miércoles 22 de mayo de 2024
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Carlos Fernández: “La defensa nacional debe constituirse en una política de Estado”

El presidente honorario del Centro de Estudios en Defensa y Seguridad y ex diputado nacional de la UCR advirtió que la defensa nacional es una cuestión de “naturaleza estratégica” que debe estar en el análisis central de los gobernantes. Juzgó que en esta materia la administración de Alberto Fernández tiene “una visión absolutamente equivocada porque está teñida de muchas cuestiones ideológicas”. 

Desde su reconocida expertise y vasta experiencia en materia de defensa nacional, el Presidente Honorario del Centro de Estudios en Defensa y Seguridad, Carlos Fernández, expresó que está temática no está en la ‘agenda política’ y, si bien justificó que esté ausente de las  preocupaciones cotidianas de la población, remarcó que se trata de un asunto relacionado con “política de Estado” y de “naturaleza estratégica” por lo que debe estar en el análisis central de los gobernantes, al tiempo que juzgó que en esta materia la administración de Alberto Fernández tiene “una visión absolutamente equivocada porque está teñida de muchas cuestiones ideológicas” y le enrostró al gobierno nacional haber “generando hechos simbólicos que terminan deteriorando la relación” con las Fuerzas Armadas y producen “un enorme daño en una relación” que “debería manejarse de otra manera”.

El ex diputado nacional radical y de Juntos por el Cambio, quien presidió la comisión de Defensa de la Cámara baja, en una entrevista con Nuevos Papeles, expresó: “Argentina, hace cuatro décadas, después, de la guerra de Malvinas, tomó una decisión que nosotros llamaríamos de política de Estado. Ahora, esa decisión no estuvo discutida ni escrita ni explicitada en ningún lado” y tuvo su traducción en “el desarme unilateral del país” y tras diferenciar el rol que cumplieron las Fuerzas Armadas en el pasado con las circunstancias que se generaron a partir de la “decisión estratégica de Raúl Alfonsín” que produjo “un corte definitivo” en la “incidencia del instrumento militar en la política del país”, sostuvo que hacer “el análisis del instrumento militar 40 años después, con las mismas reglas que existían hace 40 años, es un error gravísimo”.

La defensa nacional, con costados que tiene que ver con el plano geopolítico, regional e, incluso, en lo interno en la Argentina, no aparece como un tema de lo que llamamos ‘la agenda política’. Por supuesto que separamos esta cuestión de lo que se refiere a la lucha contra la inseguridad que vive en la cotidianeidad de la población. ¿Cuál es su mirada?

Bueno, lo que Ud. acaba de hacer es una descripción de lo que creo es una realidad. No es un tema que esté sobre la mesa del debate de las cuestiones centrales de la actividad política y ni siquiera de la sociedad. Esto último es normal que ocurra, digamos. Normalmente las sociedades no miran el tema de la defensa como una cuestión estratégica central hasta que se encuentran eventualmente con que se plantea una necesidad extrema ya sea porque se ha originado un conflicto severo, un incidente o porque está amenazada la seguridad nacional.

¿Esto es gratis?: No, no es gratis. Un amigo siempre me habla de ‘las rentas de la paz’ y eso tiene que ver con que la defensa es un elemento insoslayable que hace a las definiciones políticas de un país y con sus decisiones soberanas.

Cuando tuvimos el conflicto porque Bolivia nos dejó proveer gas y la Argentina respondió que no le íbamos a proveer gas a Chile, desde Chile nos amenazaron con poco menos que declararnos la guerra. A la semana estábamos proveyendo gas de vuelta. Bolivia no nos proveyó gas porque respondió a la amenaza de Brasil que hizo un movimiento de tropas cercano a la frontera de Bolivia y Brasil recibió el gas y Argentina no recibió el gas.

¿Esto quiere decir que hay que estar peleándose con los países vecinos?: ¡Naturalmente que no! Esto tiene que ver con que el instrumento militar, la política de defensa nacional, forma parte de los elementos disuasivos y que respaldan las decisiones de política exterior o las decisiones soberanas de un país.

