Por Christian Spillmann.
Marine Le Pen, la candidata de la extrema derecha francesa para las elecciones presidenciales de 2027, fue condenada ayer a cinco años de inelegibilidad con ejecución inmediata por malversación de fondos públicos europeos. La sentencia ha fracturado a la sociedad francesa y comienzan los ataques contra el ‘gobierno de los jueces‘, primer paso hacia la democracia iliberal de Viktor Orbán en Hungría, que se ha convertido en la tentación de Donald Trump en Estados Unidos.”
El Frente Nacional, ahora Reagrupamiento Nacional, tenía como lema “cabeza alta, manos limpias”. El que es hoy el primer partido político de Francia, lidera la intención de voto con un 34%. Su líder, la propia Marine Le Pen, de cincuenta y seis años, exigía “la inelegibilidad de por vida” para todos los políticos condenados por malversación de fondos públicos, empleos ficticios y favoritismo. De hecho, votó a favor de la ley que impone una pena de inelegibilidad en caso de condena por malversación de fondos públicos.
La ley la ha alcanzado. La justicia francesa dictó ayer una dura sentencia. Marine Le Pen fue condenada a cinco años de inhabilitación con ejecución provisional, cuatro años de prisión, dos de ellos en arresto domiciliario, y una multa de 100.000 euros por “malversación de fondos públicos”.
La condena es ejemplar, ya que se ha dictado contra una de las más feroces opositoras de Europa, acusada de aprovecharse del sistema cuando era eurodiputada y de malversar el dinero de los contribuyentes europeos para financiar su partido político.
La malversación de fondos europeos de la que se acusa a Marine Le Pen fue concebida como un “sistema global y operativo propuesto a todos los eurodiputados para permitir al partido ahorrar en el Parlamento Europeo” haciendo pagar a empleados del partido con contratos de asistentes parlamentarios, explican los jueces. “Marine Le Pen ha estado en el corazón de este sistema desde 2009”, explicó el presidente del Tribunal Penal de París. El perjuicio se estima en 4,1 millones de euros malversados durante más de once años, a lo largo de tres legislaturas.
Marine Le Pen, que se había apartado para preparar las presidenciales desde la Asamblea Nacional, donde preside el grupo del Reagrupamiento Nacional, ha apelado esta condena. Pero probablemente no podrá ser candidata en 2027.
Su inhabilitación catapulta al joven presidente del Reagrupamiento Nacional, Jordan Bardella, de veintinueve años, al primer plano de la escena política francesa. ¿Está abierta la guerra de sucesión en el Reagrupamiento Nacional? Bardella ha expresado una posición muy clara: “no tener condenas en su historial judicial es para mí una regla cuando se desea ser parlamentario de la república”. ¿Va a desdecirse o bien esta posición supone el toque de difuntos para la ambición de Marine Le Pen de ser elegida presidenta de la República?
El golpe es duro para todos sus amigos políticos. Marine Le Pen es la matriarca de los Patriotas por Europa, la agrupación de movimientos de derecha nacionalista y de extrema derecha soberanista federados por el primer ministro húngaro Viktor Orbán después de las elecciones europeas de 2024, el cual se ha convertido en el tercer mayor grupo político del Parlamento Europeo. El Reagrupamiento Nacional es la delegación más fuerte, con treinta de los ochenta y seis miembros. Una guerra de sucesión podría romper el partido. Los Le Pen, padre (Jean-Marie) e hija (Marine), siempre han cultivado el culto al líder y nunca han tolerado rivales dentro del movimiento. Pero el apellido Le Pen se ha convertido en un espantajo para los electores franceses, quienes se unieron para cerrar la puerta de la Presidencia de la República al padre Jean-Marie en 2002 y luego a su hija en 2017 y 2022.
Los patriotas lanzaron un grito de guerra ante la noticia de la condena de Marine Le Pen. “La democracia francesa ha sido ajusticiada”, denunció Jordan Bardella, presidente del grupo Patriotas por Europa en el Parlamento Europeo. Los miembros más destacados del movimiento publicaron inmediatamente su apoyo a Marine Le Pen en X, la red social de Elon Musk. “Je suis Marine“, publicó Viktor Orban, primer ministro húngaro. “Estoy conmocionado por el durísimo veredicto contra Marine Le Pen. La apoyo y creo en ella al 100% y estoy convencido de que ganará su recurso y se convertirá en presidenta de la República Francesa”, ha dicho el holandés Geert Wilders, líder del PPV, miembro de la coalición gobernante en Holanda. El italiano Matteo Salvini, vicepresidente del Gobierno italiano, publicó una foto con el título “Apoyo a Marine”.
Pero la eliminación de Marine Le Pen de la carrera por la presidencia también se vive mal en Moscú y Washington. Marine Le Pen es cercana al presidente ruso y al presidente estadounidense. Le gusta posar frente a una composición de tres retratos, el suyo, rodeado de los de Donald Trump y Vladímir Putin. El portavoz del presidente ruso, Dmitri Peskov, denunció su condena como una “violación de las normas democráticas”.
Del otro lado del Atlántico, Elon Musk optó por el ataque. “Cuando la izquierda radical no puede ganar por voto democrático, abusa del sistema jurídico para encarcelar a sus oponentes”, escribió el asesor del presidente Donald Trump. “Marine Le Pen en Francia, Bolsonaro en Brasil, Imran Khan en Pakistán, Matteo Salvini en Italia, Donald Trump en América, Calin Georgescu en Rumania. El procesamiento penal de cada aspirante populista es una puñalada en el corazón de la credibilidad de la democracia“, acusó Mike Benz, el ultraconservador director de la Foundation for Freedom Online.
El politólogo francés Alain Duhamel señala que el fallo de los magistrados franceses y su decisión de aplicar inmediatamente la condena conllevan dos riesgos de consecuencias políticas: por una parte, la movilización de los partidarios de Marine Le Pen con la consiguiente división de los franceses y, por otra, los ataques al Estado de derecho y al Gobierno de los jueces, que llevarán a cuestionar el papel del Tribunal Constitucional, del Consejo de Estado y de los magistrados. Esto amenaza con conducirnos hacia una democracia antiliberal, como la húngara.
Publicado en Agenda Pública el 2 de abril de 2025.
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