miércoles 22 de mayo de 2024
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El orden geopolítico mundial en transición, y el “momento Kiev”

¿Declina Occidente? ¿El resto del mundo incrementa su poder? ¿Llegó la hora de las potencias medias? ¿Asistimos al advenimiento de un orden geopolítico a la carta? Esos fenómenos existen, pero no permiten comprender la gramática del poder mundial. Para leer estratégicamente la agenda global del 2024, es necesario identificar las fechas significantes y las geografías donde colisionan los intereses de los protagonistas de la política internacional.

En el mundo de hoy, la “Declaración chino-rusa de amistad ilimitada” (4/2/22) constituye el dato central. Previamente a la invasión rusa a Ucrania, ambos países definieron un objetivo común: rechazar la hegemonía americana-occidental. El núcleo de esa estrategia es claro: aislar a los EE.UU y movilizar al resto, un “colectivo” llamado “Sur Global”. El aislamiento se expresaría en los espacios multilaterales, como las Naciones Unidas, acompañado por la creciente autonomía de algunas potencias medianas, cuyas opiniones no coinciden con el interés americano.

Un ejemplo: Arabia Saudita que junto a Rusia lideran la OPEP Plus. La estrategia de aislamiento también incluye un formato muy particular: la “diplomacia contable”. Estados Unidos, y sus socios, suelen quedar en minoría en momentos de crisis y muchas veces pierden votaciones relevantes en Naciones Unidas. De esta forma se consolida la imagen de derrota y de pérdida de poder de Occidente frente a los nuevos bloques y a las nuevas alineaciones.

Aunque en verdad hay también un relato. Ejemplo: en el “espacio BRICS” la homogeneidad no existe. Para la India su seguridad está amenazada por China; defiende a Israel en Gaza y no apoya la idea de sustituir al Dólar porque favorecería al yuan chino. Brasil y la India aspiran a reformar la Carta de la ONU, porque pretenden ingresar al Consejo de Seguridad, pero Pekín no los acompaña. India le compra petróleo a Rusia, pero lo paga en rupias, no en dólares, para no violar las sanciones americanas. Y la moneda común? Ahora bien, si bien la unidad “del Sur” no existe, no pueden ignorarse los crecientes costos que Washington asume para garantizar y gestionar sus alianzas.

En cierta forma se vuelve a plantear un viejo dilema al que apuntaba Stanley Hoffmann en los ’70: los EE..UU. estaban enredados como Gulliver y pagaban altos costos por la defensa de países que no necesariamente eran vitales para su seguridad. Hoy esa cuestión es clave, gastan innumerables recursos para garantizar, al mismo tiempo, la libertad de navegación en el Mar de la China y en el Mar Rojo, donde los Hutíes, desde Yemen, amenazan la autopista marítima que une el Mediterráneo con el Índico y por donde circula el 12% del comercio mundial. Concluyendo, la alianza China/Rusia, que suma parte del mundo en desarrollo, constituye un dato insoslayable de agenda del poder mundial, pero allí también existen intereses que pugnan, por ejemplo, en el gran espacio post-soviético del Asia Central.

Sobre ese tema recientemente opinó uno de los más encumbrados ideólogos de la escuela “euro-asiática rusa”: Aleksander Douguine. Este académico, con acceso al Kremlin, acaba de afirmar “que la integridad territorial de todo Estado post-soviético sólo puede estar garantizada manteniendo relaciones positivas, o neutras, con Rusia”. Doble mensaje: para las “ex-Repúblicas TAN” de Asia Central y para Europa. China no comparte esa visión imperial y atrae a esos países asiático- islámicos que se distancian de Moscú. Un ejemplo simbólico: algunos ya no utilizan el ruso en sus encuentros bilaterales con Moscú.La agenda geopolítica del 2024 seguramente girará en torno a Ucrania. La guerra atraviesa una impasse, pero la dinámica estaría evolucionando en favor de Rusia. La contraofensiva de Kiev finalmente no tuvo éxito: Ucrania es un campo minado donde Rusia ha montado una defensa inexpugnable.

El “momento Kiev” fue insuficiente, a pesar de la cuantiosa ayuda de la OTAN. Ahora habría llegado “el momento Putin”, que recuperó la iniciativa una vez descabezada la milicia Wagner. Existe una explicación de la recuperación militar rusa: ella rentabiliza el tamaño de su economía y de su demografía, y en una guerra de artillería esas ventajas cuentan. Moscú puede incorporar tropas, dispone de una industria militar que produce obuses, que le faltan a Ucrania, e importa armamentos de Corea del Norte habilitada por Pekín. Kiev depende de la ayuda militar y el peligro radica en Washington: el regreso de Trump en el 2024.

Por esa razón el presidente Zelenski se convirtió en vocero que viaja por el mundo buscando la continuidad de la ayuda externa. La clave de bóveda está en la Unión Europea: Ucrania podrá resistir si Bruselas se convierte en garante. Hoy el núcleo estratégico de la Unión-Alemania, Francia y Polonia-no duda, pero falta consenso: países como Hungría se oponen. Si Bruselas decide jugarse, Ucrania podrá evitar la derrota.

En 1956, Gran Bretaña y Francia, expulsados del Canal de Suez y abandonados por los EE.UU, tomaron conciencia de su irrelevancia y finalmente en París escucharon el consejo de Konrad Adenauer: “queda una manera de desempeñar un papel en el mundo, unirse para integrar Europa”. Al año siguiente se firmó el Tratado de Roma, ahora acaba de aprobarse el inicio del trámite de ingreso de Ucrania a la Unión.

Publicado en Clarìn el 28 de diciembre de 2023.

Link https://www.clarin.com/opinion/orden-geopolitico-mundial-transicion-momento-kiev_0_JfhlIz9h36.html

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