martes 21 de mayo de 2024
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Crecen las posibilidades para un segundo mandato de Joe Biden

Luego de una semana del juicio penal al que está sometido el republicano Donald Trump se vislumbra un resurgimiento de las chances reeleccionistas de Biden. Aunque falta mucho para la elección, en un mundo vertiginoso, a Trump se lo ve debilitado por primera vez.

Lo peor que le ha pasado a Trump es la orden de silencio que lo mantiene “desconectado” de sus seguidores e imposibilitado de usar sus redes sociales mientras comparece durante horas ante un jurado en la sala del Tribunal de Nueva York que lo juzga por el pago a “Stormy” Daniels, la estrella porno, con el que pretendió comprar su silencio.

Cuando sale de la sala se despacha a gusto a través de sus redes sociales acerca de cómo lo está maltratando un jurado “mal elegido”. Y, obviamente alega que el juicio es una interferencia en la campaña electoral: “Debería estar ahora mismo en Pensilvania y Florida (en muchos otros estados, Carolina del Norte y Georgia) haciendo campaña”, dijo Trump a los periodistas en el pasillo del tribunal esta semana. “Todo esto viene de la Casa Blanca de Biden, porque el tipo no puede juntar dos frases. No puede hacer campaña”, en alusión a su “senilidad”.

Su vocera, Karoline Leavitt, dijo que Trump “demostró que permanecerá desafiante frente a esta guerra política sin precedentes, y está claro que el apoyo del pueblo estadounidense solo crecerá a medida que ven a Joe Biden, Alvin Bragg y los demócratas organizar este falso juicio espectáculo seis meses antes de las elecciones”.

Si bien Trump ha logrado incorporar el juicio a su campaña: de hecho, con muchos más minutos de atención que los que alcanza la campaña de Biden, y su victimización sigue la estrategia de la elección “robada”, el público percibe que Trump ha perdido el control de lo que sucede, que su estadía de horas – y semanas – en el tribunal es en calidad de alguien que has sido “puesto en caja” por el sistema judicial y por el juez Juan Merchán quien lo amonestó por gesticular y murmurar sobre un miembro del jurado y negó a sus abogados la lista de los testigos programados para declarar – lo que es una información de rutina en el sistema judicial – porque, como dijo el fiscal, “el Sr. Trump ha estado tuiteando sobre los testigos” antes del juicio. El juez colombiano Merchán también dispuso celebrar una audiencia para considerar la solicitud de los fiscales de declarar a Trump por desacato y multarlo por violar, supuestamente, su orden de silencio. Todos golpes a su enorme ego.

Este ajetreo acota la mayoría de sus mítines políticos a la Gran Manzana porque debe comparecer casi a diario en esa ciudad hasta que acabe el proceso. Y eso puede durar hasta la elección.

El blondo disimula este inconveniente y lo transforma en oportunidad, declarando que “haría una ‘jugada dura’ para ganar el estado”. Nueva York es tradicionalmente demócrata por lo que es casi seguro que Biden gane allí. Trump debería preocuparse por aquellos estados en los que siendo más competitivo está cayendo en las encuestas, no sólo por el asunto del juicio, sino por aciertos de Biden.

Y un punto que también está restando adherentes al procesado ex presidente es el tema del aborto que será clave para un triunfo de Biden de la mano del voto femenino.

Las encuestas registran una merma de votantes de Trump. Una reciente del New York Times/Siena, que mostró casi paridad entre ambos candidatos, reveló que la mayoría de los votantes, incluida una mayoría de independientes, creen que los cargos que enfrenta Trump son serios. Otra encuesta de Reuters/Ipsos de la semana pasada, arroja que el 13 por ciento de las personas que dijeron que votarían por Trump hoy no votarían por él si es declarado culpable de un delito grave. Y una encuesta a estudiantes de Harvard publicada el jueves concluye que, si Trump es declarado culpable en cualquiera de sus cuatro juicios penales, la ventaja de Biden se ampliaría.

Sin embargo, una encuesta de Associated Press publicada esta semana encontró que sólo uno de cada tres estadounidenses cree que Trump hizo algo malo en el actual caso de dinero secreto, a pesar de que un número mayor culpa a Trump en sus otros casos legales pendientes.

Al combo, juicio con restricciones y aborto se le suma que el proceso legal está consumiendo ingentes sumas de dinero en la colecta doble que está haciendo el inmobiliario: para la campaña y para solventar los costos legales. No es una tormenta perfecta, pero no se parece en nada al paseo triunfal que pretendía con para final en el escritorio del Salón Oval de la Casa Blanca.

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