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Al toque 23 03 2021

Gabriel Palumbo: Bolsas negras


Autor: Gabriel Palumbo










El último 27 de febrero, hubo una marcha ciudadana que se convocó fundamentalmente para repudiar el hecho del vacunatorio vip y la lógica sumamente compleja y elitista del gobierno, por tomarse las vacunas como algo propio y no vacunar a la ciudadanía en general.

Pero hubo un hecho en esa marcha, que claramente tuvo un montón de cosas positivas, que genero algunas controversias. Fue algo que los organizadores quisieron en alguna medida, venderlo como una suerte de performance artística, que fue la implantación de unas bolsas mortuorias, de unas bolsas de plástico negras, que son clásicamente la que contienen los cuerpos, con algunas inscripciones que remitían a la Cámpora o a espacios del gobierno o personalidades del gobierno. Manejados un poco elípticamente y en la suposición de que había que entender otra cosa de la que realmente se entendía.

Más allá de las consideraciones políticas que podrían hacerse sobre ese hecho, hay una cuestión cultural que a mí me gustaría remarcar, que tiene que ver con la idea del imaginario, con la idea de los imaginarios sociales. Los imaginarios sociales son definidos, básicamente por dos autores importantes, Castoriadis y Baczko, y resumen un poco los imaginarios a una cantidad de interacciones sociales, de expectativas sociales, de representaciones, de esperanzas de expectativas, que en alguna medida, se coagulan o se convierten en una metáfora, que muchas veces tiene un componente visual.

En el caso de la Argentina, las bolsas mortuorias remiten fundamentalmente a una simbología negativa, y eso es un problema serio. Cuando uno en una marcha a favor de la democracia y en contra del populismo, genera el hecho fundamental como un hecho de simbología negativa, ha retrocedido varias casillas. Creo que el desafío de las próximas marchas, incluso de la próxima acción política, puede ser encontrar esos imaginarios sociales y colectivos de la esperanza, que en realidad nos permitan pensar una sociedad distinta y mejor, y no una que vaya siempre mirando hacia el pasado, y que contenga solamente elementos negativos.