lunes 20 de mayo de 2024
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La hora de defender la Universidad Pública

Hoy martes 23 de abril estaré presente junto a miles de argentinos en defensa de la universidad pública, una de nuestras más dignas tradiciones gracias a la cual cientos de miles de argentinos pudieron acceder a la enseñanza superior.

De la universidad pública salieron profesionales, investigadores, científicos, artistas. También la “gente de bien”, entendiendo por “gente de bien” a aquellos comprometidos con los ideales y valores más generosos de su tiempo, valores e ideales sin los cuales la condición humana perdería significado. Lo digo con conocimiento de causa: la universidad pública es una de nuestras más nobles tradiciones honorables, tradiciones que nos honran como argentinos en el mundo.

Estaré en la calle porque si el saber se defiende en las aulas y los laboratorios, a veces también hay que defenderlo en la calle, como muy bien lo saben generaciones de estudiantes. Tengo los años suficientes en la universidad para saber de lo que hablo. En la universidad aprendí a estudiar, a conocer el mundo y sus períodos históricos, a defender la libertad y las causas justas, a ser hombre en definitiva.

En la universidad conocí a mis contemporáneos, hombres y mujeres. Algunos ricos, muchos de clase media y muchos que pudieron estudiar gracias a la gratuidad, el comedor universitario, las residencias y las becas.

En la universidad aprendí a luchar contra las dictaduras militares y los atropellos de algunos gobiernos civiles. También allí sentí en las palpitaciones del corazón, el calor de la sangre y la lucidez de la inteligencia lo que vale ser joven, lo que importa la condición juvenil cuando está inspirada en ideales generosos.

En la universidad escuché por primer vez la palabra “pueblo” y que la política puede ser uno de los actos nobles de la humanidad. En la universidad, repito, me hice hombre. No ignoro defectos, vicios y errores. Defectos, vicios y errores que no son nuevos y se impone corregir en honor a la memoria de nuestros maestros de la Reforma Universitaria que en 1918 lucharon por más libertad, por más justicia y más calidad científica.

Claro que en la universidad hay problemas, entre los que se destacan la tentación de fundar no casas de altos estudios sino versiones degradadas de academias Pitman para cobijar privilegios, mediocridades y ambiciones miserables y bastardadas.

Claro que hay problemaa. Pero sé que quienes hoy la atacan no lo hacen por sus defectos sino por sus virtudes. Y es en honor a esas virtudes que hoy junto a miles de argentinos estaré en la calle.

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