martes 21 de mayo de 2024
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El pacto sindical-libertario

Muchos argentinos adultos tuvimos estos días un déja vu de la década del 80. Recordamos la denuncia del pacto militar-sindical que Raúl Alfonsín realizó antes de las elecciones que lo llevaron al poder y que significaron la primera derrota del peronismo en elecciones democráticas. En aquella situación el dirigente radical tuvo el coraje de denunciar ese pacto de impunidad que incluía el apoyo de la Dictadura a la fórmula peronista Luder-Bittel. El corrupto acuerdo incluía la impunidad para los crímenes de lesa humanidad realizados por la Dictadura, la Triple A e incluso los grupos guerrilleros. Un pacto para que nada cambié que fue desarticulado por la valentía histórica de Raúl Alfonsín. La derrota del pacto militar-sindical permitió la consolidación de la democracia que cumple 40 años.

No fue el primer pacto de la cuestionada dirigencia sindical peronista. En 1966 pactaron con el dictador corporativista Juan Carlos Onganía el control de la salud de sus afiliados a cambio de su apoyo al golpe de Estado que derrocó al presidente constitucional Arturo Illia, Cabe acotar que este sistema de Obras Sociales sindicales no existe en ningún lugar del mundo, ya que la salud está a cargo del Estado o de los privados. Con el control de las obras sociales, los sindicatos se aseguran una gran fuente de recursos para su poder político y también para sus negocios personales. Actualmente los argentinos sufrimos la existencia de un nuevo pacto para que nada cambié y que pretende consolidar el camino de la decadencia por el que atravesamos.

Hoy vemos a la cúpula sindical con el candidato peronista Massa y el líder anarco-libertario-peronista Javier Milei.

Hace bastante tiempo que Javier Milei viene reivindicando al peronismo y omite hablar contra el kirchnerismo, a la vez que elogia permanentemente al expresidente Carlos Menem, que falleció condenado por la justicia y protegido por Cristina y el kirchnerismo. Aunque a veces trata de disimular su afinidad por el peronismo y kirchnerismo, no lo logra. Milei viene de integrar el equipo de la fórmula Scioli-Zanini y participó de actos de Moyano y los piqueteros contra el Gobierno de Cambiemos.

Los dirigentes más importantes y los candidatos del líder libertario provienen en un 90% del kirchnerismo y el massismo. 

Incluso un grupo, cómo el de José Bonacci y la diputada Lucía Montenegro, que vienen de ser dirigentes y aliados del grupo del líder peronista extremista Alejandro Biondini, que fuera denunciado por sus simpatías con la ideología nazi. 

Muchos e importantísimos periodistas vienen denunciando este pacto que ya es casi un secreto a voces. Incluso denuncias sobre el hecho que Sergio Massa vendría financiando y colocando candidatos en las listas de Javier Milei. El libertario, cumpliendo con el dicho “el que calla otorga” se niega a presentar declaraciones juradas a la Afip y a mostrar las facturas de sus ingresos, que provendrían, según sus dichos, de supuestas conferencias en lugares y con destinatarios desconocidos.

Fueron sorpresivas y escandalosas sus reuniones con los máximos dirigentes sindicales peronistas. Después de afirmar cientos de veces que “no negocia ni se reúne con la casta“, pactó con lo peor de las castas cegetistas Primero Gerardo Martínez, de la UOCRA, sospechoso de integrar el batallón 601 del Ejército, acusado de los más graves crímenes de lesa humanidad. Continuó con el jefe gastronómico Luis Barrionuevo, famoso por su confesión “tenemos que dejar de robar por dos años”. El acuerdo con Barrionuevo consistiría en que el cacique gremial lo apoyaría en las elecciones y le facilita cientos de fiscales. La contrapartida de Milei es que dejaría en manos del peronista la Superintendencia de Servicios de Salud y la Secretaría de Trabajo. Con esto la cúpula sindical peronista se asegura el control de las obras sociales, principal fuente de su poder y también de la corrupción. Para confirmar este turbio pacto, recientemente recibió el apoyo de Facundo Moyano, el hijo del jefe camionero, quién le regaló a su heredero el Sindicato de Peajes, en un turbio acuerdo con Néstor Kirchner. También Milei está aliado con lo que queda del peronismo menemista a través de su candidato en La Rioja, Martín Menem.

Esta elección presidencial es clave. Determina si continuamos con la decadencia o torcemos el rumbo. La única fuerza verdaderamente opositora es Juntos por el Cambio y su candidata Patricia Bullrich. Los triunfos de candidatos opositores en distintas provincias gobernadas por el peronismo, marcan una gran tendencia, preludio del triunfo de Juntos por el Cambio en las presidencial.

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