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05 08 2020

El crispante tiempo que viene


Autor: Daniel Muchnik









Todos quedaron satisfechos, otros compararon con las negociaciones de Ecuador que fueron más rápidas y finalmente están los que mostraron rostros y palabras de escepticismo.

El oficialismo lo vivió como un triunfo, la oposición felicitó el resultado de la negociación. No se escucharon críticas desde ese costado de la escena política. No fue poca cosa alcanzar a reestructurar 21 bonos, 65.000 millones de dólares con los acreedores privados.

Martín Guzmán, Ministro de Economìa, con omnipotencia, había previsto que a fines de marzo podía tener solucionado el paquete con los acreedores. No tuvo suerte. Pero contó con la colaboración de economistas de renombre y hasta de los directivos del Fondo Monetario Internacional para que todo saliera aceitado. Y algunas figuras de la Argentina: los argentinos que están en Washington en distintas funciones en representación del país, Sergio Massa y sus contactos en Estados Unidos y del mismo modo los que tiene el empresario petrolero Miguel Galuccio, ex-CEO de YPF.

Por supuesto la alegría inundaba los corazones de los que intervienen en las Bolsas y mucho más los que se insertaron en Wall Street. Hasta bajó la cotización del dólar

Pero esto ocurrió en el estrato más alto de la sociedad argentina, tal como está estructurada ahora. Porque de la clase media en decadencia y los que poco a pocos se fueron marginando la noticia  del arreglo no tuvo impacto, no le atribuyeron la  importancia que se merece. No siguieron las idas y vueltas en los medios de comunicación, estaban abrumados individual y colectivamente. La falta de trabajo, el cuentapropismo en bancarrota y las distintas peripecias económicas los ha vuelto sonánbulos.

Están más preocupados por la inseguridad, el aumento de la pobreza que pronto redondeará el 50 por ciento. Los 10.000 comedores comunitarios con ollas populares  ya casi no dan abasto y saltó de 8 a 11 millones los argentinos  que se aferran a los planes de ayuda que otorga el gobierno.La pandemia ha castigado a toda la sociedad pero mucho más a los desplazados.

La euforia por el arreglo tuvo sus límites. Se devoró cuatro meses, entramos en default, los empresarios pidieron a gritos salir de la encerrona porque de lo contrario se cortarían todos los contactos con el exterior.Argentina hizo ofertas, le dijeron que no.

En el interín fueron de un lado para otro los rumores. Ayer muchos sabían que el arreglo estaba cerrado pero no hubo confirmaciòn oficial hasta las 3 de la mañana del martes 4, cuando todos dormían, menos Guzman , con sus teléfonos recalentados.

¿El gobierno irá ahora corriendo a tocar el timbre del Fondo Monetario para comenzar a negociar la devolución de los 44.000 millones que el país recibió y no está devolviendo ?. Es my posible que lo haga en el corto plazo. Se indica que es imprescindible para poder respirar y darle una orientación imprescindible al rumbo económico.

Nadie cree posible que el organismo financiero internacional vuelva a otorgarle una mano a la Argentina en el tiempo apresurado que viene y con la pandemia que ahoga las voluntades.

Después arriba la otra cara de la crisis : los movimientos políticos del gobierno del Frente y las resistencias de la oposición. La imagen buena que tenía Alberto a comienzos de su llegada a la Casa Rosada está bajando y la inseguridad se ha convertido en el principal dilema al mismo tiempo que la Ministra de Seguridad Sabina Frederic considera ese fenómeno, que crea una ansiedad mayúscula,  tan solo una exageración de los medios de comunicación. Como siempre pasó con los militantes del kirchnerismo y luego del cristinismo la culpa la tiene el periodismo.

Paralelamente hay malestar contra la cuarentena. Los constitucionalistas  han salido a considerar arbitrarias e  ilegales muchas prohibiciones. Como la invasión de la privacidad si se prohíbe encontrarse con la familia en los próximos días.

En el medio de todas las carencias no se ha comenzado a hablar del plan económico a los que el país necesita atenerse que ya el oficialismo se abraza a la reforma de la justicia y habla de agrandar los números de integrantes de la Corte. Históricamente la Corte Suprema suprema tuvo dos traspiés : con el golpe militar de 1930, que derrumbó a Hipólito Yrigoyen y y lo avaló y con otro golpe cuartelero, el de 1943 donde mantuvo silencio. A lo largo de la mitad del siglo XX la Corte padeció cambios. aumentó o disminuyó la cantidad de sus miembros, se  puso o no a disposición del Poder Ejecutivo.

Ahora la Corte es reticente a todo cambio, de la misma manera que considera inconveniente el aumento de juzgados, como es del deseo del oficialismo.

La oposición del radicalismo más la conducción del PRO, con Mauricio Macri en viaje de placer y por motivos del fútbol, están crispados y atentos, dispuestos a ir al ring más que de costumbre por la pretensión de la reforma judicial que tiene un objetivo : salvar a Cristina Fernández en todos o gran parte de los juicios en la que consideran corrupta o jefa de un grupo de corruptos.

La propuesta de modificar el esquema judicial se pudo resolver en el Consejo de la Magistratura con el voto de Graciela Camaño, supuestamente con la anuencia de Roberto Lavagna o con la voz cantante de Sergio Massa.

Quien diga que vamos para abajo en la institucionalidad en la Argentina no se equivoca.En el sector empresario, pese a la ayuda de la Presidencia en tiempos de pandemia hay varias alertas. Se conocen proyectos y leyes que nada tienen que tienen que ver con la realidad. Como la del "teletrabajo".

Más las palabras de un directivo del Foro de la Convergencia Empresarial que planteó un tema grave: "Hay muchos indicios -dijo- que un sector del Gobierno impulsa la estatización de la economía". No indica qué sector es en ese mosaico peronista.

Es el mismo vapuleado empresariado que escucha acerca de la preparación de un plan oficial de 60 medidas y con la idea de dividir el país por regiones para que se administra mejor, con un paquete de disposiciones para oxigenar  la economía. Entretanto Alberto Fernandez dijo que no cree en los "planes económicos". En el pasado cercano han fracasado, agregó.

El presupuesto diseñado por el actual Poder Ejecuto en diciembre pasado se ha hecho añicos. El Tesoro Nacional utilizó recursos superlativos por 845.000 millones de pesos  que, convertido en dólares llegarían a más de 11.000 millones de dólares.

Ya estamos en la segunda mitad del año, con una producción industrial limitadísima, con casi 100 atentados vandálicos contra silo bolsas ., material preciado para conseguir dólares imprescindibles en los mercado externos.

La alegría de algunos convive con la preocupación de otros.

Publicado en Infobae el 4 de agosto de 2020.

Link https://www.infobae.com/opinion/2020/08/05/el-crispante-tiempo-que-viene/

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