miércoles 22 de mayo de 2024
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La espiral del silencio de Milei

Javier Milei es un animal político suelto que se auto declara LIBERAL.

Es un producto televisivo del programa intratables que encontró la manera de liderar a las mayorías desencantadas con la democracia. Sin embargo, a pesar que sus votantes provienen de amplios sectores sociales, sus seguidores más cercanos y dirigentes de “La Libertad Avanza”, son personajes de tribus silenciosas y, en algunos casos, militantes de oscuras e inconfesables causas.

Milei, un líder de un pequeño partido de cuadros que consiguió el voto de las masas.

Muchos de esos cuadros políticos pertenecen a grupos reaccionarios y conservadores, que van ganando terreno cada día y libran la batalla político cultural llenando de contenido el espacio de la opinión publica, ocupado hasta ahora, por la producción de una clase política consolidada en democracia, que ha perdido el rumbo y no encuentra el fondo de su caída.

De los votantes desencantados con el sistema no hace falta hablar, somos nosotros mismos, nuestros familiares y amigos. De los grupos reaccionarios, sí es necesario hablar y mucho, porque son los nuevos influyentes. Serán los indispensables que le hablarán al nuevo Principe de Maquiavelo cuando llegue su reinado, que antes o después, llegará, si es que no ha llegado ya.

Solo voy a enumerar tres grupos identificados en el circulo intimo del candidato:

Negacionistas de la dictadura militar y de sus abominables crímenes, que utilizan la legitima falta de reconocimiento a sus caídos inocentes, como excusa para negar todo lo demás. De liberales nada: niegan todas las libertades básicas arrebatadas a los desaparecidos.

Lobos dolarizadores disfrazados de corderos. Tras la estabilización macroeconómica esconden sus intereses al servicio de empresas transnacionales o cualquier otro tipo de proyecto económico ajeno al interés nacional. Cabalgan sobre un Cavallo conocido y no se ruborizan en reivindicar la convertibilidad, que fue la empresa empobrecedora mas impactante de la historia argentina. De liberales nada: eliminar la moneda es terminar con la competencia en el mercado mundial y depender monetariamente de Estados Unidos.

Grupos antiaborto, pertenecientes a las iglesias mas reaccionarias y que pretenden una restauración al orden conservador en todos los sentidos de la vida. De liberales nada: no respetan la libertad de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos.

Estos grupos encarnan lo contrario al liberalismo, son justamente la restauración del orden conservador, que tuvo al liberalismo como su enemigo acérrimo desde mediados del siglo XIX en adelante y que gobernó largos años nuestro país.

Es interesante preguntarse ¿Como pueden penetrar estos intereses antisociales en sectores tan amplios de la sociedad? Es dable admitir, que si bien una gran parte de los votantes de Milei se adjudica al “voto bronca” muchos otros comparten algunos de los argumentos de su núcleo duro. Milei no solo conduce a los enojados, es también un catalizador de sectores silenciados por la opinión publica progresista, que se mantenían agazapados a la espera de un resurgimiento conservador. Aquellos que por lo bajo decían “la dictadura llevo a cabo una guerra” hoy ya casi lo gritan. Este argumento o la nueva discusión sobre el aborto legal, son solo algunos ejemplos de muchos otros, que parecían obsoletos culturalmente y que ahora vuelven a la palestra.

La obra de la politóloga alemana Elizabeth Noelle-Neumann “La espiral del silencio”, explica genialmente como la gente suele callar sus opiniones para no sentirse aislada del pensamiento hegemónico. Muchos individuos que piensan diferente, esconden su opinión para evitar el rechazo social. Pero esas ideas permanecen vivas en núcleos duros, hasta que un acontecimiento (espoiler del próximo párrafo) les da la oportunidad de emerger. Y cuando estos argumentos emergen, pueden volverse mas potentes que aquellos que los oprimían, que por otro lado pasan a ser ahora las ideas socialmente vergonzantes.

En esos núcleos duros, suelen subsistir sentimientos antidemocráticos que al resurgir podrían ser los nuevos discursos hegemónicos.

Milei es ese acontecimiento que copó en forma absoluta la opinión pública y que le abrió la puerta a los restauradores del régimen conservador, eclesiástico y dolarizador, ungiéndolos con el 30% de los votos de los ciudadanos enojados.

Por esa puerta, también ingresaron al sistema, aquellos que silenciosamente esperaban su momento de expresar el hastío hacia una casta política que en verdad existe.

La batalla cultural se expresa ahora con los ex silenciados a los gritos y la clase política tradicional tratando de encontrar un nuevo discurso.

Con esa dualidad de intereses, Milei necesitara demostrar a esos votantes que sus ideas son viables para canalizar sus broncas, en esa tarea está ahora, sobre todo tratando de explicar su eventual ¿dolarización?

¿Hasta donde escalaran o “retrocederán” socialmente las ideas puras del candidato y sus cuadros políticos? Todo dependerá del escenario que surja de las próximas elecciones, si ese 30% crece y gana en primera vuelta, todo indica que seguirá imponiendo sus argumentos, como aquella intención de reemplazar el congreso por consultas directas, habilitar la venta de órganos o el libre uso de armas. Por ahora todo eso es una duda.

Aunque de algo, no hay ninguna duda, Milei de liberal no tiene nada.

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