miércoles 22 de mayo de 2024
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El legado y el programa del radicalismo: conjugar la libertad y la justicia

En tiempos de pertenencias volátiles y rituales efímeros, en tiempos en los que la obsolescencia constituye una amenaza en todos los órdenes, la Unión Cívica Radical -contra muchos pronósticos- cumple 130 años.

La vigencia de cualquier organización tiene que ver, entre otras cosas, con la actualidad de sus propósitos. Y lamentablemente, a pesar de los avances que hemos tenido como país, no hemos concretado el estándar de calidad institucional que es el leitmotiv de la tradición partidaria.

Por fuera de un marco institucional respetado y respetable, las sociedades quedan expuestas a la capacidad ocasional de sus líderes o a hechos fortuitos, como puede ser el precio de algún producto que exportan.

Por vieja que suene la melodía democrática, lo cierto es que para quienes amamos la libertad, creemos en el pluralismo, rechazamos la acumulación de poder, o valoramos el sentido reformista de la acción política, no hay alternativa al único sistema de gobierno que permite remover a las autoridades de manera pacífica.

Los radicales no ignoramos que en todo el mundo ha renacido, desde el fulgor de las pantallas, una nueva búsqueda de hombres, mujeres y soluciones providenciales. Como no ocurría hace tiempo, “las instituciones” lucen pesadas, desactualizadas y grises frente a un mundo en transformación, aumenta la sensación de ingobernabilidad global y el hartazgo de las clases medias.

En esa crisis de expectativas hacen su agosto los discursos salvíficos, los portadores de verdades de ocasión, y la ocurrencia de la frase picante reemplaza a la reflexión y a la construcción de sentido. Así son y siempre serán las modas: atractivas, provocadoras y fugaces, corrosivas y desafiantes.

Las grietas son la expresión de una cultura crecientemente excluyente, de desprecio a los procesos institucionales, de abandono del rol pedagógico de la política. Sin sentido referencial la confianza cívica se desmorona.

Con todo, el cumpleaños encuentra al radicalismo en una tarea relevante, reconfigurando el debate argentino detrás de una agenda de progreso que, sin menoscabar los desafíos del hoy, nos permita recuperar el rol de constructores de una sociedad más justa.

La pandemia concluirá, y el país seguirá necesitando una hoja de ruta que se haga cargo de su realidad y que se proponga resolverla.

Para esos fines ponemos en acto: responsabilidad republicana para sostener una alternativa de gobierno unida, renovación de autoridades en todos los distritos, bloques parlamentarios disciplinados, apertura a nuevas figuras y sobre todo: una visión.

Estamos urgidos por aumentar nuestro capital social, cognitivo y sanitario, por impulsar un proceso de reconfiguración territorial, productivo y ambiental, por poner la energía en el aliento que debemos ofrecer al talento científico y emprendedor, proyectándolo al mundo.

Nuestra agenda laboral y social debe romper el corset corporativo y asistencial. Nuestro estado debe ser necesariamente profesional. Argentina es más que esta actualidad.

El radicalismo vuelve a proponerle al país una visión, para que sea asumida por toda una generación, que nos convoque y nos exceda y que enfrente sin ambigüedades los lastres.

Como hace 130 años, un rezo laico nos convoca y nos conmueve a quienes creemos que se puede conjugar la libertad y la justicia, y para quienes la historia es legado, y el futuro programa.

Publicado en Clarín el 24 de junio de 2021.

Link https://www.clarin.com/opinion/legado-programa-radicalismo-conjugar-libertad-justicia_0_3xEgQwChF.html

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