jueves 22 de febrero de 2024
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Crisis educativa: la agotadora discusión con la realidad

Hace unos días la “televisión pública” exhibió un documental sobre la situación de la educación durante el 2020 titulado “#ElOtroPaís: La comunidad educativa frente al Covid-19”.

Como era de esperar (lamentablemente) quienes sientan el interés de verlo no van a encontrar en él ninguna autocrítica al hecho de haber cerrado las escuelas durante todo el año; de poco sirven los eufemismos tales como: “las escuelas no están cerradas” o “nunca se dejó de dar clases”, porque la realidad nos dice “que más de 6,5 de cada 10 niñas, niños y adolescentes aún no tiene la posibilidad de concurrir a las escuelas bajo ninguna modalidad” (Fuente: Cippec, allá por el mes de noviembre). La realidad nos dice que cuando armamos una clase por meet en el mejor de los casos menos de la mitad de los alumnos se conectaron y apenas un poco más entregaron las actividades, entonces este documental nos vuelve a poner en la incómoda situación de discutir una vez más con la realidad.

Pero como ya he dicho, ni una sola autocrítica sobre esto. Por el contrario, si algo salió mal o no tuvo el resultado esperado, la culpa es entonces de la pandemia y de los 4 años del gobierno anterior, en varios pasajes se hace referencia a la “pesada” herencia recibida.  En ese “otro país” del que habla el documental, podemos ver al ministro de salud decir que se decidió cerrar las escuelas porque los niños son transmisores del virus, pese a toda la evidencia científica y fáctica que demuestra lo contrario, el señor ministro de salud (un científico) dice esto sin siquiera ponerse un poco colorado en un set de filmación.

La trama esta plagada de relatos cargados de emoción, con una estética cinematográfica se puede ver a una maestra yendo a la casa de un alumno a dejar “los cuadernillos” para que los chicos “sigan recibiendo educación” ¿hay datos de cuántas maestras fueron a cuántas casas de alumnos y cuál fue el resultado de toda esta gesta heroica? ¿o sólo hay imágenes? (sólo hay relato)

“El vínculo lo es todo” dice una maestra mientras recibe una tarea en su celular, veo eso y no puedo dejar de pensar en nuestro presidente, cuando socarronamente nos contaba por la televisión que el domingo se iba a juntar con gente que quiere mucho a comer un asado, ¿por qué no se juntó con esa gente por zoom? Ya sé, es más complejo seguro, quizás el vínculo entre una maestra y sus alumnos no es tan importante como el del presidente con un sindicalista, vaya uno a saber.

Luego se pone mucho énfasis en la “gesta educativa” de haber realizado programas educativos por televisión, pero: ¿se puede saber cuál fue el alcance, el costo y el resultado de todo eso? Porque si fue una política pública son datos básicos que deberían ser públicos, pero sin embargo nadie sabe.

El relato toma a la realidad por asalto una vez más y afirma que: “Tomamos todas las medidas para que los chicos puedan sostener el lazo con la escuela como la cuestión principal” recita con vehemencia uno de los interlocutores de esta obra, obra de un gobierno que dice esto mientras cerró las escuelas todo el año, pero ya lo dice el título es otro país del que están hablando, porque en Argentina el vínculo entre los alumnos y la escuela se rompió e impactó con mayor dureza en los sectores más vulnerables.

“Veníamos de 4 años de un gobierno enfrentado con los docentes” (relata uno de los protagonistas), pero donde dice “docentes” se debería leer: sindicatos afines al peronismo, que hacían paros pidiendo aumentos imposibles mientras hoy cierran paritarias por debajo de la inflación.

Para el gobierno conectividad es equivalente a “recibir educación”, quizás por eso la insistencia una y otra vez con que Cristina regaló las netbooks y Macri malo no las quiso entregar, el pino les tapa el bosque.

“Seño, no hay que salir porque nos vamos a agarrar el coronavirus” le dice un pequeño a su maestra, es que esta idea les han metido a los chicos en la cabeza, entonces ningún alumno manifestaría querer ir a la escuela, porque tal manifestación sería casi lo mismo que atentar contra “la vida” de sus docentes.

El documental publicitario remata con la idea de que sólo nos salvamos si hacemos algo colectivo y no si pensamos individualmente. Casi que te quieren hacer sentir culpable de hacer algo para estar mejor, pienso en los “jardines blue” o bien pagar a un maestro particular aquellos que pueden hacerlo, pasó a ser literalmente algo “clandestino”.

Podemos discutir sobre las posibles soluciones a todos los problemas que han generado tener las escuelas cerradas, pero a nadie le sirve discutir sobre la historia que conforme a una coyuntura sea creada respecto de aquellos problemas. Finalmente, la sensación es que no acaba siendo justo que se use el dinero público para hacer esto, no tuvimos conferencias de prensa con el sr ministro de educación, todo fue incertidumbre marchas y contramarchas, cualquiera se puede equivocar, pero si asumiste la responsabilidad de gobernar cuando te equivocas corresponde una disculpa y, sobre todo asumir que #HayQueHacerLosDeberes Sr. ministro, queremos, necesitamos y le exigimos tener clases presenciales en el 2021.

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