martes 21 de mayo de 2024
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El Gobierno, reprobado en Educación

Las declaraciones medievales de Bertie Benegas Lynch sobre que la educación no debería ser obligatoria no son una noticia vieja y superada por la división del bloque libertario en Diputados ni por el fin del noviazgo del Presidente con Fátima Florez ni por las fotitos con Elon Musk. No hay nada más trascendente que la educación. Lo grave es que esa opinión extraviada, elitista y, por qué no decirlo, suicida –¿qué futuro próspero tiene una sociedad que se desinteresa de la formación de quienes la manejarán el día de mañana?– viene avalada desde lo más alto del oficialismo.

La imposición de una educación gratuita y obligatoria no es una idea extraviada de algún populismo estatizante, sino que fue pergeñada por los padres del liberalismo argentino, Domingo Faustino Sarmiento y Julio Argentino Roca.

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