lunes 20 de mayo de 2024
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Juan Pablo Artinian: “La condición humana tiene lo peor en el genocidio y lo más sublime en la resistencia”

El autor de “Genocidio y resistencia: la destrucción de los armenios por el imperio otomano y la búsqueda de justicia (1915 – 1923)” presentó su nuevo título en la Feria del Libro. La importancia de mantener el tema en la agenda de discusión, la búsqueda de justicia y la capacidad de las personas de sacar lo mejor de sí mismas aun en las condiciones más adversas.

No existe país en el mundo que no conozca sobre los horrores del Holocausto que ejecutaron los nazis contra los judíos durante la II Guerra Mundial. Pocos años antes, con características similares en cuanto a la brutalidad de la persecución, y con avance de la desolación y la muerte, el Imperio Otomano arreció contra Armenia, cuyo territorio y cultura intentaron ser borrados, exterminados.

Parte de estos acontecimientos, 109 años después, vuelven a ser traídos a la palestra por Juan Pablo Artinian en su reciente título “Genocidio y resistencia: la destrucción de los armenios por el imperio otomano y la búsqueda de justicia (1915 – 1923)”, editado por Eudeba y que fue presentado por el autor en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, en un panel que estuvo integrado por el profesor José Emilio Burucúa y la periodista y escritora Magda Tagtachian, con la apertura de Guillermo Suárez, legislador porteño del bloque de la Unión Cívica Radical.

“Hablamos de ética, de la condición humana, que tiene lo peor en el genocidio y lo más sublime en la resistencia, tanto del sobreviviente como de todos aquellos que colaboraron, ayudaron, rescataron a bebés, mujeres y chicos que luego se levantaron con el amor al trabajo y las ganas de trascender”, sintetizó Artinian no solo sobre el genocidio armenio, sino a su vez de distintos tiempos de tragedias que han sacudido a la humanidad.

Es que para Artinian, nieto de refugiados armenios que sobrevivieron al genocidio y luego pudieron llegar e instalarse en la Argentina hay, por un lado, una memoria y un legado familiar indisimulable, que lo llena de orgullo por lo que sus antepasados pudieron lograr pese a lo que en un principio les tocó sufrir, para luego salir adelante —como haber tenido hijos y nietos que se convirtieron en universitarios— y también una memoria que los mantiene conectados con aquella tierra para la que buscan justicia, aun en un contexto en apariencia adverso.

Doctor y máster en Historia por la Universidad Estatal de Nueva York, y egresado como Profesor de Historia de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Artinian exhortó una y otra vez al público a leer. Su última obra, por supuesto, pero por sobre todo cualquier contenido que les interese, indistintamente si se trata de historia, literatura o cualquier otro ámbito, para pensar y repensar el pasado, el presente y el futuro.

“Son tiempos intensos estos que vivimos en la Argentina. La escritura es un acto de resistencia. Pero pensemos en la importancia de la lectura. La cultura es nuestro símbolo de civilización, está en los libros, pero principalmente en los lectores. En los jóvenes que leen, en los docentes que nos han inculcado el amor a la lectura y la escritura”.

Romper el silencio de una masacre

José Emilio Burucúa, doctor en Filosofía y Letras por la Universidad de Buenos Aires, docente e investigador en la Universidad Nacional de San Martín y miembro de la Academia Nacional de Historia, trazó varias semejanzas y diferencias que consideró inevitables al momento de entrar en materia sobre l genocidio contra Armenia.

“El genocidio contra los judíos ha sido reconocido por los perpetradores, no es posible que no exista país en el mundo que tenga más memorial que el propio perpetrador”, señaló Bucurúa. “Es impensable que yo vea un pedido, una retractación sincera de perdón por lo que ocurrió entre 1915 y 1923”, contrastó.

