lunes 24 de junio de 2024
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El 1 de mayo y las leyes laborales de los gobiernos radicales

El primero de mayo los radicales festejamos las leyes laborales y la vigencia de la Constitución Nacional. Festejamos las leyes laborales que fuimos generando durante nuestras gestiones: todo el marco de cuándo se va a trabajar, cuántas horas, qué días, cuánto se paga por las horas extras, los feriados, son obras de Hipólito Yrigoyen.
El salario mínimo vital y móvil es obra de Arturo Illia. 
La creación del derecho previsional, con carácter casi universal, es parte de la obra
de Hipólito Yrigoyen, pero, no fue comprendida en su tiempo. Durante su primer gobierno se hicieron las primeras cajas jubilatorias; primero para los trabajadores de las empresas de servicios públicos (tranviarios, telefónicos, telégrafos, gas y electricidad), luego para los bancarios y empleados de compañías de seguro.
Fue en el gobierno de Marcelo T de Alvear que se procuró la expansión del sistema previsional a los empleados industriales, de comercio y de la marina mercante, a los periodistas y a los artistas gráficos. Hubo, paradójicamente, fuertes luchas sindicales y patronales contra la ley, por diversos motivos, pero acabó siendo promulgada bajo el número 11.289. Los rasgos de esta ley casi centenaria se continúan hoy: inembargabilidad de la jubilación, derecho a pensión para las familias, jubilación por incapacidad para el trabajo (sea o no trabajando), aportes jubilatorios a cargo del empleado y patrón en forma simultánea (5 y 8 %), aportes a cargo del trabajador en forma exclusiva (primer salario, primer aumento salarial), elección del directorio de las Cajas por parte del Senado, de los trabajadores y empleadores mediante el voto.
La democracia social también se relaciona con el voto, así como las cajas jubilatorias son una consecuencia de la llegada del radicalismo al poder, el voto es siempre el instrumento para transparentar al poder. Como sostiene Norberto Bobbio, no sólo es quienes votan, sino donde se vota: y ese voto en las cajas jubilatorias es paralelo al voto de los estudiantes en las universidades y la llegada de gobiernos elegidos por el pueblo en las provincias.
Cuando me refiero a que fue un triunfo de la política emancipadora de Hipólito Yrigoyen y su krausista concepto de la armonía en la sociedad me refiero a las huelgas que impulsó la Unión Sindical Argentina, y el lock-out patronal contra la ley de jubilaciones. La publicación de la USA, Bandera Proletaria, : “La Ley de Jubilaciones es una amenaza para la independencia sindical de los trabajadores. Su espíritu va contra el Sindicato, tiende a sustituirlo en su función emancipadora, pretende demostrarle al trabajador ignorante, conservador o reformista que el Estado puede ejercer funciones paternales de protección”
Bandera Proletaria, en su artículo “La horca de la jubilación” rechaza la política radical: “La génesis de la ley jubilatoria está en lo siguiente: las finanzas del país están de tal manera embargadas por los continuos despilfarros de todas las administraciones que llegará un día en que los capitalistas no quieran hacer empréstitos por falta de garantía”…”necesitando dinero el Estado, siendo él el más grande propietario, no puede sacarlo de la propiedad ni del privilegio; entonces va a quitárselo al trabajo”… “La máquina estatal se agiganta… ¿Cuántos empleados se necesitarán?…¡Qué venero para los partidos, para los comités. Si así vamos, el país se convertirá en un país de parásitos improductivos”… “Ya no sólo hay que alimentar al burgués, sino también al aliado del burgués, al apéndice atrofiado e inútil”… “Tendrán dinero para campañas electorales, para favorecer a los correligionarios, para chanchullos y porquerías”. En esa lucha contra la ley jubilatoria, uno de los más activos fueron los dirigentes comunistas, que recriminaban a la conducción sindical ser complaciente con la ley, y llamaban a medidas más duras. Las resistencias patronales y sindicales ayudaron a congelar el derecho previsional más de veinte años, hasta que después de destruido el sindicalismo revolucionario, el peronismo avanzará en el mismo sentido, en el marco de una sociedad donde la huelga había pasado de no estar reglamentada a tener más prohibiciones que nunca en la historia del país. 
Es por ello que en 1957 el radicalismo le da un rango constitucional a un derecho a huelga que estaba reglamentado de modo tal de impedir su ejercicio en forma confrontativa durante el peronismo.
Pero también podemos leer tantas normas que los radicales han propuesto en estos años en el congreso y que han sido paradas porque el peronismo ha vuelto a un derecho más sindical y menos universal, donde el rol lo tenga el sindicato fuerte y no los derechos universales, como la vetusta legislación sobre licencias. 
Si queremos entender el norte de los radicales, hay que volver a leer la Constitución Nacional, donde quedó marcado los principios del radicalismo sobre el tema: “El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes, las que asegurarán al trabajador: condiciones dignas y equitativas de labor, jornada limitada; descanso y vacaciones pagados; retribución justa; salario mínimo vital móvil; igual remuneración por igual tarea; participación en las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección; protección contra el despido arbitrario; estabilidad del empleado público; organización sindical libre y democrática, reconocida por la simple inscripción en un registro especial”, nosotros somos el artículo 14 bis, feliz día.
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