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03 10 2020

Elsa Llenderrozas: "Buscamos romper brechas y sesgos de género que son notorios en el mundo laboral"


Autor: Esteban Lo Presti









La carrera de Ciencia Polítca de la Universidad de Buenos Aires cumplió 35 años. Desde su creación, acompañando el proceso de transición a la democracia, vino a cubrir "una vacancia inexplicable en el ámbito de la Universidad más importante del país", como dice su actual directora, Elsa Llenderrozas. En la entrevista hablamos de la historia de la carrera, las reformas de los planes de estudio, la actualización de los contenidos curriculares, la inserción laboral y la realización, en el marco de la pandemia, de las jornadas más exitosas de la disciplina en la Facultad de Ciencias Sociales.


La carrera de Ciencia Política de la UBA cumplió 35 jóvenes años. ¿Cuál fue el objetivo de su creación en 1985? 

Recordemos que recientemente habíamos recuperado la democracia, y se vivía un momento de apertura a la vida democrática con altos niveles de participación política y de movilización de la sociedad. Por otro lado, la Ciencia Política ya existía y se desarrollaba en otras universidades públicas y privadas del país. De manera que se combinaron esas dos circunstancias auspiciosas: un momento de altísimo interés y necesidad por comprender la política, sus actores y sus procesos, y por otro lado había una vacancia inexplicable en el ámbito de la Universidad más importante del país y una de las más prestigiosas de América Latina. Fue así, que en 1984,  el entonces Rector Normalizador de la UBA, Francisco Delich designó a un grupo de especialistas que venían de la ciencia política, la sociología, la historia, la filosofía, el derecho, y constituyó la “Comisión para el Estudio de la Creación de la Carrera de Ciencia Política y sus Planes de Estudio”. La presidía Carlos Strasser y estaba integrada por renombrados académicos: Waldo Ansaldi, Hugo Alvarez Natale, Natalio Botana, Eugenio Bulygin, Edgardo Catterberg, Mario dos Santos, Osvaldo Guariglia, Carlos Herrán, Oscar Landi, Mario Justo López, Roberto Martínez Nogueira, Oscar Oszlak, Carlos Pérez Llana, Eduardo Rabossi y Beatriz Rajland. Esa comisión que se reunión a lo largo de cuatro meses, elaboró un dictamen en junio de 1984 que todos conocemos como el “Informe Strasser.” Allí se cimentaron las bases de carrera, estableciendo las líneas centrales de su organización curricular, el plan de estudios, la determinación de los ciclos de cursada y los contenidos mínimos de las materias. Sobre la base del “Informe Strasser”, el Consejo Superior de la UBA creó el 17 de abril de 1985 la Carrera de “Ciencias Políticas”, que en julio de ese mismo año pasó a depender del Rectorado hasta tanto se decidiera en forma definitiva su espacio institucional. Un año después, el 25 de abril de 1986, en el Aula Magna de la Facultad de Derecho, Norberto Bobbio ofreció la conferencia “El futuro de la democracia” que fue la clase inaugural de la Carrera.  En 1988 la Carrera pasó a formar parte de la flamante Facultad de Ciencias Sociales y en 1989 se modificó su denominación y pasó a llamarse oficialmente como Carrera de “Ciencia Política,” fortaleciendo su identidad como disciplina autónoma.

A lo largo de estos años, el plan de estudios inicial tuvo dos grandes reformas, una a comienzos de los años noventa y otra hace unos años, ¿qué le aportó cada una de esas reformas a la disciplina?

Las reformas de los planes de estudios, son procesos necesarios pero largos y complejos porque involucran a toda la comunidad académica de carrera: profesores, graduados y estudiantes.  La primera reforma definió un nuevo plan de estudios en 1993 y apuntó a establecer la obligatoriedad de algunas asignaturas que antes eran optativas, y se creó una asignatura sistemática central. Posteriormente se hicieron algunas correcciones que introdujeron las orientaciones que tiene la carrera. Es decir los estudiantes pueden elegir en el último ciclo electivo entre seis orientaciones: teoría política, política comparada, opinión pública, política latinoamericana, relaciones internacionales y administración pública. Esto le permite a los estudiantes profundizar un poco más en temas referidos a cada área.

La última reforma del plan se hizo en el año 2017 y también fue el resultado de un proceso extenso de evaluación y reflexión interno de la comunidad académica. Con anterioridad se habían hecho  dos evaluaciones curriculares externas, y luego se hicieron jornadas de debate y audiencias públicas donde se plantearon las principales demandas, su identificaron falencias y áreas de vacancia. Como resultado de ese proceso en el nuevo plan de estudios se reforzó el área de metodología, se agregaron materias sistemáticas y se introdujo la asignatura política argentina. También se fortalecieron las orientaciones introduciendo materias electivas y un taller final orientado a herramientas prácticas profesionales de cada orientación. Considero que hoy tenemos un plan de estudios renovado que brinda herramientas teóricas y prácticas acordes a las tareas de investigación, enseñanza y desarrollo profesional. Si tomamos en cuenta las materias y seminarios del ciclo final, tenemos una carrera más flexible que en sus contenidos se va adaptando a temáticas y áreas de conocimiento de creciente interés.

