domingo 19 de mayo de 2024
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La Corte Suprema vs. Trump

La Corte Suprema estadounidense está estancada frente a los casos que conciernen al ex presidente y firme candidato para las elecciones del 5 de noviembre de 2024. El estado de Colorado lo ha eliminado de la posibilidad de competir en 2024.

Es posible que el tribunal (SCOTUS) no tenga una forma real de evitar un papel protagónico en la campaña de 2024, o de protegerse de la constante tormenta que se arremolina en torno a Trump. Casi nadie en la política de ese país – y en los países en general – ha logrado escapar ileso de esa vorágine. En la acción o la omisión sus miembros se juegan el cuello o su prestigio.

Un día atrás, la Corte Suprema del estado de Colorado quitó a Trump la posibilidad de ser candidato a presidente en ese estado, argumentando que de insurrección a la Constitución de Estados Unidos no pueden serlo. Es la primera vez que se utiliza la Sección 3 de la 14ª Enmienda de la Constitución para descalificar a un candidato presidencial. Varios intentos de sacar a Trump de la boleta electoral en otros estados han fracasado, como ocurrió en New Hampshire, Minnesota y Michigan.

Trump todavía puede postularse para presidente de Estados Unidos en las elecciones del próximo año, pero esto podría complicarle las cosas. Desde su comando de campaña prometieron que apelarán el fallo ante la Corte Suprema de Estados Unidos, agregando más presión a ese tribunal, tres de cuyos ocho miembros fueron puestos por Trump.

Los jueces de Colorado escribieron en su fallo: “No llegamos a estas conclusiones a la ligera. Somos conscientes de la magnitud y el peso de las cuestiones que ahora tenemos ante nosotros”. En un comunicado, Steven Cheung, portavoz de la campaña de Trump, calificó el fallo de “completamente defectuoso” y criticó a los jueces, todos nombrados por gobernadores demócratas. “Los líderes del Partido Demócrata están en un estado de paranoia por la creciente y dominante ventaja que el presidente Trump ha acumulado en las encuestas”, dijo Cheung.

Trump enfrenta cuatro casos penales, incluido un caso federal y otro estatal en Georgia, relacionados con sus presuntos esfuerzos de subversión electoral.

Esas son malas noticias para SCOTUS en un momento en el que sus fisuras son más visibles que en décadas. El tribunal ya estaba bajo fuego de la izquierda, dividido internamente por la derecha y perdiendo reputación ante el público.

Los expertos legales de todo el espectro ideológico dicen que al tribunal le resultará difícil encontrar vías de escape que le permitan resolver estos casos y eludir las preguntas más importantes.

Esto significa que el trabajo del tribunal estará bajo el microscopio en plena temporada de campaña. Es seguro que Trump se aferrará incluso a las decisiones más graduales en su contra.

Pero avanzar lentamente sería una victoria de facto para Trump: su objetivo es retrasar este procesamiento hasta después de las elecciones, esperar que gane y luego lograr que el Departamento de Justicia simplemente abandone el caso.

Por su parte los demócratas ya están furiosos con la mayoría conservadora de la corte por el caso Roe v. Wade y las recientes controversias éticas y reciben de los republicanos la andanada de que los fallos son partidarios y buscan favorecer a los demócratas que están haciendo un gobierno “desastroso”.

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