viernes 23 de febrero de 2024
spot_img

De la guillotina electoral a una nueva cultura de gobierno

Quedan atrás los tanques discursivos que permitieron a Milei vencer en las últimas elecciones al viejo orden político. Surge, entonces, la pregunta: ¿este triunfo representa un cambio cultural? Me permito imaginar, por el momento, a la mayoría que invistió al nuevo presidente más como un grito de horror, repugnancia y rechazo a las actuales coaliciones que la expresión de una transformación de nuestros valores.

Por otro lado, no observo en esta mayoría un giro a la derecha ni una homogeneidad sobre el modelo económico y social a seguir. Sí un deseo de protagonismo y visualización ante la dirigencia decepcionante que gobernó durante estas cuatro décadas. Sí un alarido que reclama un cambio de prioridades, como así también el reconocimiento de sus padecimientos y de derechos tangibles y actuales.

Una suerte de guillotina pacífica y democrática que con su irrupción trajo una reconfiguración del sistema político -la implosión de Juntos por el Cambio es una de las primeras consecuencias-. Habrá que seguir de cerca cómo evoluciona esta fragmentación en la sanción de leyes y el apoyo que tendrán las iniciativas del Ejecutivo, en una nueva dinámica parlamentaria que se asemeja a la brasileña donde los gobernadores hacen sentir el precio de su apoyo.

La pregunta sobre si estamos frente a un giro cultural es relevante por muchas razones, pero fundamentalmente porque el efecto de la crisis se sentirá en las vísceras y se medirá sobre cuánta tolerancia tendrá la sociedad a un programa de estabilización económica que inexorablemente golpeará, aún más, a la mayor parte de los argentinos.

El cuadro es angustiante porque en los últimos años ya vimos -y sentimos- pasar la motosierra sobre nosotros; ya sufrimos una poda de nuestras expectativas con recesión, caída de salarios, gran inflación y aumento de la pobreza, entre otras plagas. Es decir, el ajuste ya se hizo sobre una economía y una cultura que preservó la actividad, con bajo desempleo, pero en forma artificial. ¿Hay margen para más privaciones?

En cualquier lugar del mundo estos niveles de restricción serían percibidos con inmenso dolor. La próxima “motosierra” propuesta por Milei se aplicará en un país que viene navegando aguas tormentosas. Lamentablemente, esta tempestad, como otras ya vividas, ampliará de nuevo la desigualdad. Son catástrofes distributivas cíclicas que nuestro sistema político infringe a los ciudadanos. La presente es el legado de la presidencia fallida del triunvirato Fernández – Fernández – Massa.

La prioridad de Milei será lograr un plan de estabilización exitoso, para luego comenzar a salir de esta encerrona enloquecida y empobrecedora. Si tiene éxito podrá fundar un proyecto de grandeza que él ubica en un pasado fundacional y esplendoroso -dicho sea de paso, en su discurso inaugural realizó una convocatoria a aquellos que quieran sumarse a esta epopeya sin demasiadas exigencias por el prontuario-.

Más que la génesis de una nueva era, Milei podría ser un presidente capaz de encarnar un periodo definido que siente las bases de un orden diferente. Una figura transicional que con ejemplaridad asuma restricciones y privaciones con el fin de un futuro cercano menos sufriente.

Un presidente que se consolide a partir de logros no necesariamente grandiosos, pero sí muy importantes en este momento del país: alcanzar índices lógicos de inflación, bajar la pobreza en forma sostenida, permitir el ahorro y el crédito, comenzar a alinear una importante fuerza para torcer nuestros malos indicadores en educación.

Milei tendrá enormes batallas para alinear intereses ya arraigados y constituir un liderazgo, por ahora, solo basado en la legitimidad de la mayoría que lo votó. Los valores que proclama deberán anudarse rápidamente a intereses que lo asistan e interpretar demandas variadas de una sociedad lesionada. Para eso, tendrá que encarnar una mejor política. Requerirá de mucha destreza.

¿La elite política, económica, sindical e intelectual está dispuesta a realizar esa mutación que el Presidente buscará imponer al conjunto? No pareciera el caso.

Mientras tanto una mayoría terrenal y expectante busca un conductor para un nuevo inicio. Veremos si Milei se trasforma en él.

spot_img

Veinte Manzanas

spot_img

Al Toque

Alejandro Garvie

La contra cumbre de Davos

Maximiliano Gregorio-Cernadas

Abordajes de la política exterior argentina

Fabio Quetglas

Un federalismo responsable