lunes 26 de febrero de 2024
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Juan Pablo Laporte: “La política exterior se instrumenta como una política pública”

Juan Pablo Laporte es Doctor de la Universidad de Buenos Aires en Ciencias Sociales y profesor de Política Exterior Argentina en la Carrera de Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires. Dirige el Grupo de Investigación en Política Exterior Argentina y la Revista de Investigación en Política Exterior Argentina de la Universidad de Buenos Aires. Además es Director de Asuntos Internacionales de la Sociedad Argentina de Análisis Político y Miembro Consultor del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales. Acaba de publicar en Eudeba el Manual de Política Exterior Argentina, en el que reúne trabajos de los principales referentes en la materia.

Para comenzar, ¿qué son las Relaciones Internacionales de un país?

Es la manera que una nación soberana se relaciona con el mundo desde el diseño de un patrón de inserción internacional que es el reflejo de un modelo de desarrollo. Este patrón se instrumenta a través de una política exterior como una política pública.

En este sentido, como afirmada Alberto Van Klaveren “los estudios de la política exterior se refieren a aquellas acciones que tiene lugar en un determinado país y que se dirigen a su medio externo”.

Este relacionamiento con el mundo marca el éxito de aquellos países que han logrado altos niveles de crecimiento y desarrollo distributivo.  A mi entender, la política exterior es la principal política pública en este momento del mundo globalizado.

¿Qué te llevó a impulsar la edición de un trabajo tan complejo y exhaustivo como el Manual de la Política Exterior Argentina?

Al finalizar el Coloquio Anual de Política Exterior Argentina de la Sociedad Argentina de Análisis Político en el año 2020 -que participó la totalidad de la comunidad académica de las Relaciones Internacionales de Argentina- con un grupo de prestigiosos colegas compartimos la necesidad de tener una obra escrita que reuniera todo el recorrido teórico, histórico y temático de la política exterior argentina. La propuesta fue inmediatamente aceptada por la prestigiosa editorial EUDEBA por la dimensión de la obra y los autores.

Finalmente, luego de dos años de trabajo, 41 especialistas escribieron 33 capítulos que abarcan ese índice exhaustivo. Tuve el honor, la satisfacción y la responsabilidad de compilar la obra y escribir el capítulo sobre teorías de Relaciones Internacionales.

Fue una experiencia única, al estar reunido durante dos años con cada experto en los temas de la Política Exterior Argentina que han dedicado su vida a estudiarlo desde la investigación y la docencia.  

Ha sido una tarea muy intensa, pero a partir de ahora, los alumnos de grado y posgrado, así como el público en general, podrán contar con este primer Manual de la Política Exterior Argentina. Por eso invito a los lectores de este medio a sumergirse en un diálogo con ellos.

¿Se pueden comprender la política exterior de un Estado a partir del estudio de las relaciones internacionales?

La política exterior de un estado está interrelacionada con el sistema internacional de manera estructural.  En algunos trabajos he intentado explicar esta relación desde lo que he llamado la Interdependencia Hegemónica, que reúne tradiciones de pensamiento que parecían antitéticas como el realismo clásico, la interdependencia compleja y las teorías críticas. Esta propuesta entiende que el mundo está estructurado de manera interdependiente, pero con claras asimetrías. Algunos actores mantienen la concentración de las cinco dimensiones que organizan el orden global: la dimensión política, le dimensión económica, la dimensión coalisional, la dimensión de la defensa y la seguridad y la dimensión ideológico-cognitiva. Estas dimensiones están presentes en el orden global y al interior de los estados. De ahí la importancia de entender las realidades condicionantes internas y externas de los países periféricos, y especialmente, en nuestro caso, de la Argentina enmarcada en América Latina y el Sur Global.

En este sentido, que aportes se hacen desde otras disciplinas, como la economía, la sociología, la historia, etcétera a las relaciones internacionales de un Estado.

Todas estas disciplinas han contribuido y enriquecido el entendimiento de lo internacional. Los enfoques que más han comprendido este carácter multidisciplinar son la Economía Política Internacional (EPI), las teorías críticas -especialmente los trabajos de Robert Cox- el pensamiento estructuralista latinoamericano, el pensamiento autonomista relacional y la Escuela Socio-histórica de Argentina.  

Es necesario hacer una lectura compleja y crítica de los paradigmas del mainstream desde los intereses de los países de América Latina y de nuestro país.  El pensamiento no es un tema geográfico, es un tema de interés nacional estratégico y geopolítico.

Y más allá del trabajo teórico, cómo debe ser la cooperación entre carteras o ministerios con la Cancillería.

Debe ser de una mutua vinculación coordinada y liderada por la Cancillería.  El Ministerio de Relaciones Exteriores debe recuperar misiones y funciones que fueron absorbidas por otros ministerios. Por ejemplo, debe volver a manejar la relación con lo organismo multilaterales. Asimismo, a mi criterio, debe tener la coordinación estratégica e integral con el endeudamiento externo. La información que maneja que proviene de todas las embajadas y el personal calificado, sumado a la visión estratégica global, lo colocan como el actor central para tener en su órbita todos los temas de dimensiones globales.

¿Cuáles son las principales continuidades de nuestra política exterior en los últimos cuarenta años?

Quizás podamos comprender la política exterior desde una perspectiva histórica de más larga duración, que se explica con lo que he llamado la matriz original, que es el modelo agroexportador en su sentido amplio que en realidad es un modelo de desarrollo inconcluso. La historia económica del mundo muestra que los países se han desarrollado cuando articularon ese sector primario exportador con procesos industriales en todas sus dimensiones.  No es algo antinómico de campo versus industria, sino de generar un desarrollo inclusivo que potencie al campo desde su cadena de valor agregado hacia el mundo.

Esa política de sostener ese modelo de desarrollo agro-minero-exportador, se mantiene durante toda la historia argentina con matices más industrialistas, desarrollistas y liberales. Es la verdadera política de estado que debe ser la base para el desarrollo industrial y distributivo.

Por cierto, existen otras continuidades como la neutralidad ante los conflictos bélicos, la no injerencia en asuntos internos de los países, el multilateralismo, la búsqueda de la paz internacional. Luego de la recuperación de la democracia, se agrega la defensa de este sistema de gobierno y de los derechos humanos.  

¿Cuál debe ser la relación, o el justo equilibrio, entre la política de un jefe de Estado y el rol de un cuerpo diplomático profesional?

Es una relación que tiene diferentes dimensiones. Primero, el jefe de estado – en nuestro caso el presidente de la Nación- es elegido democráticamente y tiene un mandato popular incluidos los temas de la política exterior, que fueron presentados en la plataforma electoral previamente. Segundo, la instrumentación de esa política pública, se canaliza a través del ministro de Relaciones Exteriores, los funcionarios de la Cancillería y los diplomáticos. Estos últimos, proveen el conocimiento, la información y el asesoramiento para tomar la decisión en la materia. Luego, tienen las herramientas técnicas e instrumentales para ejecutar esa decisión política fundamental. Ese equilibrio se completa con el control político del Congreso sobre las relaciones exteriores como un actor central de la política internacional de un país.

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