miércoles 24 de abril de 2024
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Colaboradores de María Corina Machado se refugiaron en la embajada argentina en Venezuela

En los últimos días Nicolás Maduro desmanteló a parte del entorno de la líder opositora. Basta una acusación sin pruebas para perseguir disidentes. La oposición no pudo inscribir a ninguna de sus candidatas.

Un grupo de colaboradores de María Corina Machado se refugiaron en la embajada de la Argentina en Caracas. Fuentes consultadas confirman que están allí a resguardo desde la semana pasada. Tomaron esa decisión luego de que el dictador Nicolás Maduro los acusó, sin pruebas, de planificar un atentado en su contra.

Al momento de la publicación de esta nota no hay, aún, algún pronunciamiento oficial del gobierno argentino. Cancillería sí firmó, junto con Uruguay, Ecuador, Perú, Costa Rica y Guatemala un comunicado en el que denunciaron que en Venezuela no permitían a la oposición a inscribir a su candidato presidencial.

No es la primera vez que perseguidos de la dictadura de Maduro toman estas acciones para protegerse. A lo largo de 2017 hubo protestas masivas en Venezuela para exigir elecciones libres y que el chavismo no cerrara el Congreso. La respuesta del chavismo fue reprimir con policías y militares aquellas movilizaciones, mientras en paralelo hubo detenciones masivas contra estudiantes, alcaldes, diputados y magistrados que no pudieron asumir sus cargos en la Corte Suprema.

Tratados y normas internacionales establecen que ahora Caracas debería autorizar a Buenos Aires para que puedan sacar del país a sus huéspedes, que mientras estén en la embajada no podrán ser detenidos, pues allí rigen las leyes argentinas. En el pasado, sin embargo, Maduro optaba por nunca avanzar en estas gestiones, por lo que dejaba durante meses a los disidentes a la espera.

En 2017 hubo cinco magistrados que después de tres meses en la embajada de Chile decidieron, por sus propios medios, escapar por tierra hacia la frontera con Colombia. El viaje, de cientos de kilómetros, puede tardar unas 12 horas en condiciones normales y la ruta suele tener puntos de control con policías y militares, dispuestos por supuesto a detener a cualquier perseguido político. Este grupo de juristas, en aquella ocasión, tuvo un accidente en la ruta y debieron seguir heridos hasta Cúcuta.

En 2019, durante el gobierno de Cambiemos, Richard Blanco, un diputado que fue acusado por Maduro de planificar acciones desestabilizadoras, pasó un mes en la embajada argentina. Después escapó por tierra, como cientos de opositores y millones de venezolanos que huyeron por la crisis.

De momento, la tensión diplomática entre Argentina y Venezuela es elevada. Maduro Javier Milei han tenido cruces públicos en discursos, entre ellos y sus funcionarios. Caracas prohibió recientemente que aviones comerciales o privados con matrícula argentina o que hayan despegado desde la Argentina sobrevuelen el espacio aéreo venezolano. Y hace más de una semana hay venezolanos que protestan en la embajada venezolana en Buenos Aires para exigir que les permitan actualizar sus datos y que así puedan votar en las elecciones.

Maduro impone a su contrincante

María Corina Machado, una exdiputada que ganó unas primarias independientes organizadas por partidos de oposición en octubre de 2022, no pudo inscribirse como candidata. El chavismo, que maneja a su antojo el Tribunal Supremo (Corte Suprema) y al Poder Electoral, acusó a la dirigente de estar inhabilitada para postularse y ejercer cargos públicos hasta el año 2036. Nunca le abrieron una causa penal ni pudo defenderse en tribunales, bastó la simple acusación de la dictadura para dejarla por fuera.

Como reacción, Machado ungió como sucesora a Corina Yoris, una docente universitaria y doctora en Filosofía e Historia. Tiene 80 años de edad y más de 30 dedicada a la academia. Nunca estuvo vinculada a la política ni pasó por la función pública. En la plataforma del poder electoral no aparecía inhabilitada. Aún así el chavismo bloqueó el sistema informático a los partidos afines a Machado, que nunca pudieron anotar a Yoris.

Al filo de la medianoche el partido Un Nuevo Tiempo anotó su fundador, Manuel Rosales, para competir con Maduro. Fue el único nombre que el sistema “aceptó”, mientras que con Yoris y otro par de dirigentes se mantuvo bloqueado, según denunciaron desde el entorno de Machado.

Rosales es un veterano con casi 30 años de carrera política. En 2006 enfrentó a Hugo Chávez, que entonces estaba en su pico de popularidad.

La figura de Rosales levanta sospechas entre sectores opositores, que lo acusan por lo bajo de tener un pacto con Maduro. Estuvo exiliado entre 2009 y 2015 en Perú. Huyó después de que el propio Chávez lo amenazó con meterlo preso. Cuando regresó a Venezuela no pudo ni bajar del avión, enseguida lo detuvieron agentes de inteligencia y lo recluyeron en El Helicoide, una de las prisiones más temidas de la dictadura. En 2017 fue repentinamente liberado y se levantaron las inhabilitaciones en su contra. Desde 2021 es gobernador del estado (provincia) de Zulia, donde ha tenido ese cargo en varias ocasiones. Con Maduro mantiene una relación mucho menos conflictiva que Machado.

No queda claro si Machado y Yoris llamarán a votar por Rosales o llamarán a boicotear la contienda, con un Maduro al que no le importó en ningún momento bloquear el camino a la oposición e intensificar los arrestos y la persecución por motivos políticos.

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