jueves 20 de junio de 2024
spot_img

Avances de la sindicalización en los EE.UU.

La secretaria interina del Departamento de Trabajo de los EE.UU., Julie Su, acaba de ayudar a conseguir un contrato laboral para más de 15.000 trabajadores sindicalizados en una fábrica de autobuses escolares –Blue Bird Corp.- en Georgia, una región tradicionalmente hostil a la sindicalización.

Este acuerdo muestra cómo la postura pro-laboral de la administración, junto con el dinero proveniente de su legislación insignia, está cambiando la forma en que operan algunas empresas estadounidenses y ayuda a que el “páguenles más” de Biden se desarrolle sobre bases más sólidas de negociación.

Su –abogada e hija de inmigrantes chinos- ha participado activamente en varias negociaciones laborales clave en los últimos años, desde los trabajadores portuarios de la costa oeste hasta los empleados de atención médica en Kaiser Permanente y las conversaciones de la UAW – el sindicato automotor – el año pasado.

Este contrato es más pequeño. Blue Bird es una empresa que cotiza en bolsa desde hace 97 años y que últimamente se ha centrado en los vehículos eléctricos, ya que la ley de infraestructura bipartidista ha impulsado la demanda.

La Casa Blanca dice que el acuerdo demuestra que la transición a una economía verde no tiene por qué realizarse a expensas de los trabajadores. El expresidente Trump dijo a los trabajadores automotrices en huelga el año pasado que la transición a los vehículos eléctricos equivalía a “un asesinato gubernamental de sus empleos”.

“Tenemos que asegurarnos de tener un futuro de aire limpio y un futuro de buenos empleos sindicales”, declaró Su a Axios.com en una entrevista exclusiva.

Los trabajadores de Blue Bird votaron a favor de sindicalizarse con el United Steelworkers en mayo pasado; en ese momento, fue “la mayor victoria sindical en una planta manufacturera” en el Sur en 15 años, según el USW.

Antes de esa votación, el USW presentó más de 10 cargos por prácticas laborales injustas contra Blue Bird, incluidas afirmaciones de que la empresa amenazó con cerrar la planta o congelar los salarios si los trabajadores aprobaban un sindicato.

Posteriormente se retiraron los cargos. La semana pasada, el director ejecutivo Phil Horlock promocionó el acuerdo. “Confiamos en que el acuerdo reforzará aún más la posición de Blue Bird como empleador preferido en la región”, dijo en un comunicado.

No es un detalle menor que Blue Bird está presta a recibir casi 60 millones en fondos del Programa de Autobuses Escolares Limpios de la EPA, parte de la ley de infraestructura. Los fondos se destinan a distritos escolares que seleccionan empresas como Blue Bird con las que trabajar. El programa impulsó la demanda de autobuses escolares eléctricos, impulsando las ventas de la empresa.

Blue Bird informó ganancias récord a principios de este mes para su trimestre más reciente; desde entonces, el precio de sus acciones se ha disparado más del 60 por ciento.

Su conoció por primera vez a los trabajadores de Blue Bird el año pasado en una reunión en la Casa Blanca para trabajadores que enfrentan los desafíos de la sindicalización. Luego fue a Georgia hace unos dos meses y se reunió con Horlock, instándolo a negociar de buena fe un primer contrato que hoy es una realidad.

spot_img

Veinte Manzanas

spot_img

Al Toque

Alejandro Garvie

Europa: Más crisis, más elecciones

Karina Banfi

Mujeres a la Corte

Alejandro Einstoss

Lo que falta es gestión, no la Ley Bases