viernes 19 de julio de 2024
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Bob Dole, una vida increíble

El senador republicano Bob Dole falleció a los 98 años, luego de 79 de servicio a su país. Biden lo despidió como “un estadista como pocos en nuestra historia y un héroe de guerra entre los más grandes de la Generación Más Grande”. Una vida que tiene una reminiscencia al Stoner de John Williams.

Robert Joseph Dole nació en el pueblo de Russell, Kansas, el 5 de diciembre de 1921. Allí creció junto a sus tres hermanos, mientras sus padres trabajaban duro para mantenerlos. Conoció el Dust Bowl y la Gran Depresión que se llevó el campo de su único abuelo propietario, su otro abuelo siempre arrendó las tierras que labraba.

A los 19 años, en 1942, Dole dejó el segundo año de estudios en la Universidad de Kansas para alistarse en el Ejército, donde ascendió al rango de teniente. Hacia el final de la guerra, en una batalla cerca de Castel d’Aiano, Italia, sufrió gravísimas heridas: las balas le atravesaron la espalda, la columna y el hombro derecho.

Luego de tres años, en los que estuvo al borde de la muerte varias veces, se recuperó en un hospital militar del que salió con un riñón menos y un brazo derecho inerte, perdió dos dedos en la mano izquierda y 35 kilos de peso. Pese a la adversidad, continuó sus estudios de abogacía, “era joven y fuerte, y tenía un deseo increíble de vivir”, escribió Dole sobre su recuperación en sus memorias aparecidas en 2005 bajo el nombre de “One Soldier’s Story”.

Puso todas sus energías en el estudio y la política lo absorbió. Primero fue elegido para la Cámara de Representantes de Kansas, en 1950. Dos años más tarde, se convirtió en fiscal del condado de Russell. El trabajo en su ciudad natal incluyó una tarea que probablemente marcaría su trabajo posterior en programas de asistencia social: todos los meses, Dole tenía que firmar los papeles para el cheque de asistencia social de su abuelo.

En 1960, fue elegido miembro de la Cámara de Representantes, iniciando así su carrera en Washington. En 1968, ganó un escaño en el Senado y pronto se convirtió en líder del Partido Republicano. Presidió el Comité Nacional Republicano de 1971 a 1973, luego se convirtió en presidente del Comité de Finanzas del Senado en 1981, antes de ascender a la posición de liderazgo del partido después de las elecciones de 1984.

Incómodo con la ortodoxia económica de las reaganomics, Dole finalmente se apartó de la administración Reagan en cuestiones clave después de ayudar a impulsar recortes fiscales y presupuestarios tempranos. Los recortes presupuestarios, dijo, no deberían apuntar a personas de bajos ingresos y personas mayores. El biógrafo de Dole, Jake Thompson, dijo: “Es una versión moderna del viejo tipo de persona pública populista del Medio Oeste”.

En los próximos años, Dole reduciría los recortes al programa de cupones para alimentos, ayudaría a autorizar un rescate del Seguro Social, en parte a través de aumentos de impuestos, y se uniría al ícono liberal, el senador Ted Kennedy, para extender la Ley de Derechos Electorales y aprobar una Ley para estadounidenses con discapacidades. Su labor también incluyó una ardua labor parlamentaria con récord de aprobación de leyes: 163 en un sólo año (1983).

En su discurso en el que nominó a Dole como líder de la mayoría del Senado, el senador por Missouri John Danforth dijo simplemente: “Bob Dole tiene alma”. La gente veía a los republicanos como el partido de las grandes empresas, despreocupado por el hombre promedio. Necesitaban a Dole a la cabeza.

Luego de ser candidato a la vicepresidencia con Ford en 1976 y perder a manos de Jimmy Carter, Dole cargaba con una amplia trayectoria de derrotas, sinsabores y servicios prestados y no agradecidos como la defensa de Richard Nixon en el Watergate, el mencionado respaldo de los planes económicos de Reagan y Bush, en los que no creía, lo que lo llevaron por fin a competir por la candidatura republicana a la presidencia en 1988.

Su oponente, el vicepresidente George W Bush, no podía igualar la experiencia legislativa de Dole, pero tenía la conexión con Reagan y una larga carrera como diplomático, director de la CIA y presidente del Partido Republicano. Las primeras encuestas mostraron que el público pensaba que Dole era el favorito. Recorrió Iowa en colectivo y jugó el papel del hombre común que competía contra las elegantes limusinas en las que se desplazaba Bush. Después de ganar en Iowa, Dole tomó impulso en New Hampshire. Entonces todo se vino abajo en un debate televisivo porque Bush calificó a su rival como un recaudador de impuestos, Dole enfureció y cometió exabruptos que hicieron caer su imagen.

Como líder de la minoría en el Senado, Dole fue la voz congresista más fuerte de la Casa Blanca en favor de Bush. También representó al presidente en Polonia, al celebrar ese país sus primeras elecciones democráticas en 45 años. Y estaba ansioso por liderar a un grupo de senadores para reunirse con el líder iraquí Saddam Hussein, quien estaba considerando invadir Kuwait.

“Perdí el uso de mi brazo derecho hace 40 años debido a la guerra”, le dijo Dole a Hussein, señalando su brazo incapacitado. “Eso me recuerda a diario que todos debemos trabajar por la paz”. Pero cuando fracasó la paz, Dole logró que el Congreso aprobara el llamado de Bush a la guerra.

Más tarde, ganó la nominación presidencial republicana y se postuló contra Bill Clinton en 1996, 20 años después de haber sido el candidato a vicepresidente del partido en 1976. Perdió nuevamente, siendo el único político estadounidense en repetir ambas derrotas.

Al principio de aquella campaña, Clinton describió a Dole como un anciano (el candidato republicano tenía 73 años en ese momento) que estaba más vinculado al pasado que al futuro. Algo parecido a lo que le ocurrió a Biden con Trump. Este último recibió el apoyo de Dole, un ejemplo de disciplina partidaria, una existencia que surcó casi 80 años de vida pública, desde una granja polvorienta, pasando por todos los escollos, hasta las más altas cumbres de la política.

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