Una cuestión que trajo a colación es que el término holocausto, que actualmente evoca el asesinato y desaparición de un pueblo, país, raza o etnia y que incluso es reconocido como tal en organismos internacionales, fue propuesto, entre otros, por Raphael Lemkin, un jurista polaco que tomó como precedente el caso armenio y luego vio a su propio país sufrir horrores similares por parte de los nazis.

Una vez terminada la II Guerra Mundial, tanto en lo discursivo como en lo jurídico y en lo histórico este término finalmente quedó instalado no solo en los diccionarios, sino también en el imaginario de millones de personas.

¿Por qué Turquía, pasados tantos años, no pidió perdón? ¿O por qué se difunde menos lo sucedido en Armenia en comparación con otras tragedias similares? Magda Tagtachian consideró varios puntos al respecto, con la idea de apostar por alternativas que ayuden a cambiar esa situación.

Autora de tres novelas de ficción que trabajan sobre Armenia, denunció una ocasión en la que fue cancelada a último momento una presentación que tenía programada en la Universidad Complutense de Madrid. Autoridades de esa casa de estudios le dijeron que habían recibido cartas en las que les pedían dar de baja la actividad, que finalmente cayó de la agenda. Tagtachian no duda: el lobby de Turquía o intereses de terceros estuvieron detrás de la movida.

Con todo, Tagtachian insiste en la importancia de la representación del pueblo armenio, en novelas, películas, documentales y toda clase de material o plataforma que levante la voz de Armenia. Destacó el caso del filme La promesa (2016), que por un lado tuvo mucha difusión y masividad, pero nunca mencionó, ni señaló ni responsabilizó a Turquía por los hechos.

“Es un momento en el que la cultura y la difusión de la palabra está un poco ensuciada. Es muy importante dar el debate, que se publiquen los libros, que se dé voz a los sobrevivientes silenciados”, apostó. “Hace 109 años esperamos un reconocimiento que traiga justicia y protección al pueblo armenio, además de derechos humanos”.

Y en ese sentido halló una simbiosis entre el título de Artinian, que trabaja desde la Historia y la academia, con las ficciones y otras manifestaciones culturales: “Es un libro que sirve mucho para seguir, para que los lectores que quieran saber más o conocer sobre Armenia”.

Preservar y apostar por la cultura

“Genocidio y resistencia: la destrucción de los armenios por el imperio otomano y la búsqueda de justicia (1915 – 1923)” fue una propuesta rechazada por distintas editoriales, bien por cuestiones económicas o de los temas que trabajan.

Artinian reconoció los desafíos que conlleva, desde la Argentina, apostar, escribir y publicar un libro que trata acontecimientos de otro país, aun cuando miles de personas hoy forman parte de la sociedad y se han insertado dentro de la cultura argentina, como ocurrió con armenios, o italianos, españoles o tantas personas desde finales del siglo XIX hasta ahora.

Fue la Editorial de la Universidad de Buenos Aires (Eudeba) con la que pudo contar para ver materializado este trabajo. Y en los próximos días se espera que avance un proyecto para declarar de interés esta obra en la Ciudad de Buenos Aires.

“Son días en los que se discute el valor de lo público, el Estado, las universidades. Es un tema muy importante. Nos quieren imponer que para pensar el futuro tenemos que borrar el pasado, pero es imposible construir un futuro mejor si no aprendemos de los errores ni reconocemos las injusticias que se cometieron en el pasado”, planteó Guillermo Suárez, legislador porteño (UCR).

Rumbo a Armenia

Artinian visitará Armenia por primera vez la próxima semana. Caminará, comerá y quizá tendrá tiempo de sentarse y escribir algunas líneas in situ desde esa tierra que gracias a su familia, la diáspora, la Historia y su propia historia personal le han dejado tanta marca. “Tengo muchas expectativas”, contó a Nuevos Papeles.

También tiene prevista una presentación de su libro en la Universidad Complutense de Madrid, donde espera que esta vez la actividad sí pueda llevarse a cabo.

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