lunes 26 de febrero de 2024
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Israel: ecos del pasado, a 30 días del horror

Se cumple el primer mes desde que el terror sacudió la tierra de Israel, con una brutalidad que evoca los pasajes más oscuros de la historia judía. En un asalto devastador, la agrupación terrorista Hamás orquestó un ataque que culminó en la muerte de más de 1400 almas inocentes y el secuestro de, por lo menos, 240 personas más. Este acto vil es, dolorosamente, el más letal que ha sufrido la comunidad judía en un solo día desde el Holocausto.

En el recuento de nuestras memorias colectivas, estas imágenes de horror resuenan con la siniestra reminiscencia de la Noche de los Cristales Rotos, cuyo aniversario se conmemora dentro de solo dos días. Aquella noche del 9 de noviembre de 1938, la destrucción de vidrios no solo marcó el comienzo del fin para muchos judíos europeos, sino que simbolizó el estallido de una civilización que se precipitaba hacia la abominación del genocidio.

Al igual que en 1938, las imágenes del último 7 de octubre nos mostraron la fragilidad de la vida y la libertad frente a la barbarie. Las calles manchadas de sangre, los edificios desgarrados por explosiones, los gritos de las víctimas y el llanto de los sobrevivientes, todo resonó con ecos de un pasado que prometimos nunca olvidar y que juramos nunca repetir.

Y también, al igual que en 1938, el estallido vuelve a hacer temblar los cimientos de nuestra civilización. Amparados en la reivindicación del que erróneamente consideran un movimiento de resistencia revolucionario, hoy ciertos sectores de la sociedad y la política global avalan la matanza indiscriminada de judíos que tuvo lugar treinta días atrás.

Así, al canto de “Desde el río hasta el mar, Palestina será libre”, los coristas perpetúan el llamado de Hamás a borrar a Israel, y a toda su población -judía, cristiana, laica- del mapa. Y no a hacerlo en el sentido figurado, si es que acaso existe tal cosa, sino a realizar una verdadera limpieza étnica del territorio que abarca desde el Río Jordán hasta el Mar Mediterráneo, arrasando a su paso con el único Estado democrático en el Medio Oriente. Como dijeron los dirigentes de Hamas, el 7 de octubre fue apenas el comienzo.

Hoy, los judíos de todo el mundo nos encontramos en la dolorosa posición de tener que recordar al mundo que la promesa de “Nunca Más” sigue siendo un llamado a la acción. Nos enfrentamos a la realidad de que el antisemitismo, el extremismo y el terror no han sido erradicados, sino que mutan y encuentran nuevos espacios para propagarse.

Los terribles ataques del 7 de octubre no pueden ser solo una tragedia para los judíos. Se trata, a fin de cuentas, de un golpe al corazón de la democracia, a los valores de la civilización y al derecho de cada ser humano a vivir en paz. La masacre perpetrada por Hamás no es un incidente aislado, no solo porque es uno más -aún si el más terrible- de los incontables ataques de la organización contra el Estado de Israel.

Este ataque se enmarca en el mismo odio que aquél 9 de noviembre de 1938 hizo trizas los cristales, y con ellos el futuro de las comunidades judías de Europa. Si aquella trágica jornada marcó el inicio de la violencia contra la población judía como política de estado del nazismo, la liberación de Auschwitz fue su forzoso punto final. Sin embargo, la caída de Adolf Hitler no fue el final del antisemitismo, que estas semanas volvimos a ver irrumpir con fuerza alrededor de Europa.

La respuesta ante este acto de terror debe ser unánime y trascender todas las fronteras y diferencias. No solo debemos condenar estas atrocidades en los términos más enérgicos, sino también tomar medidas concretas para prevenir que la historia se repita.

La seguridad de las comunidades judías en todo el mundo, y en particular en Israel, país que ha sido refugio y hogar para millones de judíos, debe ser una prioridad incuestionable. Y esto implica, indefectiblemente, su derecho a una legítima defensa ante el terror que soporta de Hamás.

Las naciones deben unirse en la lucha contra el terrorismo y en la defensa de los principios democráticos y humanitarios. La educación, el diálogo intercultural y la memoria histórica son nuestras herramientas más fuertes contra la intolerancia y el fanatismo.

Recordamos a las víctimas del 7 de octubre, así como recordamos a todas las víctimas del odio a lo largo de la historia. Su memoria debe guiarnos hacia un futuro en el que la fraternidad humana reemplace al miedo, y en el que actos tan atroces como el que hoy conmemoramos sean, finalmente, relegados al pasado, y no una amenaza constante en nuestro presente.

Mientras reflexionamos sobre este trágico aniversario, todos los pueblos y naciones debemos renovar nuestro compromiso con la vida, la dignidad humana y la paz. Juntos, debemos trabajar para que la luz de la humanidad disipe las sombras del odio y la violencia. Que el recuerdo de este atroz crimen fortalezca nuestra resolución de construir un mundo donde el amor triunfe sobre el odio, la paz sobre la violencia y la esperanza sobre el terror.

Publicado en Clarín el 7 de noviembre de 2023.

Link https://www.clarin.com/opinion/israel-ecos-pasado-30-dias-horror_0_KG3y5Koxt7.html

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