU.

El presidente de Guyana, Mohamed Irfaan Ali, dijo que están preparados para “cualquier comportamiento intrépido de Venezuela” y que no dudan en que tendrán apoyo del Comando Sur de Estados Unidos en caso de ser necesario.

La Corte Internacional de Justicia había advertido la semana pasada a Venezuela de que no debía adelantar ninguna acción que elevara tensiones con Guyana.

Brasil, que comparte frontera con ambos países, reforzó su territorio con presencia militar. Luiz Inázio Lula da Silva sugirió que prevalezca el “sentido común”.

Venezuela se halla en dictadura, estuvo hasta el año pasado en hiperinflación y atraviesa una crisis humanitaria con un sistema sanitario y de servicios públicos destruido. Esa combinación ha provocado que 7,7 millones de venezolanos —25% de la población— huya del país. A ese coctel, ahora, no se descarta que se sume una guerra si ninguna de las partes logra que prevalezca la vía diplomática.

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