viernes 23 de febrero de 2024
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Fabricante de mentiras

Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo (Abraham Lincoln).

La mitomanía, también conocida como mentira patológica o pseudología fantástica, es un trastorno psicológico que se describió por primera vez en 1891 por el psiquiatra suizo Anton Delbrück. Esta afección es padecida por aquellas personas que mienten de manera constante y repetitiva con el objetivo de conseguir la atención y la admiración de los demás.

Estas personas falsifican y deforman constantemente la realidad y, aunque en la mayoría de ocasiones son conscientes de que están mintiendo, en algunas ocasiones pueden llegar a creerse sus propias invenciones y tomarlas como reales.

Habitualmente estas personas se mueven por una necesidad imperiosa de fascinar a otras personas, fingiendo que su vida es sumamente emocionante. Sin embargo, en la gran mayoría de los casos, son conscientes de que su realidad es muy diferente y consideran su vida tediosa, desagradable o desgraciada.

La característica principal de las mentiras propias de la mitomanía es que estas narraciones siempre tienden a ser fascinantes y quiméricas. Sin embargo, nunca llegan a ser imposibles o son demasiado fantásticas, por lo que resulta realmente complicado identificar que la persona está mintiendo.

Por supuesto, la persona mitomaníaca siempre tiende a ser el héroe o protagonista de sus propias mentiras, ya que la principal motivación de estos es deslumbrar a otras personas y conseguir así fama y admiración.

Además, dado que esta necesidad de mentir consiste en un rasgo de personalidad del sujeto, mentirá de forma crónica. Es decir, no responde a una situación social concreta sino que toda su vida gira en torno a la mentira.

Aunque no está del todo comprobado, diferentes investigaciones apuntan a que la mitomanía tiene una mayor incidencia en hombres que en mujeres. Entre las principales características de las personalidad de estas personas se encontraría una baja autoestima, narcisismo, pocas o nulas habilidades sociales y tendencia a desconfiar de otras personas.

El candidato de la Libertad Avanza falsea permanentemente la realidad para estar en el centro de atención. Patricia Bullrich estuvo excelente en denunciarlo penalmente por sus permanentes mentiras y calumnias que llegaron a un extremo alarmante. Milei es capaz de cualquier cosa para ser el centro de atención. Un narcisismo extremo, peligroso en alguien que quiere conducir los destinos de Argentina.

Otra de las constantes mentiras es cuando grita ”yo no negocio con la casta” e incorpora al jerarca sindical Luis Barrionuevo, Rey del sindicato gastronómico, a su partido. Además de Sebastián Pareja, José Bonacci, Roque Fernández, Martín Menem, y muchos más, todos provenientes de la casta peronista y menemista. También miente cuando dice que Menem fue el mejor presidente de la historia argentina, omitiendo los gravísimos hechos de corrupción que lo llevaron a morir condenado por corrupción, protegido por Cristina Kichner.

También miente con la dolarización, cuando su referente económico Darío Epstein ha dicho que no se puede dolarizar porque no hay dólares. Y los grandes bancos internacionales y analistas financieros han desaconsejado la dolarización para el momento que vive nuestro país. También miente cuando dice que lo maltratan los periodistas. Para Milei el sólo hecho de no reverenciar, o hacerle una pregunta incisiva es maltrato. Solo aguanta la obsecuencia. También miente cuando dice que los libertarios son estética y moralmente superiores, una expresión discriminatoria de las demás ideologías.

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