jueves 30 de mayo de 2024
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Consejos inútiles que causaron muchas muertes en tiempos de epidemia

Ante la amenaza de lo desconocido muchas personas han apelado históricamente a prometedoras soluciones mágicas, incluyendo pócimas sanadoras. Hoy nos enfrentamos a una enfermedad que la ciencia investiga sobre la marcha y consecuentemente el mundo va adaptándose a las recomendaciones que de allí surgen día a día. Así, por ejemplo, utilizar barbijo fue descartado en un principio pero semanas más tarde se consideró fundamental para ayudar a prevenir el contagio. En situaciones similares -y ante la falta de avances tecnológicos- lo que impuso el ritmo fue el “conocimiento popular”, causando numerosas muertes. 

En 1867 Argentina enfrentó por primera vez al cólera, el desconocimiento absoluto llevó a los diarios a publicar recetas para combatirlo:  

“Cuando se siente vahídos –leemos en el Eco de Córdoba del 6 de abril de 1867-, flojedad en las piernas, síntomas de indigestión o cualquier otra enfermedad del género debe meterse al enfermo en la cama y conservar abrigo y tomar con frecuencia té de manzanilla lo más fresco posible. Cuando es sólo atacado por el estómago o vientre basta con té o infusión fuerte de musgo perlado legítimo”.

Dos semanas más tarde en el mismo periódico se publicó un método para prevenir la enfermedad, basados n la creencia de que venía de miasmas:

“Cigarrillos contra el cólera – No hay mozalbete que ahora no use cigarrillos a la Raspaill contra el cólera. Ello es que el Sr. Mayuard se ha hecho de celebridad con la preparación de cigarrillos y que tendrá pedido exorbitante. Con que caballeritos de la buena facha que no llevéis antídoto, proveeos de él”.

Conocemos estos datos gracias a un exhaustivo estudio realizado por los historiadores cordobeses Adrián Carbonetti y María Laura Rodríguez, quienes además señalan la existencia de sustancias de dudoso origen preparadas en las boticas conocidas como “anticoléricas”.  

Estas situaciones se repitieron en todo el país cada vez que la enfermedad se hizo presente. Casi veinte años más tarde una nueva oleada de cólera azotó estas tierras y en Mendoza se hizo sentir especialmente. Por entonces los periódicos locales recomendaron utilizar flor de azufre molida y colocar “una planchita de cobre en la boca del estómago de manera que el cardenillo pueda ser absorbido por los poros”.

Muchos médicos aconsejaron a la población de manera diversa y contradictoria por lo que la gente terminó confiando más en sus instintos. Un artículo de Diario Los Andes, publicado el 12 de octubre de 1886, da muestras de esto:

He aquí una receta bien sencilla y económica que recomienda el doctor Don Francisco A. Vidal. Consiste en un cinturón de cobre del ancho de una pulgada y media, que se coloca sobre la misma piel, y que no debe sacarse ni limpiarse ni de día ni de noche, y cuidando que lo verde que se forma con la transpiración del cuerpo, quede allí porque eso es lo que preserva de la epidemia. Es un experimento nuevo y positivo que en la Facultad de Medicina de París (…) ha constatado que ningún individuo que use dicho cinturón, ninguno ha sido atacado materialmente por el cólera (…) No está de más hacer la prueba”.    

Es importante aclarar que el cobre no demostró eficacia contra el cólera, pero si el zinc.

De hecho, parte de los tratamientos actuales contra la enfermedad incluyen el suministro de suplementos de dicho metal.

Como vemos, la historia de la humanidad se mueve al ritmo de enormes momentos de aprendizaje como los de la actualidad.  

Publicado en Los Andes el 17 de abril de 2020.

Link https://www.losandes.com.ar/article/view?slug=consejos-inutiles-que-causaron-muchas-muertes-en-tiempos-de-epidemia

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