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Opinión 02 06 2020

Italia en su laberinto: a 74 años del nacimiento de la República Italiana


Autor: Mariana Polizzi









El día de hoy marca un nuevo aniversario del nacimiento de la República Italiana (Festa Della Repubblica), conmemorando así el histórico referéndum celebrado el 2 y 3 de junio de 1946, cuando Italia pasó (luego de la caída del régimen fascista) de ser un Reino (Casa de Savoia) a adoptar la forma de república parlamentaria como la conocemos actualmente. El nuevo “cumpleaños” nos exige evaluar el complejo escenario italiano del presente, sin por ello dejar de lado la referencia a un pasado histórico que reclama presencia (política).

¿Superando la pandemia?

Luego de convertirse, durante los meses de marzo y abril, en el epicentro europeo del Covid-19, el actual gobierno italiano encabezado por el Premier Giuseppe Conte ha consolidado un plan de reapertura paulatina del país, con el objetivo de reactivar la economía de la península. A la fecha, con un total de 233.000 casos confirmados, 158.000 pacientes recuperados, y 33.500 muertos, las zonas más castigadas del país son justamente las que concentran acaso la mayor riqueza de la economía: Lombardía, Véneto, Piamonte, Emilia Romaña, y Toscana. Y pensando en términos globales a nivel país, no sólo se vio afectado el sector industrial del Nord, sino también el turismo a lo largo y ancho del territorio, más la actividad agrícola ganadera, artesanal y de servicios más característica del Sud Italia.

Hace una semana, el Ministro de Relaciones Exteriores Luigi Di Maio afirmó que el país se prepara para la reapertura del espacio Schengen el 15 de junio (“Día D europeo post Corona Virus). De todas maneras, Italia se encaminó hacia una reapertura de las actividades productivas tanto en el norte como en el sur del país, preparándose virtualmente para una convivencia con el virus: desde el 18 de mayo en adelante se reabre la circulación entre las diferentes regiones italianas, y ya en el inicio de junio se suman cines, museos, teatros, y gimnasios. Por ejemplo, en el día de ayer se realizó la reapertura del Coliseo Romano, acaso el símbolo más emblemático en la memoria colectiva de todo aquel turista que visita la “ciudad eterna”.

Aspectos socioeconómicos de la crisis del Covid-19

Uno de los sectores clave de la economía es la industria turística, que representa el 13% del Producto Bruto Interno italiano (3 billones de Euros aproximadamente), por lo que es entendible la decisión gubernamental de retomar las actividades. Pero el turismo representa sólo una porción de la diversificada economía itálica: por un lado, destaca el sector productivo del rico norte industrial (el segundo polo productivo en importancia dentro de la Unión Europea); por el otro, como mencionáramos previamente, la actividad agrícola más propiamente concentrada en el sur del país.

El famoso polo productivo de regiones clásicas como Véneto y Lombardía concentra industrias como vino, comida y artículos de lujo, incluyendo ropa de diseñador y autos de alta gama. Sin embargo, este mismo sector se contrajo 2,4% el año pasado, mientras que los ingresos por rentas turísticas alcanzó un crecimiento del 2,8% (según datos del Istat del año 2019). Esto refleja, en parte, la importancia de reactivar este sector lo antes posible.

Otro punto a destacar es la gran asimetría existente entre la Italia Septentrional y la Italia Meridional, cuestión histórica si las hay. Este mismo clivaje también está presente dentro de la mismísima Unión Europea, en donde el bloque franco alemán se diferencia ampliamente de los países mediterráneos del sur europeo (entre los que se incluye o clasifica a la propia Italia). Esto se evidencia de la siguiente manera: si en el norte del país ocurre una grave crisis sanitaria (esto es, el huracán de la pandemia), el sur enfrenta una emergencia económica y social. Debido a la cuarentena adoptada, muchos han quedado sin trabajo y/o estipendio para afrontar la vida cotidiana.

En el Sur del país esto se ve acentuado debido a la creciente informalidad de la economía meridional, más el crimen organizando que hace pie en la asistencia territorial. Muchas familias están en crisis, una fragilidad que el crimen organizado está listo para aprovechar a través de formas de bienestar que buscan obtener consenso y controlar el territorio. Para contrarrestar el malestar social y el poder de la mafia, algunos grupos de voluntarios distribuyen alimentos en los barrios más pobres de la ciudad. Y esta situación aún continúa.

La política: una verdadera pasión italiana

En principio es pertinente señalar que, a raíz de la emergencia desatada por el Covid-19 en el país, se han incrementado notablemente los sentimientos anti-europeístas y pro-soberanistas en cuanto a la defensa estricta del “interés nacional”. Por ejemplo, una encuesta de marzo (cuando se desarrollaba el pico de la enfermedad), revelaba que un 88% de los italianos cree que la Unión Europea no está ayudando al país, y otro 67%, que no hay beneficios en ser Estado miembro del bloque comunitario.

A pesar de la propuesta franco-alemana de un débito común para la reconstrucción de las economías de los países europeos más castigados por la pandemia, asignándosele a Italia la suma de 81.8 billones de Euros, estos esfuerzos parecen no contentar al arco político de derecha, y por supuesto a sus votantes, los cuales no sólo desconfían de Bruselas sino también del gobierno encabezado por el jurista Giuseppe Conte.

Sondeos recientes indican que la coalición de centro derecha (Lega Salvini, Fratelli D’Italia y Forza Italia) suma en conjunto un 48% del electorado italiano, lo que equivale a pensar que la mitad de los italianos optan por una salida por derecha a la crisis. Además, es preciso destacar el impresionante crecimiento de la figura de Giorgia Meloni (la 'donna forte' de la política italiana y líder de FDI, quien porta un claro mensaje conservador popular y soberanista), que ha conseguido duplicar a la centro derecha clásica berlusconiana y amenaza con superar al mismísimo Matteo Salvini.

A todo esto, surgió en el último mes un nuevo movimiento ciudadano “independiente” autodenominado “Gilet Arancioni” (“Chalecos Naranja”), que expresan estar en descontento “con todo y con todos”. Liderados por el General A. Pappalardo, son mucho más explícitos en sus consignas políticas que el resto de la ‘destra’ italiana: piden el fin de la Unión Europea y retirar al país del Tratado del Atlántico Norte, solicitan acabar con la unidad monetaria impuesta al país por el Tratado de Maastricht y retomar la Lira, y, fundamentalmente, no creen que la pandemia Covid-19 sea real. A estas manifestaciones naranjas se acoplaron otras agrupaciones de extrema derecha como Casa Pound y Forza Nova, quien se auto titulan fascistas del Tercer Milenio.

Así las cosas, el reconocido político milanés Matteo Salvini llamó a la población a manifestar su descontento en cada ‘piazza’ italiana, por lo que se espera una jornada de alto perfil político. Italia, en palabras del Premier Conte, atraviesa uno de sus años más difíciles desde la segunda posguerra, y este nuevo aniversario de la República dibuja un panorama decididamente crítico, que no hace más que reflejar los tiempos que el país atraviesa en la actualidad.