Argentina, hace cuatro décadas, después de la guerra de Malvinas, tomó una decisión que nosotros llamaríamos de política de Estado. Ahora, esa decisión no estuvo discutida ni escrita ni explicitada en ningún lado, que fue el desarme unilateral del país. Nosotros, si se observa la curva de inversión en defensa se verá que tenemos una curva absolutamente declinante llegando hoy al 0,8% del PBI. ¿Cuánto invierten los países de la región?: 1,5% promedio y nosotros estamos en la mitad de lo que invierten, insisto, los países de la región. Por supuesto que en el mundo hay extremos por un lado o para el otro que se quiera mirar. Un país que tiene la octava superficie de la tierra, que además es reservorio de materias primas básicas y clave para el desarrollo como puede ser el litio, Vaca Muerta o como puede ser la riqueza del Atlántico Sur como puede ser el reservorio de agua potable a partir del acuífero que tenemos bajo nuestro suelo, los glaciares, etc., son todas cuestiones y elementos que en un análisis de la seguridad nacional en su conjunto deben ser tenidos en cuenta y Argentina hace mucho tiempo que no lo hace. ¿Eso tiene costos?: Sí.

¿Por ejemplo?

Y podríamos decir: ¿Cuánto es lo que nos cuesta anualmente la depredación ilegal ictícola?, ¿cuánto se va en miles de millones de dólares anualmente porque nos depredan el calamar Illex en la milla 200 del Atlántico Sur?: Mucho.

Por lo tanto, todas estas cuestiones tienen que ver con decisiones estratégicas que, por supuesto, no están en la mesa diaria de una familia, de trabajo, porque está claro que no tienen que estar mirando estas cuestiones pero sí es una responsabilidad de los gobernantes que deben mirar esto. ¿Por qué?: Porque las decisiones que se adoptan en estos temas tiene un impacto que se extiende a lo largo del tiempo.

Se trata de políticas de Estado…

Así es. Cuando nosotros definimos un determinado sistema de armas para dotar a nuestro instrumento militar lo que estamos definiendo es el sistema de armas que nuestro instrumento militar va a tener los próximos 20 ó 30 años que, por supuesto, van a ser objeto de modernizaciones y de actualizaciones pero se va a tener el mismo sistema de armas. Y a modo de ejemplo podríamos preguntarnos: ¿cuántos años duraron los Dagger, los Mirage, en funcionamiento en la Fuerza Aérea Argentina que eran nuestros (aviones) cazas supersónicos y, bueno, duraron 30 años y así podríamos hablar de cualquiera de los sistemas de armas que se nos ocurra. Entonces, por lo tanto, las decisiones requieren sí o sí ser políticas de Estado porque no se ciñen a una gestión de gobierno sino a cuatro, cinco o seis gestiones, alcanzan a toda una generación. Las decisiones que nosotros tomemos hoy van a ser clave para la discusión de cuando venza el Tratado Antártico.

¿Y estamos hablando de…?

No más de veinte años. Las decisiones se deben adoptar ahora para lo que se va a estar discutiendo dentro de diez, quince o veinte años.

Digamos que ello es así porque de lo que está hablándonos es de decisiones de naturaleza estratégica.

Absolutamente. Entonces estamos hablando de políticas de Estado, decisiones de naturaleza estratégica, ausencia del debate cotidiano pero centrales para la toma de decisiones porque si se adoptan tarde las consecuencias ya se produjeron. Se llegó tarde.

Ud., dice habla de 40 años y ello coincide con los 40 años de vigencia de la democracia que se cumplirán este año 

Sí, coinciden…

Pero ciertamente en la organización del Estado, específicamente el área de defensa, ella no es la misma que el país tenía al inicio de la democracia, con el conflicto con el sector militar que debió soportar el gobierno de Raúl Alfonsín y la del presente. Los escenarios son distintos. No es lo mismo

No. no es lo mismo. En primer lugar no es lo mismo porque veníamos de una sucesión de golpes de Estado por parte de los militares producto de la existencia de militares que pretendían tener incidencia política mucho más allá de lo que es la cuestión profesional del funcionamiento de las Fuerzas Armadas, pretendían y de hecho habían tenido incidencia en la cuestiones políticas globales de la Argentina. A partir de la decisión estratégica del gobierno de Raúl Alfonsín y de él en particular, con el juicio a las juntas y lo que la historia ya sabemos se ha encargado de reflejar, se dio un corte definitivo a esa cuestión y se instauró la democracia, el imperio de la ley en manos de la civilidad. Hoy las Fuerzas Armadas, en todo su funcionamiento, dependen del poder civil con absoluta claridad. Desde entonces el Presidente es el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, el Ministerio de Defensa toma las decisiones y el instrumento militar las ejecuta, nadie ya discute ello.

