lunes 26 de febrero de 2024
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Energía: Una oportunidad para Europa

Las energías limpias ofrecen una salida a la dependencia de europea del petróleo y del carbón, mientras se hacen malabares nacionales para enfrentar el próximo invierno.

Los aumentos en las boletas de energía de los hogares europeos ya se sienten con dureza, ahondando la crisis por la inflación, cientos de empresas alemanas han cerrado por no poder afrontar los costos de la energía asociados a su operación y su presidente ha ido de gira por el mundo árabe a conseguir el combustible que fluía abundante y barato de Rusia. La “libertad de mercado” fue sepultada por la guerra, y la “intervención del Estado” es la que prima, pero a un elevado costo.

Como luego del crack de 1930, esos estados están “orientando” la economía hacia una estrategia de salida que reduzca la volatilidad de los precios de los combustibles fósiles y siente las bases – con muchos recursos – hacia la transición energética tan pregonada, con lo que, además, se aliviará al planeta de un grave calentamiento global que ya sufrimos.

Mientras los jefes de estado europeos tejen soluciones nacionales para afrontar la coyuntura (invierno + aislamiento de Rusia) es imperioso construir una respuesta basada en adoptar una solución local de fuentes de energía más limpias – eólica y solar – apoyadas por la energía nuclear, según sea necesario. En ese panorama Francia lleva la delantera y Alemania es la peor posicionada.

En el mercado del Reino Unido, por ejemplo, las energías renovables ya tienen precios ligeramente más bajos de lo que serían de otro modo, pero su potencial es mucho mayor, especialmente porque el precio de las nuevas energías renovables se fija mediante subastas inversas (conocidas como “contratos por diferencia”) en lugar del precio del gas.

En todos los países de Europa vuelve a sonar el vocablo “planificación” vinculada a un Estado que debe establecer nuevas regulaciones y financiar o cofinanciar proyectos clave de infraestructura. Esa planificación tiene que establecer una reducción de emisiones de gases de invernadero a cero, legalmente vinculante, para 2050, lo que asegurará la reducción sustantiva de los costos y mayor seguridad energética, tanto nacional como regional.

Además, para mantener el objetivo de reducir las emisiones de carbono, así como las boletas de energía, serán necesarios programas atractivos y accesibles que ayuden a los propietarios de sus viviendas con el acondicionamiento térmico más apropiado para el uso eficiente de la energía.

El burbujeo del Mar Báltico que muestra el escape de gas del Nordtsream 1 – la tubería subacuática que une Europa a Rusia es la postal de la inseguridad energética, el fin – o tropiezo – de la ilusión de una globalización energética destruida por un cambio inminente en el orden mundial. El saboteo de esa línea, más allá de quien haya sido el autor, garantiza un precio alto y sostenido de los hidrocarburos que necesita Europa y que ahora deberá adquirir a los EE.UU. o a los países árabes, sin salida. Y Putin se quedó sin el control de la llave de ese combustible para poder negociar la “reconexión”.  

En medio de la amenaza nuclear, la instalación de un gobierno de ultraderecha en Italia, del anuncio de la anexión de parte de Ucrania a Rusia, del tambaleo de la libra y un momento político crítico en China, Europa tiene la oportunidad de apretar el acelerador del cambio hacia las energías verdes y, como dijo el papa Francisco, hacia un modelo de desarrollo más humano y sustentable, porque el que nos trajo hasta aquí: cruje.

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