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Opinión 24 11 2021

Ficha limpia


Autor: María José Sanz









En las identidades políticas y sociales, importa tanto el origen como el desarrollo y el desenlace. Ninguna biografía excede su propio relato: de dónde venimos indica bastante de hacia dónde vamos. Nos dicen cuáles son los límites de lo que podemos esperar en los distintos escenarios políticos que se van configurando en nuestra vida como sociedad.

Ficha Limpia es uno de esos indicadores. No es indistinto tener candidatas y candidatos con antecedentes, procesamientos o juicios pendientes, que poder exhibir una clase dirigente, que sin importar la distinción ideológica, no necesite de distinciones morales. Es una política de Estado que nos permite avanzar en el debate público transformando ciertos contenidos de ética pública no en la llegada del proceso político, sino en el punto de partida. Subir los estándares de selección de nuestros dirigentes nos permite dejar atrás la naturalización de la corrupción para instalar en su lugar un principio activo que no borra con el codo lo que escribe con la mano.

Mañana 25 de noviembre se cumple el primer aniversario de la aprobación de la Ley de Ficha Limpia en Mendoza. El 25 de noviembre de 2020 se aprobó en nuestra Cámara de Diputados la ley que busca garantizar a la ciudadanía mejores representantes, mejor calidad institucional y sumar una herramienta más en la lucha contra la corrupción.

Ficha Limpia es una herramienta de justicia política en y para una sociedad democrática. Importa la justicia porque la política sin justicia es siempre la ley del más fuerte, es opresión, abuso, autoritarismo y fundamentalmente corrupción. Importa resaltar su capacidad democrática, porque es una herramienta para cuya utilización no cualquier sistema político le es propio o permite su pleno desarrollo. Para que la conexión entre la ética y la política no sea solo un discurso, es que necesitamos herramientas como éstas que son transversales a todas las instituciones y que poseen una profunda aspiración de transparencia. Para que tampoco la democracia sea palabras vacías, necesitamos un entramado institucional que esté inspirado en principios, valores y convicciones que además de poseer cierta racionalidad política, tengan también cierta racionalidad ética.

La lucha por instaurar Ficha Limpia en Mendoza, fue una lucha también contra la indiferencia. La corrupción es indudablemente un problema ético, pero su principal aliada además de la complicidad en el hecho concreto, es la indiferencia de las sociedades donde ocurre. Un corrupto necesita cómplices, pero para que un sistema político corrompido funcione se necesita indiferencia social. Por eso, no podemos dejar de resaltar la veta ciudadana de esta ley, la apropiación que miles y miles de argentinas y argentinos hicieron de la iniciativa y finalmente de su sanción en nuestra Legislatura. La participación popular en la confección de esta ley es un golpe más que contundente contra la indiferencia social que la corrupción tanto necesita.

Es por esto que queremos agradecer a las personas que lo hicieron posible, pero más aún a las miles de personas que acompañaron la iniciativa, a los más de 360 mil firmantes de la petición en la plataforma Change.org, a organizaciones civiles y en particular al Movimiento Ciudadano Ficha Limpia. Sin ellos, sin Gastón, Maite, Laura, Roque, Nahuel y tantísimos más (con su aliento, su acompañamiento en el proceso y su sostén permanente) hubiera sido muy difícil tener esta ley en nuestra provincia.

En estas elecciones dimos un paso hacia esa dirección y los resultados fueron más que alentadores. Candidatas y candidatos presentaron su certificado de antecedentes penales, se realizó el filtro correspondiente y quienes compitieron no tuvieron condenas de ningún tipo. Estamos caminando hacia un Estado más eficiente en su capacidad ética de gestión y de representación política.

Sin racionalidad política, ética, económica y social, ninguna institución puede cumplir su función acabadamente. Ficha Limpia nos hace avanzar en la racionalidad ética de la selección de nuestros dirigentes, nos permite hacer un paso más en la erradicación de la corrupción en la cosa pública, y en la eficientización de la gestión del Estado. Empezó en Mendoza y hoy sigue por todo el país, es un ejemplo más de que el contenido republicano en la política mejora nuestra sociedad y profundiza nuestra democracia.