Hay sujeción de las Fuerza Armadas al poder civil.

Sí. ¡Por supuesto! Hacer el análisis del instrumento militar 40 años después, con las mismas reglas que existían hace 40 años, es un error gravísimo. ¿Y por ello es así?: Primero porque estamos hablando de oficiales formados en su totalidad en el marco de la vigencia del sistema democrático. No hay ninguno más de aquellos que hayan participado activamente o pasivamente de las cuestiones de décadas pasadas.

Incluso hasta por una cuestión generacional.

Absolutamente. Han pasado 40 años. Cambió la Argentina, cambió el mundo. Nosotros estábamos entonces en medio de la guerra fría en donde nosotros poníamos el territorio y los seres humanos para la pelea. La guerra fría era entre las grandes potencias y acá era la guerra caliente, digamos….

Pero eso cambio, hay otro mundo que no es aquel, cambiaron las potencias dominantes, aparece un nuevo equilibrio el plena discusión y debate a nivel global, aparecen nuevos elementos e instrumentos absolutamente distintos a los de hace 30 años.

Hay un cambio tecnológico brutal que genera cambios abismales y, además, aparecen elementos como el caso de la guerra híbrida en donde un ‘tramontina’ te transforma un avión civil, como un Boeing, en un misil que impacta en el Pentágono que es el símbolo máximo de un país que gasta 780 mil millones de dólares por año en su política de defensa y con un tramontina le metieron un misil en el Pentágono. Fíjese los cambios brutales que hay. Hoy un ciberataque es mucho más letal que un bombardeo tradicional. Piense usted que hoy elementos de informática, electrónica, es decir, estos cambios tecnológicos que generan un revolución a nivel global, tienen un impacto directo en las formas de hacer una guerra.

Fíjese lo que ocurre hoy en el conflicto planteado con la invasión de Rusia a Ucrania, los ciberataque realizados por Rusia al comienzo del conflicto, la guerra electrónica que está planteada en medio del propio conflicto, la influencia de las cuestiones electrónicas en el frente de batalla. Ahí, usted, puede advertir que hay un ¡cambio brutal! Y Si nosotros, todo eso no lo tenemos en cuenta, estamos mirando una película vieja.

De esos 40 años de los que usted habla, es decir camino a cumplirse las cuatro décadas de recuperación de la democracia, en 1983 con Raúl Alfonsín, dieciséis años de gobierno han estado en manos del kirchnerismo; el gobierno de Néstor Kirchner, los dos mandatos de Cristina Fernández de Kirchner y ahora la administración de Alberto Fernández. La sensación es que esas gestiones, han tenido un sesgo, una visión, respecto de la defensa nacional. ¿Cómo la definiría? 

Se trata de una visión absolutamente equivocada porque está teñida de muchas cuestiones ideológicas que forman parte de un plafón de publicidad política en el que hay mucho ruido y pocas nueces, generando hechos simbólicos que terminan deteriorando la relación con el instrumento militar y que han sido innecesarios como el caso de ascensos o persecución por portación de apellido, es decir, cuestiones más simbólicas que efectivas, pero que generar un enorme daño en una relación que debería manejarse de otra manera pero, en honor a la verdad y a la honestidad intelectual, más allá de estas cuestiones que son extremas, no hay un cambio sustancial de la importancia estratégica que se le asigna al área de acuerdo al color político. En los últimos cuarenta años se ha hecho tabla raza respecto a la mirada que podríamos hacer. El deterioro ha sido constante; podrá haber mejores modales, una mirada un poco más profunda, pero de las ‘efectividades conducentes’, como diría Don Hipólito Yrigoyen, ha habido poco. Creo que como en todas estas cuestiones, muy propias de la Argentina, en las que jugamos al péndulo permanente porque nos vamos de un extremo al otro, hay una demanda de la sociedad que ha pasado mucho más fuertemente en la sociedad, que pasó y pasa, por los hechos de seguridad interior que por la seguridad nacional en su conjunto.

