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23 02 2020

Luciana Sabina: "Belgrano fue un hombre que luchó con patriotismo y entrega"


Autor: Esteban Lo Presti









Este es el año del bicentenario de la muerte de Manuel Belgrano. En la absoluta pobreza fue un hombre que, sin formación militar, protagonizó gran parte de las batallas por nuestra independencia. Sin ser el arquetipo del héroe perfecto, ocupa un lugar destacado en nuestra historia. Charlamos de sus virtudes y defectos con Luciana Sabina.


Belgrano fue un personaje atípico, a diferencia de otros próceres de la época, este reivindicaba también su rol de abogado y de economista. ¿Hasta dónde crees que influyeron estas profesiones en su formación y su actitud durante los años de la independencia?

Bueno, en el caso de Belgrano fue muy notable su carencia de una educación militar. Esto lo llevó a fracasar en el Norte y ser reemplazado por San Martín. El mismo José María Paz hace referencia a ello en sus memorias: “El general Belgrano (…) no tenía como él mismo lo dice grandes conocimientos militares, pero poseía un juicio recto, una honradez a toda prue­ba, un patriotismo el más puro y desinteresado”.

Por otra parte, poseía un enorme talento para negociar, lo que podría estar relacionado con su carrera de base.

Protagonista de batallas ganadas y perdidas, ¿cuál fue su influencia en el proceso de la expulsión de los realistas del territorio del ex virreinato?

Aunque héroe omnipresente en la conciencia de genera­ciones, si nos permitimos analizarlo sin filtros patrióticos, la actuación de Belgrano fue breve y sus victorias en Tucumán y Salta el prólogo de estrepitosas derrotas: Vilcapugio y Ayohuma. Sin embargo, es justo decir que Belgrano asistió en muy malas condiciones a la batalla de Salta el 20 de febrero de 1813. Padecía constantes vómitos de sangre que le dificultaban cabalgar.

Aun con todas estas dificultades luchó y obtuvo una victo­ria rotunda. La Asamblea lo premió con cuarenta mil pesos por esta batalla, un monto que el prócer donó para invertir en educación. Sin dejar de ver sus falencias fue un hombre que luchó con patriotismo y entrega.

El éxodo jujeño fue tal vez el episodio de nuestra historia más altruista de todos. Un pueblo abandona sus pocas pertenencias y arrasa con su tierra para que los realistas no puedan hacer uso de las mismas. Hay un sino trágico en esto como en toda la vida de Belgrano quien, como sabemos, termina en la más absoluta pobreza. ¿Hay otros antecedentes en nuestra historia similares?

Me atrevo a considerar como antecedente a las Invasiones inglesas, en el sentido de que todo el pueblo se unió para luchar y liberar a Buenos Aires de los británicos. Fue una coordinación que en ese caso contó como cabeza al desgraciado Virrey Liniers. Claro que las condiciones y el accionar fue totalmente diferente, pero siento que se puede realizar una comparación desde la comunión extrema de un pueblo con algún líder.

¿Cuál fue la relación de Belgrano con la educación?

Bueno, Belgrano fue uno de los primeros en preocuparse por la educación. Entre febrero de 1810 y abril de 1811 circuló por las calles de Buenos Aires el periódico Correo de Comercio, dirigido por él. Además de tratarse del primero fundado por criollos, constituyó un espacio para la difusión del pensamiento revolucionario, haciendo hincapié en la importancia de modificar el paupérrimo sistema educativo vigente.

Entre otros aspectos se criticaba que la enseñanza fuese dada en latín, despreciando nuestro idioma y dificultando el aprendizaje. Belgrano consideraba fundamental imitar los avances existentes en el Viejo Mundo: “Mucho hay trabajado en esta materia -escribió-, y debemos aprovecharnos de los esfuerzos de los sabios europeos para propagar los conocimientos. Ya lo hemos dicho otra ocasión: nosotros no necesitamos de abrir los caminos, ellos entran francos y libres, con el empeño constante de los grandes hombres de las naciones cultas de la Europa, que han sabido vencer y arrollar a la misma ignorancia a pesar del dominio y posesión que tenía tan afirmada. Con sólo imitar en este punto y seguir sus huellas, habremos conseguido los frutos que deseamos; no tratemos de inventar ni de querer adquirir una guirnalda con rapsodias”.

Pero más allá de cualquier consideración, es muy destacable la importancia que se dio desde estas páginas a la instrucción del género femenino. Así, leemos en el número 21: “¿Pero cómo formar las buenas costumbres y generalizarlas con uniformidad? ¡Qué pronto hallaríamos la contestación si la enseñanza de ambos sexos estuviera en el pie debido! Mas por desgracia el sexo que principalmente debe estar dedicado a sembrar las primeras semillas lo tenemos condenado al imperio de las bagatelas y de la ignorancia”.

Mas allá de sus actitudes, tal vez un tanto adelantadas para la época que le tocó vivir, Belgrano tuvo enfrentamientos con Güemes, entre otros. ¿A qué se debieron? ¿Cómo fue su relación con otros personajes de nuestra emancipación?

El General Paz dio respuesta a esto también “Belgrano era sumamente económico de gra­do, y no gustaba de tener categorías militares en su ejército. Deseoso de ser ciegamente obedecido, aunque sus órdenes se resistiesen muchas veces de una rigidez exagerada, se confor­maba más bien con las graduaciones bajas, las que, por la dis­tancia que media, suelen tener menos pretensiones al examen y al derecho de censurar. Así es que nunca se vieron generales a sus órdenes”.

Me gustaría volver sobre un punto un tanto oscuro de la historia de San Martín y es al momento que el libertador envía a su mujer desprotegida a Buenos Aires, casi moribunda. ¿Qué rol le cupo a Belgrano en estos episodios?

Su rol fue fundamental. San Martín decidió separarse de su esposa, enviándola junto a Merceditas desde Mendoza a Buenos Aires. Aunque el matrimonio comenzó aparentemente bien, Remedios fue muy desdichada. Casi nunca se veían y la relación terminó dañándose.

La tuberculosis de Escalada estaba tan avanzada que el Libertador la hizo acompañar por un ataúd en caso de que fallecie­ra en el camino. Debido a la peligrosidad del trayecto, Remedios solicitó auxilio a Belgrano. El general accedió de buena gana enviando a sus oficiales. Así fue escoltada primero por Gregorio Aráoz de La Madrid y luego por José María Paz.

¿Cuál es el legado de Belgrano, a doscientos años de su muerte?

Creo que su mayor legado se encuentra en el patriotismo con que llevó a cabo su paso por nuestra historia, las virtudes de Belgrano traspasaron generaciones y sus errores solo nos permiten conocer al hombre detrás del bronce.