Sos la primera directora de la carrera que se formó en la misma, además de ser de las primeras graduadas, ¿por qué crees que se demoró tanto tiempo que un graduado tome las riendas? 

Efectivamente, formo parte de la primera camada de graduados de la carrera, y también de las primeras graduadas que se convirtieron en profesoras regulares, es decir por concurso. Yo creo que justamente se debe a que fue creciendo el claustro de profesores y profesoras compuesto por graduados de la carrera. En la medida que en el cuerpo docente comenzaron a predominar los graduados, naturalmente surgía la posibilidad de que la dirección fuera ocupada por alguien formado en la casa. Hoy tenemos un claustro robusto, muy comprometido con la carrera, con una excelente formación académica, con posgrados realizados en el país o en el exterior. Muchos docentes son también investigadores de Conicet y de la UBA.

En este último tiempo la dinámica de la carrera impulsó diferentes proyectos, como la red de mujeres politólogas, los grupos de investigación, las charlas con graduados, etc. Contanos de que se tratan, cuál es el aporte de estos últimos cinco años.

En estos últimos años hemos lanzado varias iniciativas con propósitos diferentes. Los grupos de investigación, que en realidad ya cumplieron 10 años, tienen el objetivo de generar un ámbito institucionalizado para que estudiantes comiencen sus primeros pasos de investigación, bajo la dirección de docentes de la Carrera. La iniciativa resultó tan exitosa que luego fue implementada por el resto de la Facultad. Por esos grupos de distintas temáticas y metodologías de trabajo han pasado ya más de 150 estudiantes. Los resultados de investigación son presentados en Congresos o en las Jornadas de Ciencia Política, de la Carrera. Otra propuesta son las charlas sobre el Rol del Politólogo/a, que empezaron en 2016 y tiene el propósito de mostrar a los estudiantes los distintos perfiles profesionales que desarrollan nuestros egresados. Tratamos de despejar la incertidumbre, en particular de los ingresantes, sobre la salida laboral de los politólogos/as. Para ello invitamos a graduados que trabajan en una misma área para que cuenten cómo fue su inserción profesional, por ejemplo en la consultoría política, en el sector privado, en ONGS, en Relaciones Internacionales, en los medios de comunicación, en la política, etc. Cada charla es un campo diferente, y esto les permite ver las amplias oportunidades y aprender las estrategias que cada uno implementó. Son charlas muy útiles. Por último quisiera mencionar los encuentros de politólogas, que comenzaron en 2016 y ya hemos realizado una decena de reuniones, también con el objetivo central de construir redes de contactos y apoyos mutuos entre graduadas que se desempeñan en áreas comunes de interés. Hemos reunido las politólogas de larga trayectoria con las graduadas recientes. Además en cada encuentro hemos invitado a alguna profesional que nos provea de herramientas prácticas de imagen, liderazgo, oratoria, en fin, consejos que nos ayudan a romper brechas y sesgos de género que son tan notorios en el mundo laboral.

Y en este contexto de aislamiento que generó la pandemia, hemos implementado el Mentoreo para los ingresantes. Un programa de acompañamiento virtual, que logramos con el apoyo de estudiantes avanzados que ayudan a resolver dudas, inquietudes, reducir la incertidumbre que suelen tener los ingresantes particularmente ahora que no pueden preguntar quizás en el pasillo de la Facultad. Más de 500 estudiantes están participando del Mentoreo, una experiencia sumamente exitosa que se repetirá en el segundo cuatrimestre.

Han terminado unas nuevas Jornadas de Ciencia Política, estas en un contexto diferente, absolutamente a través de soportes a distancia. En términos generales, ¿qué aporta a los graduados y a los estudiantes este tipo de jornadas? ¿qué balance podés hacer de estas?

Acaba de terminar la tercera edición de las Jornadas de Ciencia Política, que es una iniciativa dirigida a estudiantes y graduados recientes para que puedan presentar sus investigaciones. Por supuesto que al principio de la pandemia, con la Facultad cerrada y un contexto lleno de incertidumbre, fue difícil tomar la decisión, pero ahora podemos decir que fue absolutamente acertada organizar una actividad de cinco días completos de paneles, mesas especiales, conferencias con invitados internacionales. La actividad fue un éxito absoluto: tuvimos 98 mesas, 500 expositores, 1300 inscriptos como asistentes, y todos los días los paneles virtuales tuvieron una asistencia muy alta, mayor que lo que sucede en las jornadas presenciales. El otro dato importante es que pudimos tener expositores de México, Colombia, Brasil, Perú, Chile y del interior del país. La virtualidad nos permitió darle una proyección regional y permitió una participación mucho más amplia. Esto es muy valioso en términos de aprendizaje porque nuestros estudiantes intercambian conocimientos y experiencias con estudiantes de otros países. Esto fortalece a nuestra Carrera y también a la Ciencia Política como disciplina. Como lo han manifestado los participantes, tanto los expositores como los profesores que tuvieron el rol de comentaristas, el balance ha sido totalmente positivo. Estamos muy contentos y nuestra evaluación final es un éxito rotundo, una experiencia que sin duda estamos en condiciones de repetir si fuera necesario.