Hay un hecho que es influyente en esta cuestión que es el avance del narcotráfico con influencia creciente producto de las reglas de mercado y cuando hablo de las reglas de mercado lo digo con premeditación y alevosía en el sentido de que la coraza que arma Europa en el Atlántico para el traslado de la droga desde América del Sur hacia Europa cambia las rutas. Hoy el traslado de la droga, de la pasta base, desde América del Sur que son los países productores, básicamente Colombia, Perú y Bolivia, se produce a través de África y cuando hablo de reglas de mercado es porque es mucho más barato transportar desde los puertos de América del Sur hacia África y de allí hacia Europa que intentar eludir todas las barreras que hoy hay en el Atlántico, en la zona , central, donde hay fuertes medidas de contención por parte de los países europeos y, por lo tanto, las rutas se fueron desplazando hacia el Sur. Eso genera un incremento de la importancia estratégica que adquiere la Argentina como país de paso y, además, cada vez más de consumo porque hoy Argentina no es un país de tránsito (de la droga) sino que es de tránsito y consumo. Si usted miras proporciones estamos, en la Argentina, en la misma proporción de personas que consumen droga que en Estados Unidos.

Pero hay un cambio estratégico de las rutas de transporte del narcotráfico y empiezan a crecer con importancia los puertos cada vez más al Sur. Si usted se fija los mayores decomisos de droga que se produjeron últimamente en los puertos de Europa salieron a través de nuestra hidrovía que atraviesa centralmente la Argentina es una de las principales rutas hoy del narcotráfico.

Allí es donde se empiezan a ver avances crecientes de los principales cárteles del narcotráfico a nivel sudamericano que empiezan a operar cada vez más fuertemente en la Argentina y estoy hablando, concretamente, de ‘primer comando capital’, que ya tiene presencia en Rosario, en Santa Fe; hay un avance fuerte sobre los puertos del Río Paraná; empieza a haber ‘bombas de cocaína’ en Pergamino o en Zárate;  empieza a haber cosas cada vez más preocupantes producto de este desplazamiento y eso ha implicado un incremento del reclamo de seguridad interior por parte de nuestra población.

Claro. En rigor de verdad, la lucha contra el narcotráfico y corríjame si no es así, no es de incumbencia de las Fuerzas Armadas sino de las fuerzas de seguridad.

Sí, claro, eso es correcto. Pero todo tiene relación con todo y en el siguiente sentido. Nosotros no hablamos de un Estado que se pueda dividir en compartimentos estancos, a pesar de nuestros enormes esfuerzos por hacerlo funcionar de esa manera, lo cual es un ¡verdadero disparate!

En el campo se dice ‘la leche sale de la misma vaca’ y, por lo tanto, lo que yo destino a una cosa no la pongo en la otra y así sucesivamente. No es que hay recursos infinitos sino que lo que hay son necesidades infinitas y recursos escasos. Entonces, ante la demanda de la sociedad, se han intentado distintas vías que han fracasado. Una de las vías que se inventaron fue transferir parte del esfuerzo del combate al narcotráfico a las provincias. Y, para eso, se inventó lo que llamamos vulgarmente la ley de narcomenudeo y aparecieron competencias, jurisdicciones provinciales, etc.,  sobre el narcomenudeo. En realidad terminamos generando, como parte del problema, a gran parte de las policías provinciales; específicamente a la policía de la Provincia de Buenos Aires, la policía de Santa Fe, la policía del Gran Córdoba, que quedaron fuertemente involucradas en estos procesos. Y la prueba usted la tiene cuando usted mira lo que pasa en Rosario y lo que pasa en las ciudades del conurbano de la Provincia de Buenos Aires.

Cuando usted mira y dice Sudamérica es una región de paz ello es cierto porque no hay conflictos interestatales pero es una zona de violencia extrema. De hecho hay millones de muertos como producto de la violencia extrema producto de la inseguridad. En ese marco, cuando digo, si usted mira el nivel inversión que hemos ido haciendo a lo largo de los años en seguridad interior y el nivel de inversión que hemos hecho en defensa nacional se va a encontrar con curvas que se cruzan, Una hacia la baja y otra hacia arriba. ¿Se tocan estos temas?: Digo sí y también digo no.

