lunes 20 de mayo de 2024
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Con más educación pública la Argentina encontrará la senda del desarrollo permanente

Las universidades públicas de Argentina tienen tres funciones básicas que son la enseñanza, la investigación y la extensión. Según la Ley de Educación Superior, algunos de sus objetivos son la generación y el desarrollo de conocimiento en todas sus formas; lograr el desarrollo científico, tecnológico y cultural de la Nación; y desarrollar actitudes y valores de personas responsables, con conciencia ética y solidaria, reflexivos, críticos, capaces de mejorar la calidad de vida.

Son un motor clave para el desarrollo humano, social, económico y cultural de una sociedad, al proporcionar educación accesible y de calidad, impulsar la investigación e innovación, ofrecer servicios comunitarios y contribuir al desarrollo integral de las personas.

La Educación Superior es un bien público social, un derecho humano universal y una responsabilidad del Estado. Permitir el acceso a una amplia gama de estudiantes, promoviendo la igualdad de oportunidades y la movilidad social. Estas condiciones configuran el rumbo estratégico fundamental para avanzar en la transformación educativa requerida por un desarrollo sustentable.

La Universidad pública argentina es una institución singular en el mundo, por su compromiso social, amplitud, calidad y relevancia, muestra ser un pilar del desarrollo local, regional y nacional. Nuestro país necesita sostener a las universidades y al sistema científico público, estandartes cruciales para encontrar soluciones a problemas globales y locales, así como para impulsar la innovación y el desarrollo.

En un mundo complejo, desafiante, e incierto, con una acelerada evolución tecnológica y científica que no deja de generar una tensión creciente sobre nuestras democracias, la voz de la Universidad Pública se vuelve más necesaria que nunca, para orientarnos en la búsqueda de ese norte, que es la construcción de una sociedad más desarrollada.

En Bahía Blanca, la Universidad Nacional del Sur (UNS), la Universidad Tecnológica Nacional, Facultad Regional Bahía Blanca (UTN-FRBB) y la Universidad Provincial del Sudoeste (UPSO) resultan esenciales para la construcción de una ciudad y una región con mayor desarrollo, que debemos seguir profundizando. El conocimiento y el saber se convirtieron en un valor en sí mismo y en un factor de producción que los países buscan incentivar, por lo cual todo presupuesto destinado a la educación no puede considerarse de ningún modo un gasto, sino en una de las mejores inversiones a largo plazo.

La oferta académica es cada vez más amplia y diversa permitiendo satisfacer la demanda de los futuros estudiantes, constituyéndose Bahía Blanca como un polo de formación de capital humano, seduciendo a la población bahiense de permanecer fronteras adentro y atrayendo a nuevos potenciales ingresantes de la región

Argentina, tiene la obligación de potenciar su capacidad productiva, poniendo en valor lo mejor de cada una de las regiones del país. Es por ellos, que las Universidades juega un rol esencial tanto en la formación de los recursos humanos necesarios como a través de la investigación aplicada imprescindible y necesaria para profundizar ese perfil productivo regional.

Hoy es inconcebible pensar una política de desarrollo y trasformación regional sin la participación de un actor relevante como la universidad.

Nuestras altas casas de estudio profundizan el desafío de abrazar decididamente una mirada regional que permita articular sus potencialidades con las demandas de la comunidad en la búsqueda de una mejor calidad de vida para los habitantes de la región en la que está inmersa.

Y ello implica una universidad en diálogo permanente no sólo con los estados locales o provinciales sino también con las organizaciones de la sociedad civil y las empresas locales, contribuyendo a poner el conocimiento, la investigación, la reflexión académica y el pensamiento crítico al servicio de la búsqueda de una mejor calidad de vida para todos sus habitantes.

Un presupuesto universitario es esencial para garantizar una educación superior de calidad, promover la investigación y la innovación, facilitar el acceso equitativo, proporcionar servicios y recursos estudiantiles y contribuir al desarrollo socioeconómico y cultural de la sociedad.

Publicado en el diario “La Nueva”

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