viernes 23 de febrero de 2024
spot_img

¿Dónde hay una vacuna, viejo Gómez?

El Presidente de la Nación sorprendió con una cadena nacional, recurso que hasta ahora, como forma de comunicar y para diferenciarse de su principal electora, no había utilizado mucho.

En medio de un aumento de casos del COVID-19 y sin estrategia clara, reitera que la única medida que tiene a mano es volver a amenazar con un encierro que hoy por hoy, nadie está dispuesto a cumplir.

El solo hecho que los canales de televisión siguieron con su programación habitual luego de las palabras del presidente, sin volver a un noticiero, señala la devaluación de un gobierno desgastado que, al día de hoy, no tienen un solo acierto propio que mostrar.

Mientras Chile ya vacunó al 25% de la población en una campaña constante y Brasil, pese a la locura de su presidente, se anotó con 100 millones de vacunas de Pfizer, Argentina espera un avión que en Rusia no tiene aún despacho de embarque ni de cantidad de dosis, solo para que el fin de semana no se agote la capacidad de vacunación.

El presidente dice “el país tiene capacidad para vacunar 4.000.000 de habitantes por mes”. ¿Cómo puede ser que un país que destina el 10% del PBI a las distintas instancias de salud (contando el sistema estatal, privado y sindical y el nivel nacional, provincial y local) pueda vacunar por mes solo al 10% de su población. Un país que se destaca, además, por tener uno de los mejores calendarios de vacunación del mundo.

¿No será Sr. Presidente que lo que falta es vergüenza? La misma vergüenza que faltó cuando primero vacunaron a los padres de la ministra de salud (casualmente el primer día de la campaña, a la misma hora y en el mismo lugar) o cuando al lado del despacho ministerial se vacunaba uno de los escribas del régimen, en razón de sus lazos de amistad con el anterior ministro, o cuando se envío un frasquito con cinco dosis a un expresidente para que se vacunen él y su esposa y, para no tirar las otras tres se vacuno a las hijas, sin estar en ninguno de los grupos de riesgo ni en los grupos etarios correspondientes. O cuando vemos los vacunados jóvenes de Chivilcoy y tantos otros distritos de la provincia de Buenos Aires, mientras el personal de salud y los mayores de ochenta años siguen esperando.

Seguimos esperando explicaciones de cuáles fueron las “condiciones inaceptables” para firmar por una vacuna entonces disponible y eficaz. Y las seguimos esperando porque no las hay. Usted no quiso firmar. No se entiende Sr. Presidente. Quienes alguna vez militamos en política siempre tuvimos el sueño (la más de las veces frustrado) de llegar al sillón en el que Ud. se sienta y nos imaginamos tomando decisiones trascendentales que le cambien la vida a la gente. Este es uno de esos momentos. Mire los medios de comunicación de Estados Unidos. Mire al anterior presidente (aunque a Ud. y a muchos de nosotros no nos caiga bien, al menos no hay grieta en eso) y mire al actual. Uno impulsó y puso todos los recursos económicos para que las empresas de su país hagan la vacuna. El otro mantuvo esos contratos e impulsó si, de verdad, un plan serio de vacunación, llegando a vacunar en un día más que lo que Ud. dice que podemos vacunar nosotros en un mes.

Sea creativo, nombre un ministro de vacunas como hizo Gran Bretaña, (eso sí, que no sea como su canciller y hable inglés para poder negociar, incluso, con los laboratorios chinos o rusos, seguro que los gerentes médicos de los laboratorios de esos países hablan en dicho idioma. Sabe por qué nos damos cuenta, porque los informes que presentan lo hacen en ese idioma). Cree un fideicomiso si es necesario. Muchos estarán dispuestos, una vez más, a aportar para que haya fondos para comprar las vacunas. No importa si ya pagamos impuestos.

Un consejo, no se le ocurra volver a cerrar la maltrecha economía, que hace rato se viene cerrando por sus erráticas políticas económicas. Tampoco volver a cerrar las escuelas, no sabe el daño que le hizo a los chicos en el último año. Tal vez como ni usted ni su vicepresidenta tienen hijos en edad escolar, no lo vieron de cerca.

Tenga cuidado cuando da números Presidente, hasta ahora no acertó en ninguno. Si los países centrales se anotaron con el 88% de las existencias de vacunas, será porque tienen el 70% de la población mundial en primer lugar.

No use las externalidades (que las hay, no somos necios) para ocultar su propia ineficacia. Es tan sencillo como lo dijera, en otro sentido, otro presidente norteamericano cuando se refirió a la economía, pero en este caso, es la vacuna.

spot_img

Veinte Manzanas

spot_img

Al Toque

Alejandro Garvie

La contra cumbre de Davos

Maximiliano Gregorio-Cernadas

Abordajes de la política exterior argentina

Fabio Quetglas

Un federalismo responsable