Y podríamos mencionar la cuestión vinculada a combatir los vuelos clandestinos porque en ellos iba gran parte de la provisión del narcotráfico en la Argentina a partir del agujero que teníamos en la frontera. Nuestro frontera es un colador; tenemos alrededor de 150 ó 160 pasos con control efectivo real y específico  y 650 que son pasos ilegales que no tienen ningún tipo de control por lo que, insisto, nuestra frontera es absolutamente un colador. Le recuerdo que en el aire la seguridad interior y la seguridad nacional esta ejercida por la misma fuerza porque no hay fuerza de seguridad interior que vuele sino que, en ello, actúa Fuerza Aérea. Cuando hablamos de vuelos clandestinos los detectamos porque ahora tenemos radarizada gran parte de nuestra frontera Norte pero no tenemos capacidad de intercepción (de esos vuelos) porque no tenemos aviones en condiciones de interceptarlos adecuadamente.

Sus consideraciones nos retrotraen a expresiones del Presidente que en su momento, en una entrevista con el diario Financial Times, señaló que no era una prioridad del gobierno la compra de aviones militares para reforzar su flota aérea. Si no es una prioridad y se cree que hay que limitar la compra de aviones en la Fuerza Aérea, tal criterio puede interpretárselo como trasladable a las otras dos fuerzas en términos de l necesidad de renovar su equipamiento.

Así es. Ahora Argentina tiene tres necesidades básicas. Una es resolver la cuestión de contar con aviones de capacidad supersónica; resolver el problema de la falta de un submarino ante un litoral marítimo y una plataforma de la extensión que tiene. A partir de lo ocurrido con el hundimiento del ARAS San Juan carecemos de esa capacidad submarina. De hecho hoy a nuestros submarinistas los estamos enviando a entrenarse un ratito a Perú y otro ratito a Brasil porque carecemos de un submarino y, en tercer lugar, resolver al desplazamiento rápido de nuestra fuerza terrestre a partir de los ocho por ocho o de los seis por seis que son los vehículos blindados a ruedas. En un país que tiene la octava extensión del mundo, en superficie, se necesita inexorablemente la capacidad de desplazamiento de su fuerza porque, de lo contrario, cuando llegaste al lugar del hecho ya sucedió todo. Esas son las tres prioridades que podríamos definir como básicas para el instrumento militar. Insisto, la necesidad de interceptación aérea que es clave.

¿Se desprende de sus dichos que en el gobierno hay contradicción?

Hay contradicción permanente entre lo que dice el gobierno, lo que supo decir (Agustín) Rossi antes, siendo ministro de Defensa o lo que ha dicho después (Jorge) Taiana y los propios anuncios que ha hecho a lo largo de todo este tiempo y lo que terminó diciendo Alberto Fernández que se pareció más a un ‘sincericidio’ que a una definición de un Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas. En todo caso sería saludable que no dijese afirmaciones tan tajantes nunca

Buena recomendación para el Presidente…

Obviamente. El único país que no hace inteligencia en estas cuestiones es Argentina. El resto de los países sí hacen inteligencia.

Argentina hace tiempo que viene estudiando cuál es el reemplazo del sistema de armas que dimos de baja, los Dagger o los Mirage. En ese esquema hay que entender que nosotros no podemos ‘jugar a la parrala’ en estos temas como hemos venido jugando amenazando con que nos vamos del hemisferio occidental y nos vamos al hemisferio oriental, no haciendo una acción seria, coordinada y eficiente de política exterior que haga comprender que, después de 40 años, después del conflictos de Malvinas, no podemos seguir teniendo un embargo por parte del Reino Unido que aparece o desaparece según el interés de Estados Unidos, y en esto creo que hay que hacer un reclamo en serio hacia Estados Unidos diciéndole el embargo inglés funciona hasta que amenazo con que China me pueden proveer de aviones y entonces aparece de golpe la oferta de los F-16 que, en teoría, me va a vender Dinamarca. Lo que debe hacerse es dar señales claras en cuanto en qué lugar estoy como país desde el punto de vista de la política exterior en una política independiente pero claramente parado en el hemisferio occidental y dando claras señales en cuanto a dónde estoy parado. No se puede jugar un rato en un lado y un rato en otro. Hoy a partir de la guerra que se plantea a partir de la invasión de Rusia a Ucrania hay claramente una clara y fuerte divisoria. No se pueden dar señales equivocadas en este sentido

¿Y el gobierno las da?

