sábado 22 de junio de 2024
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De halcones, palomas y “topos”, de Braden a Rocha

El ex embajador norteamericano Manuel Rocha, uno de los más experimentados hombres del Departamento de Estado, con múltiples destinos en América latina, entre ellos la Argentina de los años 90, y recordado como un “halcón” , anticomunista de la línea dura, resultó ser un espía que reportaba a la Cuba de Fidel Castro.

La sorpresa que causó esta revelación, sobre todo en quienes fueron sus interlocutores y jamás hubieran sospechado semejante cosa, se matiza con otros antecedentes históricos que permiten develar los vasos comunicantes detrás del tinglado de la geopolítica del siglo XX, desde la segunda posguerra a la Guerra Fría, hasta nuestros días. Algo que cuentan tantas novelas de espías de John Le Carré y recrea tan bien la serie The Americans, cuyo título en español es precisamente “Los infiltrados”.

Uno de los casos más resonantes, aunque poco recordado, es la que involucra al famoso embajador Spruille Braden, el antagonista del coronel Perón que terminó siendo, involuntariamente, un principal aliado de este en su ascenso a la presidencia durante aquel 1945 que cambió el mapa político de la Argentina.

Pese a los servicios prestados a su país, Braden era, al momento de su defenestración, objeto de otras sospechas por parte de influyentes sectores de la política hemisférica de Washington. Un libro publicado en edición bilingüe en 1947 en Ciudad Trujillo, República Dominicana, lo acusa abiertamente de “servir a los intereses del Soviet”.

Su autor, José Vicente Pepper, un publicista de origen venezolano que trabajaba para el dictador dominicano Rafael Trujillo, denuncia que “el funesto Spruille Braden estranguló en sus manos la obra grandiosa de Roosevelt (y) trabajó solamente en beneficio de la penetración soviética”.

El senador republicano Kenneth Wherry, citado en la misma publicación, recomienda que “el primer lugar donde debemos comenzar a barrer el comunismo es en nuestro propio patio trasero. Algunos de los importantes funcionarios del Departamento de Estado deben ser eliminados. Seguimos teniendo en el Departamento de Estado a ese señor Braden…”. Adquiriendo una fachada arquetípica, así como los veían -o querían ver- sus enemigos, detrás de estos halcones fervorosos e inflexibles se escondían “topos”, agentes encubiertos.

Con el típico estilo de informe de inteligencia el libro firmado por Pepper relaciona fuentes, personajes y hechos fragmentarios y los conecta como pruebas contundentes. Pero se ocupa de recordar un hecho cierto: “Fue Braden quien hizo del líder comunista Gustavo Durán su ayudante especial, a sabiendas de que se trataba de un peligroso agente de Moscú”.

En una breve biografía de Braden, publicada en 1962, Rogelio García Lupo destaca la trascendencia de su labor diplomática y su influencia general sobre la política de los EE.UU. hacia Latinoamérica.
Tras recordar su relación económica con la familia Rockefeller, escribe García Lupo: “La vida de Spruille Braden es en realidad difícil de creer. Su paso por la diplomacia ha cosechado un número inigualable de agravios contra los Estados Unidos en los países adonde, precisamente, han ocurrido después las mayores expresiones de sentimientos antinorteamericanos. Las minas de cobre, donde los trabajadores de Chile sufren peores condiciones de vida, simbólicamente, llevan el nombre del Braden. La guerra boliviano-paraguaya se desató a causa de una disputa por territorios petrolíferos que habían sido adquiridos por Braden y al pie del tratado de paz de Montevideo, que puso a resguardo los intereses de la Standard Oil en el Chaco, también está el nombre de Braden. Braden encabezó la campaña contra el gobierno de México, a causa de la nacionalización del petróleo y es el mismo que interfiere en la política de Colombia… Braden irritó a los cubanos siendo embajador en La Habana con una descarada intervención para obtener la baja del precio del azúcar. En sólo cinco meses que permaneció en Buenos Aires, Braden logró convertirse en el emblema de la lucha nacional contra los Estados Unidos y cuando fue retirado de la diplomacia continuó provocando a los latinoamericanos. Dirigió personalmente la campaña continental contra los gobiernos de Arévalo y Arbenz en Guatemala, desprestigió cuando pudo al régimen nacionalista de Bolivia y denigró internacionalmente a Vargas…”.

Al lado de Braden estaba el enigmático Gustavo Durán, español republicano y antifascista acusado de reportar a Moscú. Amigo de Rafael Alberti, de Federico García Lorca, de Luis Buñuel, de Ernest Hemingway y de tantos otros poetas, escritores y pintores, entre ellos Victoria Ocampo, Durán era un personaje acompañado por el aura de la leyenda y la ficción y resulta ser otra pieza clave en esta historia de intrigas internacionales y diplomacias secretas.

El otrora poderoso embajador Rocha, detenido en Miami, tendrá más tiempo libre ahora, mientras espera un juicio por traición a la patria, para leer sobre aquellas historias de diplomacia y espionaje.

Publicado en Clarín el 16 de diciembre de 2023.

Link https://www.clarin.com/opinion/halcones-palomas-topos-braden-rocha_0_HqdXimzVWQ.html

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