martes 23 de abril de 2024
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Elecciones 2024: los riesgos de la desinformación

Este año estará marcado por 76 procesos electorales a nivel mundial, el mayor número en la breve historia de la democracia moderna. Pero es solo el comienzo, pues se espera que en los próximos dos años casi tres mil millones de personas ejercerán el voto a nivel global.

Las plataformas políticas recurrirán a todo tipo de estrategias para ganarse el voto, las noticias sobre las elecciones acapararán la atención y los analistas estaremos atentos para explicar ganadores y perdedores.

Sin embargo, una preocupante amenaza digital se cierne sobre aquel cúmulo de procesos electorales: la polarización social generada por la desinformación. Qué sabemos de esta amenaza.

La Encuesta Global de Percepción de Riesgos 2023-2024 del World Economic Forum muestra que las personas esperamos un futuro turbulento, en un plazo de 10 años el riesgo más mencionado fue el cambio climático. Pero para los próximos dos años, el riesgo más inmediato es la desinformación.

La desinformación puede entenderse como una deliberada y persistente difusión de contenido falso, manipulado, fabricado e impostor a través de los medios comunicación tradiciones y digitales. En tanto que sus riesgos están en la palma de nuestra mano, debemos preguntarnos cómo podría afectar, en el corto plazo, a los procesos electorales en puerta y, en el largo plazo, a la democracia.

Además de las tecnologías digitales y la inteligencia artificial, el primer riesgo para el marco electoral por venir es que los actores políticos aprovechen las herramientas digitales para aumentar el rechazo hacia sus adversarios. En este contexto, el voto no sería por el apoyo o rechazo a una plataforma política, sino para silenciar aquellas voces con las que diferimos.

La desinformación se cuela en nuestra vida cotidiana a través de su personalización. Atrapados en burbujas digitales cada más más impermeables a la diversidad de opiniones, los mensajes divisivos de los políticos que intentan obtener el voto a toda costa alcanzarán grupos específicos reforzando sus opiniones y ampliando la división política y social entre las personas en su vida cotidiana.

¿En qué momento comenzaremos a ver escenarios extremos de violencia o radicalización provocados por la difusión de un video o audio generado para influir no solo en el voto sino en la estigmatización del adversario político? Este sería el segundo riesgo de la desinformación en tiempos electorales.

Avanzando hacia el largo plazo, la desinformación puede socavar los fundamentos de la democracia en, al menos, dos posibles escenarios.Primero, frente a la imposibilidad de controlar la desinformación, los gobiernos pueden verse tentados a cerrar vías de comunicación para ejercer un control férreo sobre los contenidos y, en consecuencia, controlar los mensajes, las interpretaciones y construir su propia “verdad”.

El segundo riesgo, más preocupante quizá, es que entre noticias falsas, bulos y descalificaciones se puede generar un estado de descontento entre los votantes que los lleve a desconfiar de la legitimidad del gobierno recién electo.

La simbiosis entre desinformación y polarización, erosiona no solo la confianza entre ciudadanos, sino en los mismos procesos democráticos, pues estos no podrán ser respaldados por el número de votos, sino que se verán eclipsados por la percepción que se ha ganado a través de la desinformación.

La desconfianza en la información puede alterar nuestra percepción de los hechos y llevarnos a una la polarización social basada en una emoción que produce certezas y rechaza todo aquello que es diferente a nosotros.

El 2024 será un año clave para la democracia; pero de imponerse la desinformación como legitimación perversa del triunfo electoral, la emisión del sufragio en favor de una plataforma política clausuraría toda opinión y la democracia comenzaría a desaparecer para dar paso a la desinfocracia.

Publicado en Clarín el 29 de febrero de 2024.

Link https://www.clarin.com/opinion/elecciones-2024-riesgos-desinformacion_0_e0AYJGJSxc.html1

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