Y el gobierno las da permanentemente y un día para un lado y el otro día hacia el otro. El ministro de Economía (Sergio Massa) suplicando todos los días en Washington y al embajador argentino en China (Sabino Vaca Narvaja) diciendo disparates todos los días.

O en su momento el Presidente diciéndole a Vladimir Putin…

Sí…, diciéndole que Argentina podía ser la entrada de Rusia a América del Sur. Una política exterior seria no se puede dar esos lujos.

Digamos entonces que una política exterior y una política de defensa van de la mano.

Van de la mano absolutamente. ´Papo’ tenía una canción que decía ‘juntos a la par’, bueno, eso es. Hay que ir juntos a la par y ‘Papo’, me animo a decir, la cantaba hace cuatro o cinco décadas atrás. Se trata del ‘ABC’ de cualquier política exterior y del comportamiento de un país.

Nos gustaría, ya casi en el final de esta entrevista, que nos trazara un balance del primer año de trabajo del Centro de Estudios en Defensa y Seguridad del cual Ud. es Presidente Honorario y si ya ha habido aportes en la materia tanto hacia el radicalismo y a Juntos por el Cambio…

Sí hemos hecho, seguimos y seguiremos haciendo todo nuestro aporte. De hecho fuimos los gestores de varias reuniones a las que hemos convocado siempre a todas las fundaciones, institutos y centros de estudio de todos los espacios políticos que integran Juntos por el Cambio. Hemos mantenido encuentros con las fundaciones Alem, Pensar, Hannah Arendt, con todas aquellas que trabajan en los espacios de (Miguel) Pichetto tanto como de Patricia Bullrich, con todos sin excepción con la convocatoria a especialistas y de esa manera trabajar en conjuntos. En ese marco hemos acordado la realización de una tarea a partir del 1 de febrero y le hemos pedido a cada fundación un aporte de ocho temas para conformar en una síntesis con la labor de ochos comisiones para trabajar en el desarrollo puntual de una propuesta en el tema de defensa para apostársela a los candidatos de cada fuerza. Y para esto hemos hecho un gran esfuerzo para evitar la atomización que justamente se da en estas cuestiones para impulsar un trabajo conjunto, armónico y que los aportes no sean individuales, de un sector o parciales y hacer que esos aportes sean más globales.

Y en todo caso ¿cuáles cree que debieran ser los trazos centrales de esa propuesta de Juntos por el Cambio en materia de defensa?

El primero es interno y es que nuestros dirigentes más importantes comprendan la importancia estratégica que tiene la cuestión de la defensa nacional porque, de lo contrario, podemos llegar a repetir 40 años de historia. Creo que de la historia se aprenden las cosas buenas y las que no hay que volver a hacer o, por lo menos, intentar modificar. La segunda cuestión es que tiene que haber una simbiosis entre toda la tarea del Estado en su conjunto, que el Estado es uno solo y no hay dos, tres, cinco Estados dentro del mismo Estado sino que hay uno solo. Tiene que haber una política del Estado en su conjunto; tiene que haber una política de Estado de seguridad nacional que abarca las tareas de defensa y las de seguridad.

¿Estoy planteando que el instrumento militar haga tareas de seguridad interior’: Definitivamente no. Eso es un disparate pero no es un disparate por una cuestión ideológica sino que es un disparate porque no se puede entrenar personal para jugar al fútbol y hacerlos jugar al básquet porque el resultado va a hacer pésimo o al revés. El instrumento militar se entrena, tiene una doctrina y se equipa para hacer una determinada tarea que es central, estratégica, importante y con ese entrenamiento no puede hacer la otra tarea. Es lo mismo que si le pidiera a Ud. que levantaras una pared pero en vez de utilizar una cuchara de albañil pretendiera que lo hiciera con una pala ancha.  Esto es lo mismo. Cuando se empieza a mezclar las cosas con cuestiones ideológicas empezamos a complicar todo.

