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18 05 2020

El cluster que nos parió


Autor: Martín Tetaz









Parafraseando, o mejor dicho simplificando al extremo al profesor Walter Sosa Escudero, podemos decir que no hay ningún problema con los datos; por lo general los problemas surgen en la lectura de los mismos; en los que se les quiere hacer decir.

En la semana en que la cantidad de casos diarios se duplicaba en la Ciudad de Buenos Aires, las autoridades decidieron flexibilizar la cuarentena y buena parte del circulo rojo de la pandemia, que monitorea los datos con regularidad, quedó estupefacto.
Es cierto que la racionalidad de las decisiones es muchas veces curiosa, como por ejemplo cuando en los primeros días de marzo se insistía en que no era necesario suspender las clases mientras no hubiera circulación viral, pero ahora se mantiene a las escuelas cerradas en los distritos que hace mas de un mes que no tienen casos y al mismo tiempo se pretende recuperar algunas actividades productivas ignorando que la escuela es por sobre todas las cosas un organizador social que permite que los padres trabajen mientras los chicos estudian.


Sin embargo, en este caso hay dos errores de análisis que confunden la lectura de los datos. En primer lugar, los casos que aparecen hoy se contagiaron antes de que se relajara la cuarentena y solo veremos el efecto de las nuevas medidas la semana que viene. En segundo lugar, muchos de los casos nuevos corresponden a clusters o agrupamientos de villas, paradores o geriátricos.
Tan es así que mientras la comuna 1 (que incluye Retiro) tiene 332 casos positivos cada 100.000 habitantes y la 7 (donde está Flores) registra 178, hay nueve comunas con menos de 50 casos cada 100.000.

Por supuesto, esto no quiere decir que la gente que vive en tal o cual barrio valga menos que la que tiene su morada en otro lugar, pero lo que indica es que en algunos enclaves el virus circula mas que en otros y eso es lo que caracteriza a un cluster; es un agrupamiento que tiene poca varianza hacia dentro y mucha hacia afuera (por ejemplo los adultos mayores de un geriátrico son bastante parecidos etariamente entre sí, pero distintos al promedio de los que están afuera).
El virus corre más rápido dentro de los barrios, los paradores y los geriátricos, en algunos casos por mayor contacto con infectados (geriátricos) y en otros casos por menor distanciamiento social (villas y dormitorios) Tan es así que el Gobierno de la Ciudad testearon 377 sospechosos en la villa 31, encontrando 192 positivos (50,9%), muy por encima de la positividad promedio del 12% que tiene CABA.

Naturalmente, los clusters no son guetos y por lo tanto si hay mas casos en un geriátrico, habrá más contagios entre los familiares que visiten a los abuelos y si el virus se esparce en una villa acabará saliendo con la circulación de los trabajadores que viven allí, pero trabajan en otro lugar, máxime si usan el transporte público para movilizarse.
Pero en la medida que lleguen a zonas en las que hay mas distancia social, menguará su capacidad reproductiva.

Me gusta pensar al virus como un fuego que se propaga más rápidamente (R0 alto) en bosques secos, pero se corta cuando llega a un espejo de agua o un desierto y baja su velocidad cuando se encuentra con bosques verdes menos densamente poblados (R0 bajo). 

Mi fuente del área de salud me cuenta en off que, aunque la cantidad de nuevos casos de la ultima semana es un 116% mayor que la semana anterior (R0 aproximado 2,16), el R0 fuera de los clusters es de 1,2 de modo que, aunque es inevitable que los casos de los barrios vulnerables acaben contagiando más gente incluso fuera de esos agrupamientos, eventualmente diluirán su capacidad de multiplicarse cuando lleguen a poblaciones con mas distancia social. 

Entonces, si bien un mayor numero promedio de contagios semanales estresa más el sistema de salud (que hoy luce holgado con un 3% de ocupación de las camas destinadas a COVID), la pendiente de la curva (la velocidad a la cual crecen los contagios) no depende de su nivel y por lo tanto no hay razón para endurecer la cuarentena si se prevé que el R0 vuelva a estabilizarse cuando acabe el proceso 

Para ponerlo en otras palabras; una comunidad con 1000 casos activos por millón no tiene una tasa de propagación distinta que una que tiene 5000 casos. La probabilidad de que una persona COVID positiva contagie a otra depende de la cantidad, duración y calidad de contactos que tenga con otras personas; no de la cantidad de habitantes que tenga la ciudad. No corre mas rápido el virus en Rosario, que en Resistencia y sería un error, con enormes consecuencias en lo económico, que se endureciera la cuarentena si el aumento en los casos no se produce por un relajamiento en la distancia social o en el cuidado personal

Publicado en Clase Media, el Newsletter de Martín Tetaz, el 18 de mayo de 2020.