Una cosa era el análisis producto de una situación determinada en la década del ’80, en la que se tenía a militares que incidía en las cuestiones políticas y que había que cortar eso y otra cosa es la realidad es la del siglo XXI, adentrados ya en la segunda década del siglo XXI. Para dar un ejemplo concreto: Tenemos compradas cuatro lanchas o patrullar navales, mejor dicho, OPV, compradas durante el gobierno de Cambiemos a Francia, se están pagando ahora y se van a seguir pagando durante muchos años, que costaron 100 millones de Euros cada una y están en el puerto de Mar del Plata pero no se las puede hacer funcionar porque no hay combustible para ponerlas en marcha. Para ponerlos en términos sencillos, digamos, nos compramos  una Ferrari y no tenemos plata para ponerle nafta al tanque. La realidad es que en el presupuesto de defensa hoy tenemos proyectado 60 días de funcionamiento de toda la flota de mar; hace diez años atrás teníamos presupuestado  para el funcionamiento durante trescientos sesenta y pico de días por año. Ahora presupuestamos para 60 días; se está licenciando personal porque no se tiene el presupuesto para darle de comer, lo licenciamos, terminamos el año antes, hacemos home office en las Fuerzas Armadas. Ahora en el Presupuesto 2023 tenemos previsto comprar más patrullas navales para la Prefectura. Tenemos cuatro que no usamos porque no se tiene combustible y se prevé comprar más patrullas navales para Prefectura.

Y entonces…

Entonces este tipo de disparates y de incongruencias que tenemos en el funcionamiento del Estado, a mi juicio, centralmente producto de la irracionalidad pero, además del disparate o como se lo quiera llamar, responde a la idea del funcionamiento como compartimentos estancos de los que le hablaba al principios. Se presupone que cada fuerza tiene que tener el funcionamiento autónomo de absolutamente. Eso es una locura desde el punto de vista del manejo  y es una locura desde el punto de vista económico. No nos podemos dar esos lujos, somos un país con recursos escasos, altamente endeudado, con problemas severos, dificultades sociales y se trata de cuestiones que hay que poner sobre la mesa de discusión. Lo que nos se puede es gastar de manera ineficiente que gastamos. ¿Qué sentido tiene que se compren más patrullar navales si las que tengo, que son nuevas, están ahí intactas, no se las hace funcionar porque no hay recursos para hacerlas funcionar?

¿De lo que Ud. dice se desprende la necesidad de dimensionar el deterioro?

Lo grave de todo esto es que el deterioro no llega ya sólo solamente a los ‘fierros’, dicho esto entre comillas, sino que el deterioro está empezando a generar un éxodo de oficiales de las Fuerzas Armadas porque ninguno tiene la realización profesional que imaginó cuando empezó a estudiar. Aquel que quería ser piloto, aviador, era porque le gustaba volar y ocurre que cuando se recibe de piloto no puede volar se pregunta qué sentido tuvo todo lo que hizo; aquel que se dedicó a instruirse en la marina porque le gustaba embarcarse y navegar y se encuentra con que tiene que estar permanentemente en el puerto porque el barco no sale porque no hay recursos para que tenga combustible se frustra desde el punto de vista profesional y el artillero que empezó esa carrera porque creía que llegaría a estar preparado para cumplir esa misión, y el presupuesto 2023 tiene previsto tres días de entrenamiento en campaña en el Ejército, fuera de los cuarteles, obviamente también se termina frustrando desde el punto de vista profesional. Entonces lo que se está afectando y en esto hay que mirar lo que está pasando en Ucrania, ahora, se trata del núcleo duro, el recurso humano.

¿Por qué Ucrania está en condiciones de dar la respuesta que está dando a partir de recibir armamento moderno? Ello ocurre porque está en condiciones de entrenar su recurso humano rápidamente y se adopta para disparar un máuser que recargaba una bala por tiro ahora está en condiciones de utilizar un arma automática porque el recurso humano estaba preparado, listo y entrenado para acceder a la mejor tecnología.

Y nosotros, la Argentina…    

Nosotros estamos afectando lo más importante que es el recurso humano porque el submarino puede llegar dentro de uno, dos o tres años pero si lo que perdemos es la capacidad de tener personal entrenado para actuar debajo del agua después nos costará muchísimo más tiempo volver a entrenar el recurso humano para que esté en condiciones de funcionamiento. Pongo el ejemplo del submarino pero se extiende lo que digo a cualquiera del personal de la fuerza o sistema de armas. Eso es lo peligro que estamos haciendo; compartimentos estancos en el propio Estado y estas decisiones irracionales que empiezan a afectar al recurso humano. Y, además, lo maltratamos a partir de gestos simbólicos como la huida del Presidente (Alberto Fernández) en la ceremonia de graduación de los subtenientes, alféreces, ello ya es demasiado.

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